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    El artículo sostiene que, ante la IA, el objetivo no es detectar su uso sino diseñar actividades donde el aprendizaje deje huellas observables. Propone graduar su uso con el marco MIAE y reunir evidencias que cumplan siete características: trazabilidad, contextualización, oralidad, presencialidad, materialidad, triangulación y transparencia. La clave está en distinguir entre usar la IA como apoyo o delegar en ella la tarea, manteniendo al alumnado dentro del proceso.
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    METAC es un repertorio web abierto que ayuda al profesorado a localizar, comprender, relacionar y aplicar diversos recursos metodológicos en el aula. Evolucionó desde las metodologías activas iniciales para incluir también los marcos educativos y el aprendizaje cooperativo, organizados sistemáticamente por bloques y ámbitos. Además, integra un asistente de inteligencia artificial en NotebookLM para buscar propuestas didácticas mediante lenguaje natural
  • Utilidades para eXeLearning: EdEX, eXeConvert, Visor Web-ZIP y ELPX Translator Desktop
    Este artículo presenta tres utilidades que amplían las posibilidades de eXeLearning. EdEX permite crear y modificar estilos visuales de los proyectos. eXeConvert facilita convertir entre formatos como ELPX, DOCX, Markdown o PDF, manteniendo la estructura del contenido. Visor Web-ZIP ofrece una forma sencilla de publicar y compartir recursos educativos desde servicios en la nube mediante enlaces accesibles desde cualquier navegador, sin necesidad de instalar software adicional. También admite proyectos exportados en ZIP.
  • Visor Web-ZIP: Publica y comparte tus recursos educativos desde tu almacenamiento favorito en la nube
    Visor Web-ZIP facilita la publicación de recursos educativos en formato HTML, creados mediante IA o software específico, superando las limitaciones de plataformas tradicionales. Esta herramienta genera enlaces permanentes visualizables desde archivos ZIP alojados en servicios nube como Google Drive. Ideal para webs estáticas, simplifica el proceso frente a servidores dedicados y cuenta con un gestor de recursos que optimiza el almacenamiento local del navegador eliminando archivos antiguos automáticamente.
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    La segunda parte de «Ilustración científica con Gemini» detalla cómo usar fotografías propias para crear materiales educativos personalizados. Gemini transforma las imágenes en dibujos a lápiz o esquemas, permitiendo añadir etiquetas y texto. Esto es útil en áreas como ciencias naturales (esquemas de lupas binoculares), física (dibujos técnicos de poleas), matemáticas (diagramas de ángulos), geología (identificación de estratos) y biología (dibujos de insectos).
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  • Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (v.2 revisada)
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  • Agentes de inteligencia artificial para la educación
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    Este artículo guía a docentes sin programación en la creación de herramientas educativas con IA, usando lenguaje natural (Vibe Coding). Explora chatbots como Gemini y ChatGPT para generar juegos, fichas interactivas o formularios en HTML. Detalla la selección del chatbot, la comunicación con prompts, la depuración de errores y la publicación de recursos. La IA amplía las posibilidades didácticas, potenciando la creatividad y adaptando materiales al contexto de aprendizaje
  • Licencias libres para docentes: apps educativas y materiales didácticos
    Los docentes que crean materiales digitales deben elegir licencias claras para facilitar su uso y colaboración. Los contenidos educativos se recomiendan con CC BY-SA, que asegura atribución y reciprocidad, mientras que el código puede protegerse con GPL v3, fomentando mejoras compartidas. Existen otras opciones como CC BY, MIT o Apache 2.0, según los objetivos. Adoptar licencias adecuadas fortalece la comunidad educativa y garantiza que los recursos permanezcan abiertos y accesibles
  • Guía básica para usar la inteligencia artificial desde la terminal (parte II)
    La segunda parte de la guía explica cómo sacar mayor provecho de las consolas de IA (CLI) al trabajar directamente en el ordenador sin depender de la web. Describe ventajas como ejecutar operaciones masivas, usar múltiples archivos y aprovechar archivos de instrucciones en Markdown para personalizar el comportamiento. También detalla cómo identificar y cambiar modelos, iniciar la consola con prompts y utilizar atajos y comandos útiles que facilitan la programación y la automatización.
  • Guía básica para usar la inteligencia artificial desde la terminal (parte I)
    La primera parte de la guía enseña a docentes cómo usar la IA (Gemini, ChatGPT, Qwen y Claude) desde la línea de comandos, una interfaz que permite interactuar directamente con el ordenador. Se detallan pros y contras frente a las versiones web, destacando la capacidad de manipular archivos y automatizar tareas. También se explican los conceptos básicos, como la instalación y los comandos.
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    El artículo explica qué son los prompts en formato JSON y por qué son útiles al trabajar con inteligencia artificial. Describe su estructura basada en claves y valores, sus ventajas como claridad, reutilización y compatibilidad, y destaca su aplicación en educación para generar contenidos precisos. Señala que no es necesario escribirlos manualmente, sino saber pedirlos y conservarlos. Incluye ejemplos prácticos y recomienda usar editores JSON para facilitar su edición y uso recurrente.
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    El artículo analiza la capacidad de distintos chatbots para resolver cálculos matemáticos. Destaca que ChatGPT y Claude son los más precisos, especialmente si se les indica usar programación. También se explica cómo convertir documentos a texto plano (Markdown) para mejorar su comprensión por parte de la IA. Además, se recomienda usar LaTeX para fórmulas complejas y se mencionan herramientas útiles para integrar resultados en procesadores de texto. Ideal para docentes que usan IA en educación.

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Agentes de IA que aprenden mientras duermen

Los agentes de inteligencia artificial que trabajan en el ordenador, como Claude Code, Codex o Antigravity, empiezan cada sesión sin recordar nada de la anterior. Lo que se les explicó ayer sobre un proyecto, una corrección o la forma de trabajar de la persona que los usa se pierde al cerrar la conversación, y hay que repetirlo. Una forma de evitarlo es organizar lo que necesitan saber en varias capas, de modo que cada sesión empiece sabiendo lo importante. Este artículo describe un sistema de este tipo, de dónde salen sus ideas y qué hace falta para montarlo.

Actualizado el 7 de noviembre de 2026: el repaso de la memoria pasa de semanal a diario.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

El olvido entre sesiones

Un agente trabaja con lo que cabe en su contexto, que es el texto que el modelo tiene delante en cada momento: las instrucciones, la conversación y los archivos que ha leído. Al terminar la sesión, ese contexto desaparece. Las herramientas ofrecen algunos remedios, como un archivo de instrucciones que se lee al empezar o una memoria donde el agente apunta lo que aprende, pero cada remedio por separado tiene un problema. Si se carga todo al empezar, el contexto se llena de información que casi nunca hace falta. Si se apunta sin orden, las notas se contradicen, se duplican y se quedan viejas.

El 6 de noviembre de 2026, Anthropic publicó un artículo de Lance Martin, «The components of agent memory», que ordena el problema en cuatro capas. Además, propone un proceso de consolidación al que llama dreaming (soñar). El sistema que se describe aquí sigue esa misma estructura, adaptada a un ordenador personal y sin servicios de pago aparte de la suscripción al agente.

Las cuatro capas de la memoria

Cada capa guarda un tipo de información y se lee en un momento distinto. Las de arriba son pequeñas y se leen siempre; las de abajo son grandes y se consultan solo cuando hace falta.

Lo que se lee siempre

La primera capa es un perfil con la forma de trabajar y de decidir de la persona: qué le importa, cómo quiere que se le presenten las propuestas y qué errores no quiere que se repitan. Junto al perfil van unas instrucciones generales, por ejemplo dónde se guardan los informes o qué hacer antes de publicar algo. Todos los agentes lo leen al empezar cada sesión, y por eso tiene que ser breve. Cada criterio se anota una sola vez, con un único ejemplo, y lo amplían los propios agentes cuando la persona corrige algo o aprueba una propuesta. Solo entra lo general, lo que serviría igual en cualquier otro trabajo. El agente puede sacar un primer perfil de las conversaciones que ya tenga guardadas; solo un agente recién instalado empieza con el perfil vacío, y entonces se llena con el uso, con cada corrección o aprobación de la persona.

Las notas del agente

La segunda capa es la memoria del agente: notas cortas, una por tema, con un índice que el agente lee al empezar y que le dice qué hay en cada nota. Claude Code la trae activada y carga al empezar las primeras 200 líneas del índice; el resto de notas las abre cuando las necesita. Aquí va lo privado y lo del propio equipo: qué servidores hay, dónde están las credenciales (nunca las contraseñas), qué trucos tiene cada herramienta y qué tareas quedaron pendientes.

Las tareas pendientes con fecha se recuerdan con un pequeño programa que se ejecuta al abrir cada sesión y que en Claude Code se llama hook (gancho). Si la tarea es de la persona, el aviso aparece una vez al día como mucho. Si es trabajo del agente, se le pasa a él, que la hace y solo cuenta el resultado.

La wiki de los proyectos

La tercera capa está formada por documentos dentro de cada proyecto, en la misma carpeta que su código o su contenido:

  • El archivo AGENTS.md recoge lo que hay que saber para trabajar en ese proyecto: cómo se prueba, dónde se publica, qué no se puede olvidar. Es un formato abierto que mantiene la Agentic AI Foundation, de la Linux Foundation, y que leen Codex, Claude Code y otros agentes al entrar en la carpeta.
  • Los ADR, siglas en inglés de Architecture Decision Record (registro de decisiones de arquitectura), guardan el porqué de cada decisión importante y las alternativas que se descartaron. El formato lo propuso Michael Nygard en 2011 en «Documenting Architecture Decisions», y la guía Vibe coding responsable explica cómo usarlos al programar con IA.

Estos documentos se actualizan en el mismo cambio que la decisión que recogen, y por eso no se quedan viejos con tanta facilidad como una copia guardada en otro sitio. Por encima de todos ellos hay un mapa de proyectos, con una ficha por proyecto que recoge su estado, sus temas y los enlaces a su AGENTS.md y a sus ADR. El mapa tiene un buscador que mira a la vez en las fichas y en todos esos documentos. Es la misma idea que Andrej Karpathy describe en «LLM Wiki»: un conjunto de archivos Markdown enlazados que la propia IA mantiene al día.

Las conversaciones

La cuarta capa son las conversaciones completas, que los agentes guardan en el disco. Son el material en bruto: no se leen en cada sesión, pero cualquier agente puede consultarlas cuando hace falta recuperar lo que se dijo o se decidió en una sesión concreta, y son la fuente del repaso diario. Para que puedan hacerlo, las instrucciones generales indican dónde guarda cada agente sus conversaciones. Conviene comprobar cuánto tiempo las guarda cada agente: Claude Code, por ejemplo, las borra a los 30 días si no se amplía ese plazo en sus ajustes.

Dónde va cada cosa

Con varias capas, la duda frecuente es dónde apuntar algo nuevo. La regla es sencilla: lo general sobre la persona va al perfil; lo de un proyecto, a su AGENTS.md o a un ADR; lo privado y lo del equipo, a la memoria del agente. Hay que tener en cuenta que muchos proyectos son públicos, así que en su AGENTS.md no puede aparecer nada personal, como direcciones de la red de casa, nombres o cuestiones económicas.

La información también cambia de capa con el tiempo. Una nota que empezó en la memoria mientras se probaba algo pasa al AGENTS.md del proyecto cuando ya no cambia, y desde ahí la ven todos los agentes, no solo el que la apuntó. Esta regla está escrita en las instrucciones generales de todos los agentes, para que cualquiera de ellos la aplique.

El repaso diario

Durante el día los agentes apuntan con prisa, en medio del trabajo, y algunas notas salen mal o se quedan viejas. El artículo de Anthropic propone un proceso de consolidación, inspirado en lo que hace el cerebro durante el sueño, que repasa las conversaciones y las notas para corregir errores y reorganizar lo aprendido. En sus pruebas, una wiki construida así hizo que el agente pasara de responder bien el 13 % de las preguntas sobre un conjunto de documentos al 48 %.

El ejemplo de Anthropic hace el repaso cada noche. En un ordenador personal, que de noche suele estar apagado, se hace una vez al día en cuanto se enciende: el día del repaso empieza de madrugada, a una hora en que el equipo nunca está en marcha, y un programa comprueba cada pocos minutos si ya se ha hecho. Si no, lanza un agente que lee lo que ha escrito la persona en todas las conversaciones desde el repaso anterior y lo compara con el perfil, las notas y la wiki. Si ese día no ha habido conversaciones, no lanza nada. Busca criterios que nadie apuntó, notas que ya no son ciertas, duplicados e información que debería bajar de capa. El agente del repaso solo puede leer y escribir un archivo, así que no cambia nada: deja una propuesta por escrito, con el texto actual y el propuesto en cada punto. Las instrucciones que recibe el agente del repaso están en el archivo repaso-diario-memoria.txt. No hace falta tocarlas: el agente que monta el sistema las adapta al ordenador.

En la siguiente sesión, el agente revisa esa propuesta y comprueba cada punto antes de aplicarlo, porque el repaso también se equivoca: en el primero, que abarcó una semana entera, uno de sus once hallazgos era falso. Lo que toca a la memoria y a la wiki lo aplica directamente. Los cambios del perfil los presenta a la persona, todos juntos y con el texto actual al lado del propuesto, y no se aplican hasta que los aprueba.

Anthropic ofrece este proceso como servicio en su plataforma para desarrolladores, con un ejemplo publicado que se paga por uso. Con un agente instalado en el ordenador, en cambio, el repaso corre con la misma suscripción que el resto del trabajo.

La copia de seguridad

Todo esto vive en archivos del ordenador: el perfil, las notas, las conversaciones, los ajustes de los agentes y la lista de tareas programadas. Por eso conviene incluirlo en la copia de seguridad, cifrada, porque las conversaciones contienen de todo. Conviene también tener por escrito cómo recuperarlo en otro ordenador, con los pasos en orden, para que un cambio de equipo no obligue a empezar de cero.

Límites y precauciones

El sistema tiene algunos inconvenientes que conviene conocer:

  • El perfil y el índice cuestan contexto. Todo lo que se carga al empezar ocupa espacio en cada sesión, y un error apuntado ahí se repite en todas. Por eso esas dos piezas tienen que ser breves y revisarse.
  • El repaso se equivoca. Sus propuestas se comprueban antes de aplicarlas, y el perfil necesita la aprobación de la persona.
  • Las conversaciones son sensibles. Contienen todo lo que se ha dicho y todo lo que el agente ha leído, así que no deben salir del ordenador sin cifrar.
  • Cada herramienta guarda su memoria a su manera. La memoria de Claude Code no la lee Codex, y al revés. Lo que deben saber todos los agentes tiene que ir al perfil o a la wiki, que sí leen todos.

Qué hace falta para montarlo

El sistema completo necesita un agente que trabaje en el ordenador y pueda leer y escribir sus archivos. Las versiones web de los asistentes permiten una parte, con diferencias importantes:

  • Los chats web (Claude, ChatGPT) tienen memoria propia. Claude, por ejemplo, recuerda temas de las conversaciones, guarda una memoria aparte para cada proyecto y deja ver, corregir y borrar lo que recuerda. Equivale más o menos a las dos primeras capas, pero la gestiona el servicio y no hay wiki de proyectos ni repaso de los archivos propios.
  • Los agentes en la nube, como Claude Code en el navegador, trabajan sobre repositorios de GitHub y leen su AGENTS.md, así que la wiki de los proyectos funciona. En cambio, la memoria del agente se queda en el ordenador donde se creó y no llega a la nube. Las tareas programadas en la nube podrían hacer el repaso, pero no ven los archivos del ordenador, de modo que el perfil y las notas tendrían que vivir también en un repositorio.
  • Un agente instalado en el ordenador permite el sistema entero. El artículo «Consolas de IA: qué son y cómo se instalan» explica cuáles hay, qué cuestan y cómo se instalan. Claude Code y Codex también tienen aplicación de escritorio.

Con un agente instalado, lo necesario es esto:

  1. Una suscripción al agente, ya que casi todos la exigen. El repaso diario consume parte del uso incluido, sin coste aparte.
  2. El perfil y las instrucciones generales, en el archivo de instrucciones global de cada agente: ~/.claude/CLAUDE.md en Claude Code y ~/.codex/AGENTS.md en Codex. Si se usan varios agentes, conviene que el perfil sea un único archivo al que remitan todos.
  3. La memoria del agente activada. En Claude Code viene activada; en Codex hay que activarla.
  4. Un AGENTS.md y una carpeta de ADR en cada proyecto. Es preferible que los proyectos estén en Git, el programa de control de versiones, para que cada cambio de la wiki quede registrado.
  5. Un ordenador que se encienda cada día para el repaso. La forma más sencilla es una tarea programada diaria en la aplicación de escritorio de Claude. Se ejecuta mientras la aplicación está abierta y, si el equipo estaba apagado, recupera la última ejecución perdida al encenderlo. También sirve el programador de tareas del sistema (cron en Linux y macOS, el Programador de tareas en Windows).
  6. Una copia de seguridad que incluya las carpetas de los agentes (~/.claude, ~/.codex) además de los documentos.

No hace falta montarlo a mano ni entender cada pieza. El agente decide los detalles técnicos y monta el sistema, y solo pregunta lo que no puede saber, con preguntas sencillas. Después, la única tarea habitual es aprobar o rechazar los cambios del perfil que proponga el repaso diario. Basta con pedírselo con unas instrucciones como estas:

Lee el artículo https://educacion.bilateria.org/agentes-de-ia-que-aprenden-mientras-duermen y monta en este ordenador su sistema de memoria, adaptado a mí. Decide tú los detalles técnicos, eligiendo siempre lo más sencillo y seguro, y créalo todo: el perfil, las notas, el aviso de tareas pendientes, el repaso diario y la copia de seguridad. No uses servicios de pago aparte de la suscripción: nada de la API. Para el repaso, parte de las instrucciones que enlaza el artículo; el agente del repaso solo puede leer archivos y escribir su propuesta. Asegúrate también de que las conversaciones no se borren solas. Para empezar el perfil, lee las conversaciones que tengas guardadas y tu memoria, y apunta solo lo que yo haya dicho o hecho; si no hay nada, hazme como mucho tres preguntas cortas. El repaso no debe cambiar nada por su cuenta: lo que toque al perfil me lo enseñarás para que diga sí o no. Pregúntame solo lo que no puedas saber tú, de una en una, con preguntas de sí o no o con dos opciones explicadas en palabras sencillas. Al terminar, cuéntame en cinco líneas qué has montado, qué tendré que hacer yo de forma habitual y cómo deshacerlo si no me convence.

Referencias

Juan José de Haro

Nota: Este artículo tiene nivel 4 en el Marco para la integración de la IA generativa.

Consolas de IA: qué son y cómo se instalan

Hace un año escribí una guía sobre el uso de la inteligencia artificial desde la terminal. Lo esencial sigue siendo válido, pero una parte importante ha quedado desfasada: casi todas estas herramientas han pasado a requerir una suscripción de pago. Quien siga hoy aquellas instrucciones se encontrará con límites y precios que entonces no existían.

Este artículo pone al día el panorama. Es una introducción breve para quien empieza: qué son estas consolas, qué cuesta cada una en septiembre de 2026, cómo se instalan y cómo se dan los primeros pasos.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Qué son

Estamos acostumbrados a usar la IA en una página web. Una consola de IA es el mismo modelo, pero instalado en nuestro ordenador y manejado desde una ventana de texto: la terminal del sistema. Se habla con ella igual que en el chat, escribiendo lo que queremos.

La diferencia no está en la conversación, sino en lo que puede hacer. La IA en la web no ve nuestro ordenador: hay que subirle los archivos de uno en uno y bajar después los resultados. La consola trabaja directamente en la carpeta desde la que la hemos abierto, así que puede leer, escribir, convertir y ordenar decenas de archivos sin que intervengamos. Renombrar con un criterio común las fotos de una salida, convertir a PDF los documentos de una unidad, sacar la transcripción de unos audios o construir un recurso interactivo de varios archivos son tareas que en la web resultan tediosas y en la consola se piden en una frase.

No hace falta un ordenador potente. El programa solo pone en contacto nuestro equipo con el servicio en Internet, de modo que un portátil modesto es suficiente.

Lo que ha cambiado: ahora casi todo es de pago

El cambio de este año afecta a lo esencial, que es el acceso. Lo que en 2025 era gratuito y generoso hoy está limitado o cerrado.

  • Gemini CLI ya no existe para el usuario particular. Google la limitó primero a los modelos Flash y, el 18 de junio de 2026, dejó de atender peticiones de las cuentas personales, tanto gratuitas como de pago. Su sustituta es Antigravity CLI, que se instala aparte y se abre con la orden agy. Gemini CLI sobrevive solo para las licencias corporativas de Gemini Code Assist y para quien pague por clave de API.
  • Qwen Code era la alternativa gratuita. Su acceso libre con cuenta de Qwen se retiró el 15 de abril de 2026 y ahora necesita un plan de Alibaba Cloud o una clave de API de pago.
  • Codex, en cambio, ha ido en sentido contrario: OpenAI lo ha incluido en todos los planes de ChatGPT, incluido el gratuito, aunque en este último solo para un uso mínimo.
  • Claude Code nunca fue gratuito y sigue sin serlo.
  • Copilot CLI, de GitHub, tampoco funciona con el plan gratuito de Copilot.

Qué hay hoy y qué cuesta

Consola Empresa Sin pagar nada Con suscripción
Antigravity CLI Google Sí, con una cuota que se renueva cada semana Google AI Pro (21,99 €/mes) o Ultra, con cuota mayor cada cinco horas
Codex OpenAI Sí, uso mínimo con el plan gratuito de ChatGPT ChatGPT Go (8 $), Plus (20 $) o Pro (desde 100 $)
Claude Code Anthropic No Claude Pro (20 $/mes) o Max (desde 100 $)
Copilot CLI GitHub No Cualquier plan de pago de Copilot
Qwen Code Alibaba No desde abril de 2026 Plan de Alibaba Cloud o clave de API

Dos advertencias sobre los precios, que son los del 10 de septiembre de 2026 y conviene comprobar antes de pagar:

  • El plan Google AI Plus (4,99 €/mes) no amplía nada aquí. Es el más barato de Google y resulta tentador, pero para la consola cuenta igual que no tener plan: la cuota mayor es solo de AI Pro y AI Ultra.
  • Las suscripciones incluyen un límite de uso por ventanas de pocas horas. En un trabajo intenso se agota antes de lo que parece, y entonces no queda más que esperar o pagar más.

Existen también consolas de código abierto, como OpenCode, que funcionan con el modelo que se les indique, incluidos los de proveedores más económicos o los que se ejecutan en el propio ordenador. Son flexibles, pero exigen configurarlas y entender qué se está contratando, así que no son el punto de partida recomendable.

Instalación

Primero se abre la terminal del sistema operativo:

  • Windows: pulsar la tecla de Windows, escribir PowerShell y abrir el programa.
  • Mac: abrir Launchpad, escribir Terminal y hacer clic en la aplicación.
  • Linux: buscar Terminal en el menú de aplicaciones, o pulsar CTRL + ALT + T.

Y allí se escribe una de las siguientes órdenes, según la consola que se quiera instalar. Basta elegir una herramienta: no hay ninguna ventaja en instalar las tres.

Antigravity CLI, la de Google. En Mac y Linux:

curl -fsSL https://antigravity.google/cli/install.sh | bash

Y en Windows, desde PowerShell:

irm https://antigravity.google/cli/install.ps1 | iex

Ninguna de las tres necesita ya Node.js: las tres traen su propio instalador. Si alguien tiene todavía instalada la antigua Gemini CLI, puede desinstalarla: con una cuenta personal ya no responde.

Codex, la de OpenAI. En Mac y Linux:

curl -fsSL https://chatgpt.com/codex/install.sh | sh

Y en Windows, desde PowerShell:

powershell -ExecutionPolicy ByPass -c "irm https://chatgpt.com/codex/install.ps1 | iex"

Claude Code, la de Anthropic. En Mac y Linux:

curl -fsSL https://claude.ai/install.sh | bash

Y en Windows, desde PowerShell:

irm https://claude.ai/install.ps1 | iex

Si algo falla, lo más práctico es copiar el mensaje de error y pegárselo a la IA de la web: son errores conocidos y los resuelve en un par de intentos.

Los primeros pasos

Abrir la consola en la carpeta de trabajo

Esto es lo más importante y lo que más se olvida. La IA trabaja sobre la carpeta desde la que se ha arrancado, de modo que nunca conviene abrirla en la carpeta personal ni en la raíz del disco, donde tiene a la vista todo lo que guardamos. Se crea una carpeta para el trabajo en cuestión y se abre allí:

  • En Windows, abrir la carpeta en el explorador de archivos, pulsar CTRL + L y escribir powershell.
  • En Mac, desde Finder, con el botón derecho sobre la carpeta y «Nueva terminal en la carpeta».
  • En Linux, con el botón derecho en un espacio vacío de la carpeta y «Abrir en un terminal».

Una vez dentro, se escribe agy, codex o claude, según lo que hayamos instalado, y se pulsa Enter. La primera vez se abrirá el navegador para iniciar sesión con nuestra cuenta; después ya no lo volverá a pedir.

Hablar con ella

A partir de aquí se escribe lo que queremos, en lenguaje corriente y con el mismo detalle que en la web. Conviene empezar por algo inofensivo y comprobable, como pedirle que describa lo que hay en la carpeta.

Cuando la tarea implique tocar nuestros archivos o ejecutar un programa, pedirá permiso. Se le puede dar una sola vez o para el resto de la sesión. Es la protección principal que tenemos: merece la pena leer qué pide antes de aceptar.

Cuatro comandos que sirven en todas

  • / muestra la lista completa de comandos disponibles, con una descripción de cada uno. Son muchos, y esta es la forma de descubrirlos sin buscar en la documentación.
  • /model indica qué modelo se está usando y permite cambiarlo, en las tres. Conviene usarlo en lugar de fiarse de lo que se leyó en un artículo: los modelos cambian cada pocos meses. Codex y Claude Code tienen además /status, que muestra el plan y el consumo, y Antigravity CLI, /usage, que muestra cuánta cuota queda.
  • /init hace que examine la carpeta y escriba un resumen de lo que contiene, que usará como memoria a partir de entonces. Está en Codex y en Claude Code, y conviene ejecutarlo al empezar en una carpeta que ya tenga archivos; Antigravity CLI no lo tiene.
  • /exit cierra la consola, y en Codex y Claude Code vale también /quit. En las tres se consigue lo mismo pulsando dos veces CTRL + C.

Darle memoria

Cada consola lee, al arrancar, un archivo de texto en formato Markdown con instrucciones permanentes que hay que dejar en la carpeta de trabajo: AGENTS.md para Antigravity CLI y para Codex, y CLAUDE.md para Claude Code. Codex y Claude Code buscan además uno general en su carpeta de configuración (~/.codex y ~/.claude, y en Windows %USERPROFILE%\.codex y %USERPROFILE%\.claude), que se aplica a todo lo que hagamos con ellas.

Es el equivalente a la personalización de los chats web, y vale la pena dedicarle diez minutos: nuestro nombre, las asignaturas que impartimos, el nivel del alumnado o la licencia que queremos en todo lo que produzca. Se escribe una vez y lo tiene en cuenta siempre.

Tres atajos que ahorran tiempo

Cuando la consola deja de dar respeto, estos tres recursos son los que más se usan a diario.

Arrancar con el trabajo ya encargado. No hace falta abrir la consola y escribir después: la instrucción puede ir en la misma orden de arranque, y la consola aparece ya trabajando. En Antigravity CLI se pasa con -i, y en Codex y Claude Code basta con escribirla detrás, entre comillas:

agy -i "Lee los archivos .txt de esta carpeta y dime qué contienen"
claude "Lee los archivos .txt de esta carpeta y dime qué contienen"

Pedir algo sin llegar a entrar. Para un encargo suelto, la opción -p devuelve la respuesta en la terminal del sistema y termina, sin abrir ninguna sesión. Es lo cómodo para una consulta rápida o para dejar preparada una tarea:

agy -p "Renombra las fotos de esta carpeta como salida-01, salida-02, y así"
claude -p "Renombra las fotos de esta carpeta como salida-01, salida-02, y así"

Codex funciona de otra manera: usa codex exec "…", y si la carpeta no está controlada con Git, avisa de que hay que añadir --skip-git-repo-check.

Cuatro teclas. En la terminal el ratón no sirve de mucho, y estas suplen casi todo: CTRL + A y CTRL + E llevan el cursor al principio y al final de la línea; CTRL + L limpia la pantalla; CTRL + R, en la terminal del sistema, busca entre las órdenes ya escritas mientras tecleamos, que evita volver a escribir las largas; y CTRL + C interrumpe lo que la IA esté haciendo, sin cerrar la sesión. En Linux, además, copiar y pegar son CTRL + MAYÚS + C y CTRL + MAYÚS + V, porque CTRL + C está ocupado en interrumpir.

Antes de empezar, dos precauciones

La privacidad depende del plan. En las cuentas personales gratuitas de Google, las conversaciones pueden usarse para entrenar los modelos salvo que se desactive expresamente. Los planes de pago, los corporativos y los de Workspace for Education ofrecen garantías mayores. La regla práctica es no poner en la consola datos del alumnado ni documentación confidencial del centro, igual que en el chat web.

Conviene mirar lo que hace. Una consola de IA puede borrar y sobrescribir archivos, y se equivoca. Trabajar sobre una copia, o en una carpeta controlada con Git, evita disgustos que de otro modo no tienen vuelta atrás.

Qué elegir

Para quien no quiera pagar nada, hoy la opción con más recorrido es Antigravity CLI, cuya cuota semanal gratuita da para las tareas mecánicas con archivos, que es justamente donde la consola aporta más al trabajo diario. El plan gratuito de ChatGPT también permite probar Codex, aunque con muy poco margen.

Para quien ya pague una suscripción, lo sensato es usar la que tenga: con ChatGPT, Codex; con Claude, Claude Code; con Google AI Pro, Antigravity CLI. La diferencia entre ellas es hoy menor que la diferencia entre usar una consola y no usar ninguna.

Y si la ventana de texto se hace cuesta arriba, conviene saber que Claude, ChatGPT y el propio Antigravity tienen ya aplicación de escritorio o editor propio, con las mismas capacidades y sin terminal a la vista. La terminal es el camino más directo, no el único.

Y para decidir qué herramienta encaja con cada tipo de proyecto, La elección de herramientas para el Vibe Coding Educativo.

Vídeo del artículo realizado por Gemini Notebook

Vídeo del artículo realizado por Gemini Notebook

Juan José de Haro

Nota: Este artículo tiene nivel 5 en el Marco para la integración de la IA generativa.

Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), v.2.1

Este artículo es una nueva revisión del Marco para la Integración de la IA Generativa en las Tareas Educativas (MIAE), originalmente publicado en agosto de 2024. La versión 2.1 parte de la v.2 revisada y mantiene sus seis niveles y el criterio de autonomía y contribución de la IA. Los ajustes aclaran sus fronteras y la clasificación de tareas que combinan distintas formas de utilizarla.

Web del MIAE: el marco completo, la guía rápida, la ficha para declarar el uso de IA en una tarea, la infografía y el PDF están disponibles en jjdeharo.github.io/miae, en castellano, catalán, euskera, gallego e inglés.

Pódcast del artículo realizado con Gemini Notebook · 34 minutos

Cambios en la versión 2.1

Esta revisión aclara la redacción de ideas humanas en el nivel 1 y su diferencia con la planificación del nivel 2. Precisa la reconstrucción del nivel 3 y la cocreación del nivel 4, que también puede partir de una idea enteramente humana. Añade orientaciones para tareas que evolucionan o combinan niveles y distingue la generación autónoma de un recurso de su utilización posterior. Se conservan los seis roles del marco. 


Este trabajo se ha inspirado en el artículo The Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A Framework for Ethical Integration of Generative AI in Educational Assessment. Después de diversas adaptaciones de la escala del trabajo anterior, el número de modificaciones ha llegado a ser tan alto que finalmente me he decidido a escribir este artículo con una nueva escala que ya mantiene poca relación con el trabajo anteriormente citado.

Origen del marco

Autores como los del citado trabajo y otros como Matt Miller se centran en el plagio y el engaño académico como motor de las categorizaciones que proponen en sus trabajos. Aunque el aspecto ético es muy importante, no nos hemos querido centrar únicamente en él, ya que puede producir una clasificación sesgada, poco natural y de aplicación limitada a la integridad y ética académica. Además, se ha intentado eliminar la confusión que tienen las escalas anteriores, intentando que sean lógicamente coherentes en su progresión.

Este marco se ha generalizado para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), sobre todo para clarificar el uso que se hace de la IA en los trabajos docentes. Desde este punto de vista es aplicable tanto para el alumnado como para el profesorado. Esta visión tiene innegables ventajas

  • Permite situar al alumnado y al profesorado en un marco comprensible, clarificando la relación que mantienen con la IA. Esto facilita una mayor transparencia y entendimiento sobre el uso de la tecnología en el entorno educativo.
  • Establece fronteras claras para el empleo de la IA en el aula, permitiendo a los educadores delimitar el grado de intervención de la IA que desean permitir según los objetivos educativos. Estas fronteras incluyen consideraciones sobre el plagio y el engaño, asegurando que se mantenga la integridad académica.
  • Ofrece una guía para integrar la IA en el currículum, proporcionando un enfoque estructurado que ayuda a maximizar los beneficios educativos de la IA mientras se minimizan los riesgos asociados con su uso indebido.

El marco se basa en el grado de autonomía y contribución de la IA en el proceso educativo, progresando desde la ausencia total de IA hasta la generación autónoma de contenido por IA para uso educativo, supervisado por humanos. Esta aproximación no solo aborda las preocupaciones éticas, sino que también ofrece un enfoque para comprender y utilizar la IA en diversos contextos educativos, desde trabajos escritos hasta proyectos, presentaciones y desarrollo de materiales didácticos. Esta integración permite a los docentes y estudiantes aprovechar al máximo las capacidades de la IA, promoviendo un aprendizaje y una enseñanza más eficaces.

Escala de integración de la IA generativa

La escala consta de 6 niveles. El primer nivel, que se añade por coherencia, es la ausencia de IA, motivo por el que se le ha numerado como 0.

A modo de mapa conceptual, la progresión de los roles en la escala puede resumirse de la siguiente manera:

  • Nivel 0: La persona crea.
  • Nivel 1: La persona crea, la IA reformula.
  • Nivel 2: La persona crea, la IA planifica.
  • Nivel 3: La IA crea un borrador, la persona construye.
  • Nivel 4: La persona y la IA cocrean.
  • Nivel 5: La IA crea, la persona supervisa.

La progresión describe cómo se reparte el trabajo, no la cantidad de palabras generadas ni la calidad del resultado o del aprendizaje. Los niveles no son acumulativos: una actividad de nivel 4 no tiene que pasar antes por todos los niveles anteriores. La adecuación de cada uso depende de los objetivos de la tarea.

Cómo clasificar una tarea y sus cambios

Primero se delimita qué tarea o componente se clasifica y quién la realiza. Generar un texto para analizarlo y elaborar su análisis son procesos distintos. También pueden distinguirse el texto, las imágenes o el código de un mismo proyecto cuando su elaboración sigue procesos diferentes. Se distinguen unidades con una función reconocible en el trabajo, y se hace explícita su relación con el conjunto.

El nivel se determina por la contribución de la IA y el papel de la persona en el desarrollo del resultado, considerando el proceso completo. No queda fijado por la primera petición ni por el origen de la idea. Una actividad puede comenzar como reformulación de nivel 1 y convertirse en cocreación de nivel 4. Del mismo modo, un texto generado autónomamente puede acabar siendo un borrador que la persona reconstruye significativamente, dando lugar a un proceso de nivel 3. La clasificación provisional puede cambiar al conocer el trabajo posterior.

En los procesos mixtos conviene indicar los niveles por fases o componentes. Por ejemplo, «nivel 2 en la planificación y nivel 1 en la reformulación de un desarrollo humano», o «texto sin IA e ilustración de nivel 5». Si se necesita una sola cifra, se indica el nivel que caracteriza el desarrollo del producto principal, acompañado de las diferencias relevantes. Cuando ningún nivel lo describe suficientemente, se declara el proceso mixto y se especifican los niveles que intervienen.

No se asigna automáticamente el nivel más alto de cualquier interacción. Para valorar una aportación se observa su función, su alcance y cómo se incorpora o transforma. Una aportación sustantiva modifica el contenido, el razonamiento, la organización conceptual o el funcionamiento del producto. Puede ser breve y decisiva, como una distinción que cambia la conclusión. Su importancia no basta para determinar el nivel: también cuenta si la persona la desarrolla, la reconstruye, cocrea con la IA o la acepta tras supervisarla.

Una respuesta descartada sin influencia en el trabajo no obliga a elevar el nivel del producto. Conviene registrar la consulta; no sería correcto afirmar que no se utilizó IA en ninguna etapa. Tampoco basta con comprobar si se copió una respuesta: una sugerencia puede influir en un argumento aunque se exprese después con otras palabras. Las correcciones de estilo siguen siendo nivel 1, incluso cuando mejoran mucho la claridad.

Resumen de niveles

A continuación presentamos una breve descripción de cada nivel que ayuda a localizar fácilmente aquel en el que nos encontramos o nos interesa. Más adelante hay una descripción más exhaustiva con numerosos ejemplos, tanto para el alumnado como para el profesorado.

Nivel 0 – Trabajo completamente humano: No hay uso de IA en ninguna etapa. Todo el contenido, ideas y estructura son generados exclusivamente por el humano utilizando recursos tradicionales.

Nivel 1 – Asistencia técnica por IA: La IA se utiliza para tareas mecánicas (corrección ortográfica, formateo) o para procesar y reformular información existente (como resumir, traducir o redactar un texto a partir de ideas y notas proporcionadas por la persona). La IA no aporta ideas, análisis o conceptos nuevos al contenido original.

Nivel 2 – Planificación y estructuración asistida por IA: La IA ayuda en la generación inicial de ideas y en la estructuración del trabajo, pero todo el contenido final es desarrollado por el humano. Sus propuestas sirven para planificar; la persona realiza el desarrollo y la redacción final.

Nivel 3 – Asistencia parcial de IA (Uso de borradores o «esqueleto»): La IA genera borradores iniciales o «esqueletos» que ya desarrollan contenido, más allá de reformular material proporcionado. El humano utiliza este material como un punto de partida, pero asume la autoría principal, reescribiendo, adaptando y construyendo significativamente sobre la base generada por la IA. La interacción es principalmente unidireccional: la IA produce y el humano revisa y modifica.

Nivel 4 – Colaboración avanzada humano-IA (cocreación): Hay un diálogo continuo y bidireccional en el que la persona y la IA contribuyen al desarrollo del contenido. La persona guía, contrasta y refina las aportaciones durante la elaboración. El resultado es una fusión estrecha y cocreada del trabajo de ambos. La idea inicial puede ser completamente humana; el número de intercambios, por sí solo, no determina la cocreación.

Nivel 5. Supervisión humana de IA autónoma: La IA genera el producto final de forma autónoma basándose en parámetros humanos. El humano actúa solo como supervisor final, revisando la calidad y validando el producto antes de usarlo.

Descripción de cada nivel

A continuación se detallan cada uno de los niveles y se dan algunos de los aspectos clave que los definen. Damos ejemplos para alumnado y profesorado, pero en muchas ocasiones son intercambiables.

Nivel 0. Trabajo completamente humano

No hay uso de IA en ninguna etapa. Todo el contenido, ideas y estructura son generados exclusivamente por el humano utilizando recursos tradicionales.

En este marco, la ausencia de IA se refiere a la IA generativa utilizada para realizar la tarea. Utilizar Internet o una herramienta digital no implica por sí mismo recurrir a ella. Los ejemplos siguientes presuponen que la persona realiza la actividad sin asistencia generativa.

Características clave

  • No se utiliza IA generativa en ningún momento durante la tarea.
  • Se depende exclusivamente del conocimiento, comprensión y habilidades propias del individuo.
  • Todas las ideas, análisis y contenidos son generados por la persona.
  • Se utilizan únicamente recursos tradicionales (Internet, libros, artículos, notas, etc.).

Ejemplos para el alumnado

  • Exámenes escritos en clase.
  • Debates supervisados.
  • Trabajos sin acceso a IA.
  • Generación de ideas sin tecnología.
  • Exámenes orales.
  • Sesiones de preguntas y respuestas o discusiones formativas entre estudiantes y educadores.

Ejemplos para el profesorado

  • Diseñar preguntas de examen basadas en el contenido del curso sin utilizar herramientas de IA.
  • Redactar rúbricas y criterios de evaluación para los exámenes.
  • Desarrollar planes de lecciones utilizando solo recursos tradicionales (Internet, libros de texto, artículos académicos, notas de clase).
  • Diseñar actividades y ejercicios que fomenten la participación activa de los estudiantes.

Nivel 1. Asistencia técnica por IA

La IA se utiliza para tareas mecánicas (como corrección ortográfica o formateo) o para procesar y reformular información existente (como resumir, traducir u organizar en tablas). La IA no aporta ideas, análisis o conceptos nuevos que no estuvieran presentes en el contenido original.

La persona puede proporcionar sus ideas, argumentos, notas o contenidos y pedir que la IA los transforme en un texto elaborado. Este uso como redactor avanzado sigue siendo nivel 1 si la IA se limita a expresarlos, reorganizarlos o reformularlos fielmente. No es necesario que el material inicial sea un texto ya redactado. Aportar solo un tema o una idea general no equivale a proporcionar el contenido que la IA desarrollará. La novedad se valora respecto al material y al desarrollo aportados, no respecto a lo que la persona pudiera tener en mente sin haberlo explicitado.

La reorganización de este nivel es expresiva: mejora el orden o la presentación conservando las relaciones aportadas. Si la IA propone una jerarquía argumental, nuevas relaciones conceptuales o qué aspectos desarrollar, interviene en la planificación o en el desarrollo del contenido y debe examinarse el nivel correspondiente. Cambiar una palabra por un sinónimo fiel no equivale a introducir una distinción conceptual nueva.

Características clave

  • La IA actúa como una herramienta de apoyo que no genera ideas o conocimiento nuevo, pero puede reorganizar y reformular la información existente.
  • Se limita a tareas mecánicas y de reformulación (resúmenes, creación de tablas, correcciones, traducciones, etc.).
  • El contenido resultante se basa estrictamente en las ideas del material original, sin añadir nuevos análisis o conceptos por parte de la IA.
  • La persona mantiene el control total sobre el contenido y las decisiones.

Ejemplos para el alumnado

  • Usar la IA para resumir un texto, donde el resultado se limita a condensar las ideas ya presentes en el original.
  • La IA organiza datos en tablas, facilitando la presentación sin alterar la información original.
  • Utilizar la IA para traducir un texto a otro idioma, verificando la precisión de la traducción y que esta no añada o altere las ideas del original.
  • Corrección gramatical, de puntuación y ortográfica: La persona puede usar IA para identificar y corregir errores gramaticales, de puntuación, ortográficos y sintácticos en su trabajo.
  • Elección de palabras: La IA puede sugerir términos adecuados o sinónimos para reemplazar palabras y frases más simples, ayudando a clarificar la escritura.
  • Proporcionar las notas y los argumentos completos de un trabajo y pedir a la IA que los redacte con claridad, comprobando que conserva su sentido y no añade explicaciones o conclusiones nuevas.

Ejemplos para el profesorado

  • Organizar datos en tablas o gráficos para presentaciones, facilitando la visualización de la información sin alterar el contenido original.
  • Corrección gramatical, de puntuación y ortográfica en documentos y materiales educativos, mejorando la calidad del texto.
  • Sugerencia de términos adecuados o sinónimos para mejorar la claridad de las guías de estudio y materiales escritos.
  • Asistencia en la preparación de planes de lecciones, resumiendo y organizando información proporcionada según los objetivos y criterios ya establecidos por el docente.
  • Extraer listas de términos y conceptos clave presentes en el material proporcionado para exámenes y guías de estudio, siguiendo los criterios de selección del docente.
  • Apoyo en la revisión de trabajos y tareas de los estudiantes, utilizando IA para identificar errores de expresión y proporcionar correcciones lingüísticas, sin evaluar ni desarrollar el contenido disciplinar.

Nivel 2. Planificación y estructuración asistida por IA

La IA ayuda en la generación inicial de ideas y en la estructuración del trabajo, pero todo el contenido final es desarrollado por el humano. Sus propuestas sirven para planificar; la persona realiza el desarrollo y la redacción final.

Este nivel incluye proponer una estructura, una secuencia argumental o un plan de desarrollo. Las ideas y la organización sugeridas pueden orientar el resultado; la IA no elabora los argumentos, análisis o soluciones que lo constituyen. Si se vuelve a planificar durante el trabajo, esa ayuda sigue siendo de nivel 2 mientras conserve esta función preparatoria.

Si la IA ayuda a planificar, la persona desarrolla después todo el contenido y finalmente la IA lo reformula sin añadir ideas, se combinan nivel 2 en la planificación y nivel 1 en la reformulación. Si, además de planificar, la IA desarrolla el contenido, hay que examinar los niveles 3, 4 o 5 según el papel posterior de la persona.

Características clave

  • La IA se utiliza principalmente para la generación de ideas iniciales y la estructuración de contenidos.
  • Ayuda en el diseño y planificación del trabajo, pero no en la creación del contenido final.
  • El humano utiliza las sugerencias de la IA como punto de partida, pero desarrolla el trabajo por sí mismo, aplicando su propio criterio y conocimiento.
  • El producto final no incorpora desarrollo ni redacción realizados por la IA, aunque las ideas y estructuras sugeridas pueden orientar el trabajo.
  • La persona es responsable de evaluar críticamente, seleccionar y desarrollar las ideas generadas por la IA, asegurando que el producto final sea el resultado de su propio análisis y comprensión.
  • La contribución de la IA se limita a la preparación del trabajo o de sus partes, mientras que la ejecución y el desarrollo detallado son realizados enteramente por el humano.

Ejemplos para el alumnado

  • Fases iniciales de un trabajo. Uso de IA para generar ideas y crear un esquema o índice para un ensayo, pero la redacción final se realiza sin IA.
  • Lluvia de ideas. Los estudiantes pueden usar IA para generar ideas o posibles enfoques para resolver problemas. Estas ideas se discuten, filtran y refinan; el alumnado elabora después las soluciones.
  • Esquemas. Las personas pueden usar IA para crear esquemas de su trabajo como herramienta de planificación. Estos esquemas sirven como guía para el desarrollo humano del trabajo; su organización puede reflejarse en el resultado. Si el encargo consiste en entregar el propio esquema como producto final, su generación debe clasificarse como tal y no como mera planificación.
  • Asistencia en la investigación. La IA puede sugerir temas, áreas de interés o fuentes útiles para la investigación, también a través de buscadores.

Ejemplos para el profesorado

  • Elaborar el plan de una lección. Usar IA para generar ideas y crear un esquema o índice para un plan de lección, pero el desarrollo final del plan se realiza sin IA.
  • Esquemas. Crear esquemas estructurados para unidades de estudio o programas de curso utilizando IA, como guía para que el profesor desarrolle después las unidades o el programa.
  • Asistencia en la investigación académica. La IA puede sugerir temas, áreas de interés o fuentes útiles para investigaciones educativas, facilitando la búsqueda de referencias.
  • Generación de ideas para proyectos de clase y actividades. La IA da ideas para actividades que luego son creadas, adaptadas y refinadas por el profesor.

Nivel 3. Asistencia parcial de IA (uso de borradores o «esqueleto»)

La IA genera borradores iniciales o «esqueletos» que ya desarrollan contenido, más allá de reformular material proporcionado. El humano utiliza este material como un punto de partida, pero asume la autoría principal, reescribiendo, adaptando y construyendo significativamente sobre la base generada por la IA. La interacción es principalmente unidireccional: la IA produce y el humano revisa y modifica.

Un «esqueleto» de este nivel contiene un desarrollo inicial que la persona reconstruye; un índice que solo orienta el trabajo corresponde al nivel 2. La reconstrucción significativa afecta al contenido, al razonamiento o al funcionamiento del resultado. No basta con seleccionar una respuesta o introducir retoques de estilo. Puede haber consultas posteriores a la IA sin que el proceso sea nivel 4, si la persona sigue realizando el desarrollo principal por sí misma.

Características clave

  • La interacción es principalmente unidireccional: la IA produce, el humano revisa y modifica.
  • El humano utiliza la IA para generar borradores, propuestas o «esqueletos» que sirven como punto de partida.
  • El uso de la IA se centra en tareas específicas donde aporta eficiencia, permitiendo al humano enfocarse en aspectos que requieren otras habilidades.
  • La persona mantiene un control significativo sobre el proceso y el resultado, asumiendo la autoría final del contenido.

Ejemplos para el alumnado

  • Redacción de secciones de un informe. La IA puede redactar un borrador inicial de una sección. Los estudiantes revisan esta sección, realizando modificaciones, añadiendo sus propias ideas y asegurando que el contenido final refleje su comprensión y análisis personal.
  • Análisis de datos. La IA lleva a cabo el análisis preliminar de un conjunto de datos y genera gráficos o tablas y los interpreta. Los alumnos revisan y reelaboran significativamente esa interpretación, incorporan sus conclusiones y construyen un informe propio sobre las implicaciones de los datos.
  • Redacción de preguntas para un cuestionario. La IA genera las preguntas de un cuestionario y la persona las selecciona y reelabora significativamente, revisando su planteamiento, los contenidos que evalúan y su adecuación a las necesidades concretas.
  • Creación de presentaciones. La IA genera un borrador de una presentación y el alumnado desarrolla y reorganiza sus argumentos, incorpora explicaciones propias y adapta los materiales.

Ejemplos para el profesorado

  • Generación de recursos didácticos. La IA crea borradores de recursos didácticos, como guías de lectura o materiales suplementarios. El profesor revisa, adapta y desarrolla estos recursos para asegurarse de que sean adecuados para las necesidades específicas de sus estudiantes y el currículo.
  • Diseño de actividades de aprendizaje. La IA propone una serie de actividades para una unidad temática. El profesor evalúa cada actividad, modifica algunas para hacerlas más interactivas o relevantes para su contexto específico, y añade nuevas actividades basadas en su experiencia y conocimiento de las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes.
  • Desarrollo de casos prácticos. La IA genera un listado de posibles casos prácticos basados en los conceptos clave del curso. El docente selecciona, revisa y enriquece el caso, añadiendo contexto real y preguntas de análisis que fomenten el pensamiento crítico y la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos.
  • Creación de exámenes. La IA propone un conjunto de preguntas para un examen. El profesor selecciona las más apropiadas, modifica otras para ajustar su dificultad o enfoque, y añade sus propias preguntas para asegurar una evaluación completa y equilibrada de los conocimientos y habilidades de los estudiantes.

Nivel 4. Colaboración avanzada humano-IA (cocreación)

Hay un diálogo continuo y bidireccional en el que la persona y la IA contribuyen al desarrollo del contenido. La persona guía activamente a la IA durante esa elaboración, contrastando y refinando las aportaciones a través de la conversación. El resultado es una fusión estrecha y cocreada del trabajo de ambos, donde la IA actúa como un colaborador activo.

La idea inicial puede ser completamente humana. Lo que define la cocreación es que el diálogo interviene en su desarrollo mediante aportaciones de ambos. La persona puede contribuir con argumentos, objeciones, criterios y decisiones de contenido expresados en la conversación; no es necesario que escriba directamente una parte del texto final.

La repetición de instrucciones, la aceptación de propuestas o las peticiones de cambios de estilo no bastan por sí solas. Tampoco una conversación limitada a preparar ideas que la persona desarrollará después sin IA. Debe haber elaboración compartida del contenido de la tarea, con dirección y juicio humano durante ese desarrollo.

Características clave

  • Hay un diálogo continuo y bidireccional entre el humano y la IA, con iteraciones en las que ambos desarrollan y refinan el contenido.
  • El humano mantiene un papel crucial en la dirección, refinamiento y validación del trabajo, asegurando la coherencia general y la calidad del producto final.
  • La creatividad y el juicio crítico del humano se aplican para mejorar, personalizar y dar coherencia al resultado de la IA.
  • La persona actúa como coordinadora y directora del proyecto, tomando decisiones críticas sobre la estructura, el contenido y la presentación del trabajo.

Ejemplos para el alumnado

  • Proyecto de investigación. El estudiante y la IA colaboran en un proceso iterativo. La IA ayuda a buscar fuentes, proponer borradores de texto y crear gráficos. El estudiante dialoga con la IA para ajustar dicho contenido, pidiendo correcciones, ampliaciones y cambios de enfoque para asegurar su precisión y relevancia.
  • Trabajo escolar. El alumno proporciona los datos necesarios para hacer el trabajo. La IA redacta un informe que es examinado por el primero, quien le indica las correcciones a realizar. Se establece un diálogo donde el alumnado contrasta las interpretaciones, aporta argumentos y decide qué explicaciones revisar o ampliar con la IA.
  • Resolución de problemas matemáticos. La IA proporciona pasos y soluciones detalladas para problemas avanzados. El estudiante contrasta los pasos, propone razonamientos y desarrolla con la IA soluciones alternativas, justificando las decisiones que incorpora a la respuesta final. Pedir explicaciones para comprender una solución ya dada no basta, por sí solo, para clasificar su elaboración como cocreación.
  • Creación de un pódcast histórico. Un estudiante comienza proporcionando a la IA su idea general. La IA genera un esquema inicial. El estudiante revisa este esquema, solicita cambios y pide a la IA que amplíe ciertos aspectos. La IA produce borradores de guiones que el estudiante edita. Colaboran en la creación de notas y materiales complementarios. Este proceso continúa hasta que el pódcast alcanza un alto nivel de calidad.
  • Modelo matemático aplicado al cambio climático. El estudiante describe el problema a la IA. La IA sugiere enfoques y la estudiante pide que los desarrolle. Solicita a la IA un borrador del modelo. El estudiante revisa el modelo, ajusta variables e incorpora factores adicionales con la ayuda de la IA. La IA genera visualizaciones y el proceso iterativo continúa refinando el modelo.

Ejemplos para el profesorado

  • Planificación de unidades didácticas. El profesor y la IA diseñan iterativamente una unidad completa. El profesor pide objetivos, la IA los genera, el profesor solicita ajustarlos para su contexto, la IA sugiere actividades y el profesor pide modificarlas, en un diálogo constante.
  • Desarrollo de evaluaciones. El profesor colabora con la IA para generar preguntas, rúbricas y criterios de evaluación. A través de un diálogo, refina el nivel de dificultad, solicita variaciones de las preguntas y ajusta las rúbricas hasta que se alinean con los objetivos del curso.
  • Desarrollo de materiales interactivos. El profesor dirige a la IA para crear borradores de simulaciones o juegos. A través de iteraciones, el profesor revisa, solicita ajustes en la mecánica o el contenido y complementa los materiales, co-creando un recurso atractivo y efectivo.
  • Desarrollo de una idea propia. El docente parte de una idea completamente suya y pide ayuda para redactarla. Durante el diálogo, la IA propone desglosar conceptos, explorar consecuencias, introducir distinciones o profundizar determinados aspectos. El docente contrasta esas propuestas, aporta sus razones, acepta unas, rechaza otras y orienta su desarrollo. Las aportaciones elaboradas conjuntamente influyen en el contenido final. El proceso puede haber comenzado en el nivel 1 y pasar al nivel 4; el cambio depende de esa elaboración compartida, no del origen de la idea.

Nivel 5. Supervisión humana de IA autónoma

La IA genera el contenido o producto de forma autónoma, con el humano actuando como supervisor. El humano establece los parámetros iniciales, pero la IA desarrolla el trabajo con mínima o nula intervención durante el proceso. El rol del humano es validar el producto final para su uso o entrega, asegurando que cumple con los requisitos iniciales.

La autonomía se refiere al desarrollo del contenido o producto encargado. Proporcionar el tema, los datos o los requisitos no impide este nivel si la IA realiza ese desarrollo y la persona se limita a supervisarlo. Los retoques menores posteriores no constituyen por sí solos reconstrucción de nivel 3 ni cocreación de nivel 4. En cambio, una redacción que solo reformula contenidos humanos ya desarrollados corresponde al nivel 1.

Características clave

  • La IA genera el contenido de forma independiente, basándose en los parámetros iniciales establecidos por la persona.
  • La intervención humana durante el proceso de generación es mínima o nula, limitándose a la configuración inicial y la revisión final.
  • El contenido generado por la IA es el producto final en sí mismo, que el humano valida, aprueba y utiliza directamente.
  • El humano actúa como un director o validador que aprueba el resultado, a diferencia del Nivel 4 (donde es un cocreador) o el Nivel 3 (donde es un constructor).

En los ejemplos siguientes, el nivel 5 corresponde a la generación del recurso: el cuento, el informe, el texto histórico o el diálogo. El análisis, la comparación o el debate posteriores son tareas diferentes y se clasifican según cómo se realicen. Si el docente proporciona el recurso y el alumno lo analiza sin IA, esa tarea del alumno puede ser de nivel 0. Si el propio alumno encarga el recurso y después lo analiza, conviene describir ambas partes; el conjunto no es un trabajo sin IA.

Ejemplos para el alumnado

  • Análisis literario: La IA genera un cuento o relato breve sobre un tema o género literario específico. El estudiante utiliza este cuento para realizar un análisis literario, identificando temas, motivos, recursos estilísticos y estructuras narrativas. El trabajo final del alumno no es la modificación del cuento, sino el análisis crítico del texto generado por la IA.
  • Análisis de datos científicos: La IA produce un informe completo basado en un conjunto de datos científicos, como los resultados de un experimento o una simulación. El estudiante utiliza este informe para realizar un análisis crítico, discutir la metodología, interpretar los resultados y evaluar las conclusiones. El informe generado por la IA es tratado como un documento fuente sobre el cual el estudiante realiza su análisis.
  • Estudio de casos históricos: La IA crea una descripción detallada de un evento histórico, incluyendo narrativas, fechas clave, y actores involucrados. El estudiante emplea este texto para realizar una comparación entre este evento y otro estudiado en clase, desarrollando un ensayo comparativo que analiza las similitudes y diferencias en contextos históricos.
  • Discusión filosófica: La IA redacta un diálogo filosófico entre dos personajes sobre un tema ético contemporáneo. Los estudiantes usan este diálogo como base para un debate en clase, donde discuten las posiciones de cada personaje, analizan sus argumentos y desarrollan sus propias reflexiones filosóficas a partir del texto.

Ejemplos para el profesorado

  • Análisis de textos en clase: La IA genera un conjunto de textos expositivos sobre diferentes teorías científicas o conceptos matemáticos. El profesor utiliza estos textos como material para que los estudiantes realicen análisis de comprensión, discutan en grupos o respondan a preguntas específicas sobre los conceptos presentados en los textos generados.
  • Estudio de documentos históricos simulados: La IA produce discursos o documentos simulados de figuras históricas en diferentes contextos. El profesor utiliza estos documentos en clase para que los estudiantes los analicen como ejercicio de interpretación, identificándolos expresamente como simulaciones y sin atribuirles valor de fuente histórica auténtica, desarrollando ensayos o discusiones basadas en el contenido generado.
  • Práctica de interpretación de datos: La IA crea una serie de informes técnicos o científicos que incluyen análisis de datos, gráficos y conclusiones. El profesor utiliza estos informes en ejercicios de clase donde los estudiantes practican la interpretación de datos, critican la metodología utilizada y desarrollan sus propias conclusiones basadas en la información presentada.
  • Preparación para un debate: La IA redacta textos que representan diferentes posiciones en un tema controversial. El profesor utiliza estos textos para preparar a los estudiantes para un debate, donde cada grupo analiza y defiende la posición presentada por la IA, desarrollando argumentos a partir del texto base.

Asistente del MIAE

El asistente del MIAE en Gemini Notebook permite consultar el marco, analizar casos y explorar cómo adaptar las tareas a sus distintos niveles. Sus respuestas se basan en el texto completo de la versión 2.1 y pueden contrastarse con las citas de la fuente.

Referencias

Miller, M. (2024). AI in the classroom: What’s cheating? What’s OK? Ditch That Textbook

Perkins, M., Furze, L., Roe, J., MacVaugh, J.(2024). The Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A Framework for Ethical Integration of Generative AI in Educational Assessment. Journal of University Teaching and Learning Practice, 21(6). https://doi.org/10.53761/q3azde36

Perkins, M., Roe, J., & Furze, L. (2025). Reimagining the Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A refined framework for educational assessment. Journal of University Teaching and Learning Practice, 22(7). https://doi.org/10.53761/rrm4y757

Vídeo explicativo del MIAE v2.1 realizado con Gemini Notebook.

Cómo citar este trabajo:

De Haro, J. J. (2026). Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE) (v.2.1). Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.22647408

Para citar cualquier versión del marco, y no esta en concreto, se utiliza el DOI de concepto: https://doi.org/10.5281/zenodo.22647407. Este artículo es la publicación original de la versión 2.1; la edición web multilingüe está en jjdeharo.github.io/miae.

La v.2 revisada se publicó el 3 de noviembre de 2025.

Nota: Este trabajo tiene nivel 4 en este marco.

EdiMarkdown: escribir en Markdown y convertir a cualquier formato

La preparación de materiales suele exigir un mismo contenido en formatos distintos: el documento de Word que pide el departamento, el PDF que se entrega al alumnado y, en ocasiones, la página web del aula virtual. Cuando el texto incluye fórmulas, la conversión de un formato a otro deja de ser inmediata y obliga a repasar y rehacer el resultado en cada paso.

EdiMarkdown es un editor de Markdown pensado para ese trabajo: se escribe una sola vez, o se pega directamente lo que ha respondido un chatbot, se ve el resultado mientras se escribe y se exporta a DOCX, ODT, EPUB, HTML, LaTeX o PDF según convenga. También recorre el camino inverso: abre documentos de esos mismos formatos, PDF incluido, y los convierte en texto editable. Funciona en el navegador, sin instalar nada, y también como aplicación de escritorio para Linux, Windows y macOS. En los dos casos el documento no sale del equipo: no hay cuentas, ni servidores, ni subida de archivos a ningún sitio.

El programa se llamó EdiMarkWeb hasta la versión 3. Aquel nombre describía lo que era al empezar: una herramienta que solo funcionaba en el navegador. Desde entonces se instala también como aplicación de escritorio, abre y exporta una docena de formatos y resuelve las citas y la bibliografía, de modo que el nombre se había quedado corto. La versión 3 lo llama EdiMarkdown, que es lo que hace. La dirección y el repositorio siguen siendo los mismos, así que los enlaces guardados continúan funcionando.

Actualizado el 13 de septiembre de 2026: el programa pasa a llamarse EdiMarkdown en la versión 3, y la importación de PDF reconoce las notas al pie.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Markdown y los dos editores

Markdown es texto corriente con unas pocas marcas: almohadillas para los encabezados, asteriscos para la negrita, guiones para las listas. Se aprende en unos minutos y tiene una ventaja de fondo: el archivo es texto plano, de modo que se abre en cualquier ordenador, también dentro de veinte años, sin depender de la versión del programa con que se escribió.

La pantalla se divide en dos paneles. A la izquierda, el editor Markdown, con el texto y sus marcas. A la derecha, el editor visual, con el documento ya compuesto. Los dos están sincronizados y los dos se pueden editar, de modo que se puede corregir sobre el texto acabado, como en un procesador, y ver cómo cambia el Markdown de la izquierda. La barra de herramientas cubre lo habitual (encabezados, listas, citas, enlaces, imágenes, tablas, bloques de código) y trabaja en cualquiera de los dos.

Bajo los paneles, una barra de estado reúne lo que se consulta a diario: el número de caracteres y palabras, el idioma del documento, un resumen de cómo va a salir (tamaño de letra, tipo e interlineado), la lupa y los tres botones que reparten la pantalla entre un panel, los dos o el otro.

Los documentos se organizan en pestañas, cada una con su archivo, y se guardan solas: si se cierra el navegador por accidente, al volver está todo. Y si queda algo sin guardar, avisa antes de cerrar la pestaña. Con el botón derecho sobre una pestaña se cierran las demás de una vez y se recupera la última cerrada, que es lo que se echa en falta después de abrir una carpeta entera.

El Markdown de la IA, directamente al documento

Esta es la función con la que nació el programa y sigue siendo la más utilizada. Al copiar la respuesta de un chatbot y pegarla en un procesador de textos, lo que aparece es un texto lleno de asteriscos y almohadillas. Las fórmulas llegan además como el código que son, \frac{-b \pm \sqrt{b^{2}-4ac}}{2a}, y no compuestas. El contenido es correcto, pero no se puede entregar en ese estado.

La causa es que las inteligencias artificiales responden en Markdown, con las fórmulas escritas en LaTeX. Es su formato nativo, aunque el chat lo presente ya compuesto. Al copiar, lo que viaja son las marcas, y el procesador de textos no sabe qué hacer con ellas.

EdiMarkdown interpreta ese formato. Se copia la respuesta del chat, se pega en el panel izquierdo y en el derecho aparece el documento terminado: los encabezados como encabezados, las listas como listas, las tablas como tablas y las fórmulas compuestas. De ahí sale ya un DOCX, un ODT o un PDF listos para entregar.

El pegado admite algo más que texto plano. El botón Pegar de la barra de herramientas, o el habitual Ctrl+V, reconoce también el contenido enriquecido que se copia de una página web o de un documento de Word, y lo convierte a Markdown, así como las imágenes copiadas al portapapeles, que quedan incrustadas en el documento. Y para las respuestas que vienen en LaTeX completo, con su preámbulo y su \begin{document}, está Archivo → Pegar LaTeX (Ctrl+Mayús+V), que las convierte en un documento editable.

En la práctica, la conversación con la IA deja de quedarse en el chat y se convierte en material de trabajo (los ejercicios resueltos, el examen, los apuntes de un tema) guardado en un archivo propio, en el ordenador, y en el formato que haga falta.

La vista previa compone la página real

El cambio más visible de las últimas versiones está en el panel derecho, que ha pasado de mostrar una aproximación del documento a componer la página tal como se va a imprimir. La hoja mide lo que mide un A4 o una Carta y el texto se reparte en páginas, con su separación entre una y otra. El corte cae siempre entre dos bloques, nunca a media línea, como en un procesador de textos.

El aumento se aplica a la página completa, con sus márgenes, en lugar de reordenar el texto, de modo que el reparto se conserva. Un interruptor con forma de cadena vincula además el ancho del panel y el aumento en los dos sentidos: al apartar el separador la hoja crece, y al modificar la lupa es el separador el que se retira para dejarle sitio. La página se ve así siempre entera, sin barra de desplazamiento horizontal.

El reparto es exacto para el PDF y para la impresión, que se generan a partir de esta misma hoja.

Y no solo texto e imágenes: si el documento lleva un audio o un vídeo escritos en HTML, incluido un vídeo de YouTube, la hoja los muestra ya como reproductor, y siguen ahí al corregir sobre el panel visual.

Las fórmulas

Las fórmulas se escriben en LaTeX entre delimitadores, y se admiten los cuatro habituales: \(...\) y $...$ para las que van dentro de una línea, \[...\] y $$...$$ para las que van aparte. Los dos primeros son los recomendados, porque el dólar también aparece en el texto por sus propios motivos y ahí puede confundirse con el principio de una fórmula. La vista previa las compone al momento con KaTeX, mientras se escribe. Hay tres maneras de ponerlas: el menú de fórmulas del editor Markdown, que inserta los delimitadores sin tener que recordarlos; una ventana propia en el editor visual, que muestra el código y el resultado a la vez y avisa del error si lo hay; y EdiCuaTeX, el editor visual de ecuaciones, para quien no domine la sintaxis.

Los formatos de entrada y de salida

Editores de Markdown hay muchos. Lo que distingue a EdiMarkdown son los formatos que admite al abrir un documento y los que produce al exportarlo.

Lo que entra. Además de los archivos Markdown, se pueden abrir documentos de Word (.docx), de LibreOffice (.odt), libros digitales (.epub), páginas web (.html), documentos LaTeX (.tex) y archivos PDF, que se convierten a Markdown al abrirlos. El PDF es la incorporación más reciente y tiene apartado propio más abajo. Las imágenes de los DOCX, ODT y EPUB se extraen del propio archivo, de modo que no se pierden, y de un EPUB vuelve además el idioma, que el libro guarda en su envoltorio y no en el texto. Los archivos se pueden arrastrar sobre la ventana, incluso carpetas enteras: cada documento compatible se abre en su pestaña y lo demás se ignora.

Lo que sale. Del mismo documento se obtiene un DOCX para quien trabaja con Word, que es también el formato con el que Google Docs importa y exporta, de modo que el mismo archivo sirve para los dos, un ODT para LibreOffice, un EPUB que se lee en cualquier lector de libros electrónicos, una página web autónoma (con los estilos y las fórmulas dentro del propio archivo, lista para subir a un servidor) o un .tex preparado para compilar. Y el PDF, que es la sexta salida del menú: abre el diálogo de impresión del sistema, donde se elige «Guardar como PDF» como destino. Lo que sale es exactamente lo que se ve en la hoja, con las fórmulas compuestas, los márgenes del documento y el texto seleccionable y buscable.

En la barra de arriba, junto al icono de guardar, hay además dos botones que repiten de un clic el último formato usado, y lo dicen en un rótulo pequeño: uno exporta a un archivo y el otro copia al portapapeles.

Lo que no llega a ser archivo. El botón de copiar hace lo mismo que Exportar con otro destino, el portapapeles, y ofrece cuatro formatos: Markdown, HTML, LaTeX y LaTeX completo. El útil para el trabajo diario es el HTML, porque pega el documento con su formato en Word, LibreOffice, Google Docs o el correo, con los encabezados, las negritas, las listas y las tablas ya compuestos, sin pasar por ningún archivo intermedio. Dos advertencias: las fórmulas se pegan como texto, así que para llevarlas como ecuaciones hay que exportar a DOCX u ODT, y las imágenes solo viajan si están incrustadas en el documento.

Importar un PDF

El PDF es el formato en el que circula casi todo el material que ya está hecho: los apuntes de otros años, las orientaciones de la Administración, un artículo, un libro de texto. Recuperar ese contenido para reutilizarlo obligaba hasta ahora a pasar por un servicio externo, que casi siempre convierte primero a DOCX y devuelve un documento lleno de cuadros de texto.

EdiMarkdown lo convierte a Markdown en el propio equipo, sin enviar el archivo a ningún servidor. Se elige el PDF en Archivo → Importar, o se arrastra sobre la ventana, y aparece un cuadro que dice cuántas páginas tiene antes de empezar. Se puede eliminar los encabezados y los pies repetidos, conservar las imágenes y las fórmulas detectadas, y convertir solo unas páginas concretas escribiéndolas como 12-20, 35.

Los documentos escaneados, que no llevan texto sino la fotografía de cada página, se resuelven con reconocimiento óptico de caracteres. La opción solo aparece cuando el programa detecta páginas de ese tipo, y entonces dice cuántas son y en qué páginas están. Viene desactivada, porque descarga un motor de reconocimiento y la conversión pasa a ser bastante más lenta.

Las imágenes del PDF se guardan aparte, como archivos junto al documento, y no dentro del texto, de modo que un informe con cien fotografías no llena el almacenamiento del navegador. Las tablas se importan como tablas, también las de los formularios, que no tienen fila de títulos.

Las notas al pie llegan como notas. Un PDF guarda la llamada del texto y la nota del final de la página como dos trozos sin relación; la importación los reúne en una nota al pie, con su número y su enlace de vuelta, también cuando la llamada está dentro de una tabla o en un título. Solo se convierte lo que tiene las dos mitades: un número elevado sin nota debajo, como el de un metro cuadrado, sigue siendo un exponente.

Conviene saber qué se puede esperar. El límite es de 50 MB por archivo, sin límite de páginas; a partir de un centenar el propio cuadro avisa de que puede tardar minutos, y una barra va diciendo por dónde va, página a página, para que no parezca detenido. Los PDF con contraseña hay que desbloquearlos antes.

Con un documento de varios cientos de páginas, venga de un PDF o no, la aplicación abre el texto y deja la hoja para después: aparece un aviso con Mostrar la vista previa y el documento está listo para escribir en él desde el primer momento. Componer la página de un documento así deja el programa sin responder unos segundos, y al abrirlo nadie ha pedido esa espera; cuando se pide, un aviso lo advierte antes de empezar.

Citas y bibliografía

Las citas y la bibliografía amplían el uso del programa más allá de la preparación de materiales de clase: sirven igualmente para una memoria, un artículo o un trabajo de fin de grado.

Se carga una biblioteca en BibTeX (.bib) o CSL JSON (.json), los dos formatos que exportan Zotero, Mendeley y Google Académico, y a partir de ahí las citas se insertan desde un cuadro que busca por autor, título, año o clave. Quien no tenga todavía una biblioteca puede cargar la de ejemplo, con siete referencias completas, o escribir las suyas a mano: el formulario admite artículos, libros, capítulos, informes, páginas web, tesis y comunicaciones, con los campos propios de cada tipo, y la clave de cita se genera sola con el apellido, el año y una palabra del título.

En el texto queda una marca corta, [@freeman2014active], y de ella salen la cita compuesta y la lista de referencias del final, ordenada por apellidos. El estilo inicial es APA 7; también hay Chicago autor-fecha, MLA 9 e IEEE, y se puede cargar un archivo CSL propio, que es como se ajustan las normas de una revista o de una universidad concreta.

Al guardar, la biblioteca y el estilo se copian junto al documento, en su carpeta, y quedan declarados dentro del archivo. Es lo que permite abrir el mismo trabajo en otro ordenador y que las citas se compongan igual.

Cada documento, con su formato

Los ajustes de salida están reunidos en Configuración → Opciones generales…, que es lo que antes se llamaba opciones de exportación. Son cinco pestañas: los datos y el índice (idioma, autor, numeración de apartados, profundidad), el texto y la página, la portada del EPUB, las citas y, para quien use LaTeX, la clase del documento, sus opciones y un preámbulo propio.

La pestaña de texto y página reúne lo que suele obligar a retocar el documento una vez exportado: la alineación, el tipo y el tamaño de letra, el interlineado, el tamaño de papel, la orientación, los márgenes de los cuatro lados, la sangría de primera línea y la partición de palabras con guion. Se aplica a la hoja que se está viendo y a todos los formatos de salida, de modo que el DOCX y el ODT salen ya con la caja y la tipografía que se quieren.

No es necesario que todos los documentos compartan esos ajustes. Cada uno puede llevar los suyos, junto con su idioma, su autor y su decisión sobre el índice, en el cuadro Opciones de este documento, que se abre desde la propia barra de estado. Se guardan dentro del archivo, en unas líneas de metadatos al principio, así que viajan con él: un manual quiere índice numerado y una nota de dos párrafos no, y cada uno lo lleva escrito.

Un detalle que suele dar problemas es el idioma. Cada documento puede llevar el suyo, guardado dentro del propio archivo, y todos los formatos de salida lo declaran. Eso es lo que evita que Word y LibreOffice subrayen en rojo un texto castellano por corregirlo en inglés, y lo que hace que LaTeX parta bien las palabras.

Las imágenes y la carpeta del documento

Una imagen se puede insertar de dos maneras: incrustada en el propio archivo, que se vuelve autónomo pero mucho más pesado, o con ruta relativa, que es lo recomendado y lo que hace cualquier editor de Markdown. En ese caso el documento y sus imágenes viajan juntos: al guardar mi-archivo.md se crea al lado una carpeta mi-archivo con las imágenes dentro y, si hay bibliografía, también con ella y con el estilo. Basta conservar los dos para llevarse el trabajo a otro ordenador.

Bajo el editor Markdown, una lista reúne todas las imágenes del documento, las incrustadas y las enlazadas. Desde ahí se ven, se reemplazan (por una del disco, del portapapeles o de una dirección web) y se quitan del texto. Cada una lleva además Ir al texto, que lleva el cursor hasta donde está escrita y la deja seleccionada: es la manera de saber a qué párrafo pertenece una imagen de la lista sin buscarla a mano.

Las dos conversiones —de enlazada a incrustada y al revés— se hacen sobre una imagen concreta o sobre todas a la vez, con los dos botones que hay sobre la lista. Cada uno aparece solo mientras quede algo que convertir en su sentido, así que un documento cuyas imágenes sean todas de la misma clase enseña uno, o ninguno. Es lo que permite dejar un .md autónomo para enviarlo por correo, o al contrario, aligerarlo sacando sus imágenes a la carpeta.

En la aplicación de escritorio las imágenes con ruta relativa se encuentran solas. En el navegador no, porque ninguna página puede leer una carpeta sin permiso: aparece un aviso con un botón para señalarla y, hecho una vez, se ven todas.

Lo que queda guardado

Cerrar el programa no pierde el trabajo: los documentos abiertos se guardan solos y vuelven al arrancar. Eso tiene un coste en espacio que hasta ahora no se veía, y que se nota sobre todo al importar PDF, porque un informe largo llega con decenas de imágenes.

En Configuración → Almacenamiento… se ve cuánto ocupa cada cosa: los documentos abiertos, su texto y sus imágenes. Aparte se cuentan las imágenes que ya no pertenecen a ningún documento, que son las que dejan las pestañas cerradas hace tiempo y las sesiones anteriores. Se borran solas al abrir el programa, y desde ahí se pueden borrar en el momento. Todo esto vive en el navegador o en la aplicación, no en un servidor.


En el navegador o instalado

La versión web no necesita instalación y basta para la mayoría de los casos. La aplicación de escritorio, para Linux, Windows y macOS, es la misma (los mismos menús, los mismos atajos, los mismos formatos) y añade lo que solo puede hacer un programa instalado: abrir los archivos .md con doble clic, guardar sobre el documento original sin pasar por la carpeta de descargas, usar el corrector ortográfico del sistema y funcionar sin conexión, porque lleva dentro las herramientas de conversión. También avisa cuando hay una versión nueva y la instala, y vuelve a leer del disco el documento abierto cuando se ha modificado fuera del programa.

En macOS conviene saber que la aplicación no está firmada con una cuenta de desarrollador de Apple, que es de pago, así que al abrirla por primera vez el sistema avisa de que «está dañada y debería moverse a la papelera». No lo está: es lo que macOS dice de cualquier aplicación sin firmar descargada de internet. Se resuelve una sola vez arrastrando EdiMarkdown a la carpeta Aplicaciones y ejecutando en el Terminal xattr -dr com.apple.quarantine /Applications/EdiMarkdown.app, que retira la marca de «descargado de internet» de esa aplicación y no cambia ningún ajuste del sistema.

En el navegador, con todo, guardar ha dejado de ser una descarga: Chrome y Edge abren el diálogo del sistema para elegir el nombre y la carpeta, y recuerdan el archivo, así que la siguiente vez Ctrl+S escribe encima como en la aplicación de escritorio. Firefox todavía no admite esa forma de guardar y sigue descargando el archivo.

EdiMarkdown es software libre, con licencia AGPL v3, y su código está en GitHub, junto con los instaladores de la aplicación de escritorio y el manual de uso, disponible también dentro del programa con F1.

Límites conocidos

Conviene tener presentes algunas limitaciones antes de emplearlo en un trabajo extenso. El índice de un DOCX o un ODT es un campo que calcula el procesador de textos, así que el documento se abre con la lista de apartados pero sin números de página hasta que se actualiza (en Word, botón derecho sobre el índice y Actualizar campos). En el EPUB los márgenes son una sugerencia, porque manda el lector de libros. La partición de palabras necesita los diccionarios de guiones del sistema. Y el reparto en páginas que se ve en pantalla es exacto para el PDF y la impresión, pero solo orientativo para Word y para LaTeX, que componen las líneas a su manera.

La importación de PDF tiene las suyas, propias de un formato pensado para imprimirse y no para editarse: la detección de tablas, columnas y fórmulas no es infalible y puede dividir celdas o alterar el orden del texto, las fórmulas reconocidas se guardan como imágenes y no como ecuaciones editables, una nota al pie solo se enlaza cuando su llamada y su texto están en la misma página, y el reconocimiento de un documento escaneado sufre con las fotografías, las marcas de agua y la resolución baja. Conviene revisar el resultado, que para eso el cuadro lo muestra antes de importarlo. En la aplicación de escritorio para Linux, además, los documentos de más de doscientas páginas se convierten con lentitud; la versión web no tiene ese problema en ningún sistema.

Para qué sirve en la práctica

El destinatario natural es el profesorado que prepara materiales con fórmulas y los tiene que entregar en formatos distintos: los apuntes en PDF, el examen en Word para el departamento (o en Google Docs, que abre ese mismo archivo), la misma unidad convertida en página web para el aula virtual y, si se quiere, en libro digital para leerlo en una tableta. Todo eso sale de un único archivo de texto que se puede corregir el curso que viene sin volver a maquetar nada. Con la bibliografía se añade un trabajo que hasta ahora se hacía en otra parte: la memoria, el artículo o el trabajo de fin de grado, con sus citas y su lista de referencias en la norma que se exija.

Sirve también para lo contrario: recuperar el material que ya existe. Un documento de Word de hace años, o un PDF del que no se conserva el original, se abre aquí, se convierte en texto limpio y vuelve a salir por el formato que se necesite. Y, sobre todo, para conservar lo que ha respondido la inteligencia artificial, en un archivo propio y en un formato que se pueda entregar.

Vídeo del artículo realizado por Gemini Notebook

Nota: Este artículo tiene nivel 5 en el Marco para la integración de la IA generativa.

Convertir una imagen o PDF en una ficha interactiva hablando con la IA

Hacer una ficha interactiva a partir de un PDF tiene dos partes. Una es decidir qué se pregunta. La otra es colocar los campos: abrir el documento, dibujar una caja encima de cada línea de puntos, ajustar el tamaño, escribir la solución, repetirlo veinte veces y descubrir al final que un campo tapa el enunciado siguiente.

Desde la versión 1.29, OpenWorksheets puede hacer ese trabajo por nosotros. No con un botón dentro de la aplicación, sino desde la conversación con la inteligencia artificial que ya usemos: se le dice dónde está el PDF y ella lo abre, lee la página, coloca los campos donde tocan, mira cómo ha quedado y guarda la ficha lista para abrir en el editor. Y no solo convertir: si no partimos de ningún documento, podemos pedirle la ficha entera sobre un tema, y la escribe sobre hojas en blanco.

«Convierte en ficha interactiva de OpenWorksheets este PDF: energia.pdf»

Este artículo explica qué es lo que hace posible eso (un servidor MCP), qué se le puede pedir, qué hace falta para instalarlo y, sobre todo, dónde están sus límites, que los tiene.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Qué es un servidor MCP

Una IA de las de conversar sabe redactar preguntas, pero no puede abrir un archivo de nuestro disco ni escribir uno. Vive dentro de su ventana de chat. El MCP (Model Context Protocol, «protocolo de contexto del modelo») es el estándar que le da manos: un programa pequeño que se instala en el ordenador y le ofrece a la IA una lista de operaciones concretas que puede ejecutar.

El servidor MCP de OpenWorksheets ofrece las operaciones propias para fabricar una ficha: abrir un PDF, leer el texto de una página con las coordenadas de cada línea, colocar campos de respuesta, tapar una zona, ver el resultado y guardar el paquete .owpkg. La IA decide qué preguntar y dónde ponerlo; el servidor hace el trabajo material y le dice cuándo se está equivocando.

Que sea un programa local tiene una consecuencia práctica: el archivo no se sube a ningún servicio. El PDF se abre en nuestro ordenador, las páginas se dibujan ahí y la ficha se guarda ahí, sin pasar por ninguna web de conversión.

Conviene no confundir eso con privacidad total, porque no lo es. La IA con la que hablamos sí ve el contenido: para colocar los campos necesita el texto de las páginas, y para comprobar el resultado necesita mirar la imagen de la ficha. Ambas cosas viajan a los servidores de quien preste el servicio (Anthropic, OpenAI, Google, etc.), igual que si pegásemos el documento en el chat. Con datos personales del alumnado, o con material que no deba salir del centro, hay que tenerlo presente. La única forma de que no salga nada es usar un modelo que corra en el propio ordenador, con LM Studio, aunque de momento lo usa muy poca gente, sobre todo porque necesita de un ordenador muy potente para poder funcionar de forma fluida.

Formas de hacer una ficha

Sobre un documento propio. Es el caso para el que nació. Partimos de un PDF o de una imagen (un examen antiguo, una ficha fotocopiada, un esquema) y los campos se colocan encima, cada uno en su sitio, respetando el diseño original. El alumnado ve el documento de siempre, pero relleno de huecos que podrá completar y que se corrigen solos.

Desde cero, sobre hojas en blanco. Le decimos el tema, el nivel y cuántos ejercicios, y la ficha se escribe entera: enunciado, campo de respuesta, separación y salto de página cuando hace falta. Es lo mismo que ya permitía la opción Crear una ficha con IA de la aplicación, la de copiar un prompt y pegar la respuesta, pero sin copiar ni pegar nada y con una diferencia importante: el servidor valida el formato sobre la marcha, así que si algo viene mal, la IA se entera al momento y lo corrige, en lugar de entregarnos un archivo que no abre.

Las dos formas se mezclan: se puede partir de un PDF y añadir al final tres preguntas nuevas sobre hoja en blanco.

La vista previa es lo que lo hace fiable

Una IA colocando cajas sobre una página, a ciegas, se puede equivocar. Si pone el campo dos centímetros por debajo de donde iba, tapa media palabra del enunciado, deja a la vista la solución impresa en el margen. Por eso el paso importante no es colocar, sino comprobar: el servidor monta la página con el mismo visor que verá el alumnado y le devuelve a la IA una captura de cómo ha quedado, con el contorno y el número de cada campo dibujados encima. Con esa imagen delante, la IA corrige lo que esté desplazado antes de guardar nada.

Qué se le puede pedir

Todo en lenguaje normal, en la conversación, sin tocar la aplicación:

  • «Convierte en ficha interactiva de OpenWorksheets este PDF»
  • «Crea una ficha interactiva de OpenWorksheets con 10 ejercicios y nivel de 1.º de ESO sobre la célula»
  • «El ejercicio 5 prefiero que lo cambies por una pregunta de respuesta múltiple, en lugar de verdadero o falso»
  • «Tapa las soluciones que están impresas al pie de la página»
  • «Enséñame la página 3 antes de guardar»

Los tipos de campo que sabe colocar son casi todos: respuesta corta, numérica, fórmula, respuesta larga, opción única y múltiple, desplegable, verdadero/falso, huecos en el texto, huecos dibujados sobre el documento, casillas, tabla editable, emparejar, ordenar, arrastrar a zonas y grabación de voz.

Qué hace falta

1. Una IA instalada en el ordenador. Esto no se puede hacer desde la web de ChatGPT, de Claude ni de Gemini: el navegador no puede instalar ni ejecutar nada en nuestro equipo. Hacen falta las aplicaciones de escritorio o herramientas de terminal como Claude Code o Codex CLI. Y en las aplicaciones de escritorio de ChatGPT y de Claude no vale el chat de siempre: hay que pedírselo desde su pestaña de código (Codex en ChatGPT, Claude Code en Claude), que es la parte que puede trabajar con archivos y programas. También sirven LM Studio, Antigravity, Cursor y VS Code.

2. Node.js 18 o superior y un navegador basado en Chromium (Chrome, Chromium o Edge). Node es lo que ejecuta el servidor; el navegador, que trabaja sin abrirse ni verse, es lo que dibuja las páginas del PDF y monta la vista previa. Es probable que ya estén instalados; si falta alguno, la propia IA puede encargarse de instalarlo o guiarnos en el proceso.

3. El servidor, instalado una sola vez. Hay que destacar que no lo instalamos nosotros, lo instala la IA. En el editor de OpenWorksheets, en Archivo → Crear o convertir fichas con IA (MCP), hay un prompt para copiar y pegarle en su chat. Ella descarga la carpeta, la registra en su propia configuración y comprueba que responde. Claude Code, Codex CLI, la aplicación de escritorio de ChatGPT, Antigravity, Cursor y VS Code lo pueden hacer; LM Studio no puede tocar su configuración, así que al final nos dará escrito el texto que hay que pegar y nos dirá en qué archivo va. Aunque si tenemos alguna de las IA anteriores, le podemos decir que nos lo instale en LM Studio.

Para actualizarlo, hacemos lo mismo, escribimos en el chat: «Actualiza el servidor MCP de OpenWorksheets a la última versión y dime en cuál se ha quedado».

Límites que conviene conocer antes de empezar

Un PDF escaneado da mucho más trabajo. Si la página es una fotografía, sin capa de texto, no hay coordenadas que leer y la IA tiene que colocar los campos mirando la imagen y afinando por aproximación. Sale, pero cuesta varias vueltas. Con un PDF generado desde un procesador de textos, en cambio, es más sencillo.

Las respuestas las propone la IA. En preguntas cerradas suele acertar; en las abiertas, y en cualquier cosa que dependa de un criterio nuestro, hay que revisar la ficha antes de repartirla. La ficha se abre en el editor como cualquier otra y podremos corregir lo que haga falta.

No sustituye al editor, lo alimenta. Lo que devuelve la IA es un .owpkg normal, que se abre en OpenWorksheets, se retoca, se le puede modificar la puntuación y las opciones de corrección, y se comparte como siempre.

Para qué sirve esto realmente

El cuello de botella de las fichas interactivas nunca ha sido la falta de material: el profesorado tiene carpetas llenas de PDF buenos. El cuello de botella es el rato de trabajo mecánico que separa ese PDF del material interactivo, y que hace que muchos no lleguen a dar el paso. Eso es exactamente lo que esto quita de en medio.

Con la ventaja de que no cambia el resto: la ficha resultante es una ficha de OpenWorksheets como cualquier otra, sin cuentas, sin servidores, sin depender de ninguna plataforma.

El servidor es software libre y vive en la carpeta mcp/ del repositorio, con su documentación completa.

Nota: Este artículo tiene nivel 4 en el Marco para la integración de la IA generativa.

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