Bilateria

Blog sobre educación

Últimas entradas

  • Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), v.2.1
    La versión 2.1 del MIAE mantiene sus seis niveles y aclara la redacción de ideas humanas, la planificación y la cocreación. Añade criterios para describir tareas que evolucionan o combinan diferentes usos de la IA.
  • EdiMarkWeb: escribir en Markdown y convertir a cualquier formato
    EdiMarkWeb es un editor de Markdown, libre y sin instalación obligatoria, que sirve para llevarse a un documento las respuestas de la IA, fórmulas incluidas, escribir viendo la página tal como saldrá impresa y exportar a DOCX, ODT, EPUB, HTML, LaTeX y PDF. Ahora resuelve además las citas y la bibliografía en APA, Chicago, MLA o IEEE. Funciona en el navegador y como aplicación de escritorio, sin que los documentos salgan del equipo.
  • Convertir una imagen o PDF en una ficha interactiva hablando con la IA
    Hacer una ficha interactiva a partir de un PDF tiene dos partes. Una es decidir qué se pregunta. La otra es colocar los campos: abrir el documento, dibujar una caja encima de cada línea de puntos, ajustar el tamaño, escribir la solución, repetirlo veinte veces y descubrir al final que un campo tapa el enunciado… Leer más: Convertir una imagen o PDF en una ficha interactiva hablando con la IA
  • Cómo preguntar a la IA sobre tus documentos: un Gemini Notebook en tu propio ordenador
    Cualquier persona que trabaje con documentación acumula un fondo de textos que consulta una y otra vez: normativa, actas, memorias, apuntes, artículos. Preguntarle a una inteligencia artificial sobre ese material choca siempre con el mismo muro: hay que subirlo a algún sitio, o pegarlo en la conversación, o confiar en que el modelo lo recuerde… Leer más: Cómo preguntar a la IA sobre tus documentos: un Gemini Notebook en tu propio ordenador
  • Un agente de IA hace el boletín semanal de dos comunidades docentes
    Cómo un agente de IA recopila, redacta, revisa, publica y difunde cada semana el boletín de dos comunidades docentes, en media hora y sin intervención humana.
  • Metodología para la creación de sistemas educativos adaptativos bayesianos
    El artículo explica la metodología bayesiana para crear sistemas educativos adaptativos: cada pregunta se elige según sus respuestas anteriores, combinando el teorema de Bayes, la teoría de respuesta al ítem y la entropía de Shannon. A diferencia de los test clásicos, no exige datos de miles de alumnos ni un equipo de psicometría, sino un protocolo que cualquier docente puede ejecutar con una inteligencia artificial, ilustrado con un itinerario y un laboratorio.
  • OpenWorksheets: una alternativa libre para crear fichas interactivas
    OpenWorksheets es una aplicación web libre para crear fichas interactivas autocorregibles. Funciona en el navegador, sin requerir cuentas ni servidores. Permite diseñar actividades desde PDFs, imágenes, hojas en blanco o mediante inteligencia artificial. Ofrece múltiples respuestas, incluyendo fórmulas matemáticas y grabaciones de voz. Los docentes pueden compartir las fichas mediante enlaces o integrarlas en Moodle, y evaluar entregas cifradas del alumnado, garantizando así la total privacidad y control sobre sus materiales educativos.
  • Evidencias de aprendizaje con IA
    El artículo sostiene que, ante la IA, el objetivo no es detectar su uso sino diseñar actividades donde el aprendizaje deje huellas observables. Propone graduar su uso con el marco MIAE y reunir evidencias que cumplan siete características: trazabilidad, contextualización, oralidad, presencialidad, materialidad, triangulación y transparencia. La clave está en distinguir entre usar la IA como apoyo o delegar en ella la tarea, manteniendo al alumnado dentro del proceso.
  • Creación de recursos educativos adaptativos mediante vibe coding
    Los recursos adaptativos cambian según las respuestas del alumno, mejorando los modelos lineales. Con inteligencia artificial y vibe coding, cualquier docente puede crearlos. El sistema emplea la inferencia bayesiana para actualizar el diagnóstico tras cada interacción. Selecciona la siguiente actividad buscando reducir la incertidumbre, medida mediante la entropía de Shannon, democratizando así la personalización del aprendizaje.
  • METAC: Recursos metodológicos para el aula
    METAC es un repertorio web abierto que ayuda al profesorado a localizar, comprender, relacionar y aplicar diversos recursos metodológicos en el aula. Evolucionó desde las metodologías activas iniciales para incluir también los marcos educativos y el aprendizaje cooperativo, organizados sistemáticamente por bloques y ámbitos. Además, integra un asistente de inteligencia artificial en NotebookLM para buscar propuestas didácticas mediante lenguaje natural
  • Utilidades para eXeLearning: EdEX, eXeConvert, Visor Web-ZIP y ELPX Translator Desktop
    Este artículo presenta tres utilidades que amplían las posibilidades de eXeLearning. EdEX permite crear y modificar estilos visuales de los proyectos. eXeConvert facilita convertir entre formatos como ELPX, DOCX, Markdown o PDF, manteniendo la estructura del contenido. Visor Web-ZIP ofrece una forma sencilla de publicar y compartir recursos educativos desde servicios en la nube mediante enlaces accesibles desde cualquier navegador, sin necesidad de instalar software adicional. También admite proyectos exportados en ZIP.
  • Visor Web-ZIP: Publica y comparte tus recursos educativos desde tu almacenamiento favorito en la nube
    Visor Web-ZIP facilita la publicación de recursos educativos en formato HTML, creados mediante IA o software específico, superando las limitaciones de plataformas tradicionales. Esta herramienta genera enlaces permanentes visualizables desde archivos ZIP alojados en servicios nube como Google Drive. Ideal para webs estáticas, simplifica el proceso frente a servidores dedicados y cuenta con un gestor de recursos que optimiza el almacenamiento local del navegador eliminando archivos antiguos automáticamente.
  • La elección de herramientas para el Vibe Coding Educativo
    El vibe coding educativo es un enfoque que usa asistentes de inteligencia artificial (IA) para que los docentes creen recursos digitales, priorizando la intención pedagógica sobre el dominio exhaustivo del código. Este método sencillo reduce la barrera de entrada y el tiempo de resultados. Las herramientas se categorizan en vía web (para prototipado rápido) y locales (instaladas, para proyectos más estables). La comunidad docente facilita su adopción y el intercambio.
  • Ilustración científica con Gemini. Parte II: Creación de materiales a partir de fotografías propias
    La segunda parte de «Ilustración científica con Gemini» detalla cómo usar fotografías propias para crear materiales educativos personalizados. Gemini transforma las imágenes en dibujos a lápiz o esquemas, permitiendo añadir etiquetas y texto. Esto es útil en áreas como ciencias naturales (esquemas de lupas binoculares), física (dibujos técnicos de poleas), matemáticas (diagramas de ángulos), geología (identificación de estratos) y biología (dibujos de insectos).
  • Ilustración científica con Gemini. Parte I: Cómo obtener ilustraciones precisas a partir de prompts e imágenes modelo
    La integración de Nano Banana Pro en Gemini ofrece el primer avance real para ilustraciones científicas rigurosas en la docencia. La herramienta aún no es autónoma, y los errores aparecen continuamente, lo que exige supervisión y guiado docente. Para asegurar la calidad, es fundamental la corrección iterativa de fallos o el uso de imágenes de referencia. Además, se recomienda la validación externa usando otras IA, como ChatGPT o Claude, para auditar la imagen antes de su uso.
  • Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (v.2 revisada)
    El Marco MIAE (v.2 revisada) clarifica la integración de la IA generativa en educación. Se refina la escala, desde la persona creando sola hasta la IA generando autónomamente bajo supervisión humana. Se detalla cuándo la IA reformula contenido existente o planifica ideas, y se distingue la creación de borradores de la co-creación mediante diálogo. El marco enfatiza el rol activo de la persona, garantizando el uso ético de la IA y la integridad académica en todas las tareas educativas.
  • Agentes de inteligencia artificial para la educación
    Un agente educativo es un asistente digital configurado con IA para apoyar tareas pedagógicas. Su función es interpretar instrucciones, mantener un contexto y producir resultados específicos. Existen distintos tipos: planificador, corrector, documental, creador de recursos y tutor. Plataformas como Gemini, NotebookLM, Grok, Le Chat, ChatGPT y Perplexity permiten crearlos sin conocimientos técnicos. Estos agentes amplían las posibilidades docentes al automatizar tareas y personalizar apoyos, sin sustituir al profesorado
  • Creación de herramientas educativas con inteligencia artificial: guía para docentes
    Este artículo guía a docentes sin programación en la creación de herramientas educativas con IA, usando lenguaje natural (Vibe Coding). Explora chatbots como Gemini y ChatGPT para generar juegos, fichas interactivas o formularios en HTML. Detalla la selección del chatbot, la comunicación con prompts, la depuración de errores y la publicación de recursos. La IA amplía las posibilidades didácticas, potenciando la creatividad y adaptando materiales al contexto de aprendizaje
  • Licencias libres para docentes: apps educativas y materiales didácticos
    Los docentes que crean materiales digitales deben elegir licencias claras para facilitar su uso y colaboración. Los contenidos educativos se recomiendan con CC BY-SA, que asegura atribución y reciprocidad, mientras que el código puede protegerse con GPL v3, fomentando mejoras compartidas. Existen otras opciones como CC BY, MIT o Apache 2.0, según los objetivos. Adoptar licencias adecuadas fortalece la comunidad educativa y garantiza que los recursos permanezcan abiertos y accesibles
  • Guía básica para usar la inteligencia artificial desde la terminal (parte II)
    La segunda parte de la guía explica cómo sacar mayor provecho de las consolas de IA (CLI) al trabajar directamente en el ordenador sin depender de la web. Describe ventajas como ejecutar operaciones masivas, usar múltiples archivos y aprovechar archivos de instrucciones en Markdown para personalizar el comportamiento. También detalla cómo identificar y cambiar modelos, iniciar la consola con prompts y utilizar atajos y comandos útiles que facilitan la programación y la automatización.
  • Guía básica para usar la inteligencia artificial desde la terminal (parte I)
    La primera parte de la guía enseña a docentes cómo usar la IA (Gemini, ChatGPT, Qwen y Claude) desde la línea de comandos, una interfaz que permite interactuar directamente con el ordenador. Se detallan pros y contras frente a las versiones web, destacando la capacidad de manipular archivos y automatizar tareas. También se explican los conceptos básicos, como la instalación y los comandos.
  • Prompts JSON: Instrucciones secretas para la IA
    El artículo explica qué son los prompts en formato JSON y por qué son útiles al trabajar con inteligencia artificial. Describe su estructura basada en claves y valores, sus ventajas como claridad, reutilización y compatibilidad, y destaca su aplicación en educación para generar contenidos precisos. Señala que no es necesario escribirlos manualmente, sino saber pedirlos y conservarlos. Incluye ejemplos prácticos y recomienda usar editores JSON para facilitar su edición y uso recurrente.
  • Inteligencia artificial y matemáticas: cálculo y formato
    El artículo analiza la capacidad de distintos chatbots para resolver cálculos matemáticos. Destaca que ChatGPT y Claude son los más precisos, especialmente si se les indica usar programación. También se explica cómo convertir documentos a texto plano (Markdown) para mejorar su comprensión por parte de la IA. Además, se recomienda usar LaTeX para fórmulas complejas y se mencionan herramientas útiles para integrar resultados en procesadores de texto. Ideal para docentes que usan IA en educación.
  • Cómo crear un chatbot en Gemini con canvas
    Este artículo explica cómo desarrollar un chatbot educativo usando Gemini con canvas. El ejemplo muestra un tutor socrático que analiza textos y genera preguntas para verificar la comprensión del estudiante. Se requiere el modelo 2.5 Pro, definir objetivos claros y crear un prompt detallado. Incluye consejos para depuración, compartir el programa y solucionar errores comunes mediante la técnica «vibe coding».
  • Cómo conectar una aplicación con una hoja de cálculo de Google
    Este artículo explica cómo crear una aplicación HTML que recoja respuestas de un formulario (nombre, sugerencias y valoración de 0 a 4) y las envíe automáticamente a una hoja de cálculo de Google usando Apps Script. Se detallan los pasos para configurar la hoja, escribir el script y otorgar permisos. También se muestra cómo obtener la URL necesaria para integrarla en la aplicación. Es una guía práctica orientada a aplicaciones educativas interactivas.

Categorías del blog

Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), v.2.1

Este artículo es una nueva revisión del Marco para la Integración de la IA Generativa en las Tareas Educativas (MIAE), originalmente publicado en agosto de 2024. La versión 2.1 parte de la v.2 revisada y mantiene sus seis niveles y el criterio de autonomía y contribución de la IA. Los ajustes aclaran sus fronteras y la clasificación de tareas que combinan distintas formas de utilizarla.

Pódcast del artículo realizado con Gemini Notebook · 34 minutos

Cambios en la versión 2.1

Esta revisión aclara la redacción de ideas humanas en el nivel 1 y su diferencia con la planificación del nivel 2. Precisa la reconstrucción del nivel 3 y la cocreación del nivel 4, que también puede partir de una idea enteramente humana. Añade orientaciones para tareas que evolucionan o combinan niveles y distingue la generación autónoma de un recurso de su utilización posterior. Se conservan los seis roles del marco. 


Este trabajo se ha inspirado en el artículo The Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A Framework for Ethical Integration of Generative AI in Educational Assessment. Después de diversas adaptaciones de la escala del trabajo anterior, el número de modificaciones ha llegado a ser tan alto que finalmente me he decidido a escribir este artículo con una nueva escala que ya mantiene poca relación con el trabajo anteriormente citado.

Origen del marco

Autores como los del citado trabajo y otros como Matt Miller se centran en el plagio y el engaño académico como motor de las categorizaciones que proponen en sus trabajos. Aunque el aspecto ético es muy importante, no nos hemos querido centrar únicamente en él, ya que puede producir una clasificación sesgada, poco natural y de aplicación limitada a la integridad y ética académica. Además, se ha intentado eliminar la confusión que tienen las escalas anteriores, intentando que sean lógicamente coherentes en su progresión.

Este marco se ha generalizado para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), sobre todo para clarificar el uso que se hace de la IA en los trabajos docentes. Desde este punto de vista es aplicable tanto para el alumnado como para el profesorado. Esta visión tiene innegables ventajas

  • Permite situar al alumnado y al profesorado en un marco comprensible, clarificando la relación que mantienen con la IA. Esto facilita una mayor transparencia y entendimiento sobre el uso de la tecnología en el entorno educativo.
  • Establece fronteras claras para el empleo de la IA en el aula, permitiendo a los educadores delimitar el grado de intervención de la IA que desean permitir según los objetivos educativos. Estas fronteras incluyen consideraciones sobre el plagio y el engaño, asegurando que se mantenga la integridad académica.
  • Ofrece una guía para integrar la IA en el currículum, proporcionando un enfoque estructurado que ayuda a maximizar los beneficios educativos de la IA mientras se minimizan los riesgos asociados con su uso indebido.

El marco se basa en el grado de autonomía y contribución de la IA en el proceso educativo, progresando desde la ausencia total de IA hasta la generación autónoma de contenido por IA para uso educativo, supervisado por humanos. Esta aproximación no solo aborda las preocupaciones éticas, sino que también ofrece un enfoque para comprender y utilizar la IA en diversos contextos educativos, desde trabajos escritos hasta proyectos, presentaciones y desarrollo de materiales didácticos. Esta integración permite a los docentes y estudiantes aprovechar al máximo las capacidades de la IA, promoviendo un aprendizaje y una enseñanza más eficaces.

Escala de integración de la IA generativa

La escala consta de 6 niveles. El primer nivel, que se añade por coherencia, es la ausencia de IA, motivo por el que se le ha numerado como 0.

A modo de mapa conceptual, la progresión de los roles en la escala puede resumirse de la siguiente manera:

  • Nivel 0: La persona crea.
  • Nivel 1: La persona crea, la IA reformula.
  • Nivel 2: La persona crea, la IA planifica.
  • Nivel 3: La IA crea un borrador, la persona construye.
  • Nivel 4: La persona y la IA cocrean.
  • Nivel 5: La IA crea, la persona supervisa.

La progresión describe cómo se reparte el trabajo, no la cantidad de palabras generadas ni la calidad del resultado o del aprendizaje. Los niveles no son acumulativos: una actividad de nivel 4 no tiene que pasar antes por todos los niveles anteriores. La adecuación de cada uso depende de los objetivos de la tarea.

Cómo clasificar una tarea y sus cambios

Primero se delimita qué tarea o componente se clasifica y quién la realiza. Generar un texto para analizarlo y elaborar su análisis son procesos distintos. También pueden distinguirse el texto, las imágenes o el código de un mismo proyecto cuando su elaboración sigue procesos diferentes. Se distinguen unidades con una función reconocible en el trabajo, y se hace explícita su relación con el conjunto.

El nivel se determina por la contribución de la IA y el papel de la persona en el desarrollo del resultado, considerando el proceso completo. No queda fijado por la primera petición ni por el origen de la idea. Una actividad puede comenzar como reformulación de nivel 1 y convertirse en cocreación de nivel 4. Del mismo modo, un texto generado autónomamente puede acabar siendo un borrador que la persona reconstruye significativamente, dando lugar a un proceso de nivel 3. La clasificación provisional puede cambiar al conocer el trabajo posterior.

En los procesos mixtos conviene indicar los niveles por fases o componentes. Por ejemplo, «nivel 2 en la planificación y nivel 1 en la reformulación de un desarrollo humano», o «texto sin IA e ilustración de nivel 5». Si se necesita una sola cifra, se indica el nivel que caracteriza el desarrollo del producto principal, acompañado de las diferencias relevantes. Cuando ningún nivel lo describe suficientemente, se declara el proceso mixto y se especifican los niveles que intervienen.

No se asigna automáticamente el nivel más alto de cualquier interacción. Para valorar una aportación se observa su función, su alcance y cómo se incorpora o transforma. Una aportación sustantiva modifica el contenido, el razonamiento, la organización conceptual o el funcionamiento del producto. Puede ser breve y decisiva, como una distinción que cambia la conclusión. Su importancia no basta para determinar el nivel: también cuenta si la persona la desarrolla, la reconstruye, cocrea con la IA o la acepta tras supervisarla.

Una respuesta descartada sin influencia en el trabajo no obliga a elevar el nivel del producto. Conviene registrar la consulta; no sería correcto afirmar que no se utilizó IA en ninguna etapa. Tampoco basta con comprobar si se copió una respuesta: una sugerencia puede influir en un argumento aunque se exprese después con otras palabras. Las correcciones de estilo siguen siendo nivel 1, incluso cuando mejoran mucho la claridad.

Resumen de niveles

A continuación presentamos una breve descripción de cada nivel que ayuda a localizar fácilmente aquel en el que nos encontramos o nos interesa. Más adelante hay una descripción más exhaustiva con numerosos ejemplos, tanto para el alumnado como para el profesorado.

Nivel 0 – Trabajo completamente humano: No hay uso de IA en ninguna etapa. Todo el contenido, ideas y estructura son generados exclusivamente por el humano utilizando recursos tradicionales.

Nivel 1 – Asistencia técnica por IA: La IA se utiliza para tareas mecánicas (corrección ortográfica, formateo) o para procesar y reformular información existente (como resumir, traducir o redactar un texto a partir de ideas y notas proporcionadas por la persona). La IA no aporta ideas, análisis o conceptos nuevos al contenido original.

Nivel 2 – Planificación y estructuración asistida por IA: La IA ayuda en la generación inicial de ideas y en la estructuración del trabajo, pero todo el contenido final es desarrollado por el humano. Sus propuestas sirven para planificar; la persona realiza el desarrollo y la redacción final.

Nivel 3 – Asistencia parcial de IA (Uso de borradores o «esqueleto»): La IA genera borradores iniciales o «esqueletos» que ya desarrollan contenido, más allá de reformular material proporcionado. El humano utiliza este material como un punto de partida, pero asume la autoría principal, reescribiendo, adaptando y construyendo significativamente sobre la base generada por la IA. La interacción es principalmente unidireccional: la IA produce y el humano revisa y modifica.

Nivel 4 – Colaboración avanzada humano-IA (cocreación): Hay un diálogo continuo y bidireccional en el que la persona y la IA contribuyen al desarrollo del contenido. La persona guía, contrasta y refina las aportaciones durante la elaboración. El resultado es una fusión estrecha y cocreada del trabajo de ambos. La idea inicial puede ser completamente humana; el número de intercambios, por sí solo, no determina la cocreación.

Nivel 5. Supervisión humana de IA autónoma: La IA genera el producto final de forma autónoma basándose en parámetros humanos. El humano actúa solo como supervisor final, revisando la calidad y validando el producto antes de usarlo.

Descripción de cada nivel

A continuación se detallan cada uno de los niveles y se dan algunos de los aspectos clave que los definen. Damos ejemplos para alumnado y profesorado, pero en muchas ocasiones son intercambiables.

Nivel 0. Trabajo completamente humano

No hay uso de IA en ninguna etapa. Todo el contenido, ideas y estructura son generados exclusivamente por el humano utilizando recursos tradicionales.

En este marco, la ausencia de IA se refiere a la IA generativa utilizada para realizar la tarea. Utilizar Internet o una herramienta digital no implica por sí mismo recurrir a ella. Los ejemplos siguientes presuponen que la persona realiza la actividad sin asistencia generativa.

Características clave

  • No se utiliza IA generativa en ningún momento durante la tarea.
  • Se depende exclusivamente del conocimiento, comprensión y habilidades propias del individuo.
  • Todas las ideas, análisis y contenidos son generados por la persona.
  • Se utilizan únicamente recursos tradicionales (Internet, libros, artículos, notas, etc.).

Ejemplos para el alumnado

  • Exámenes escritos en clase.
  • Debates supervisados.
  • Trabajos sin acceso a IA.
  • Generación de ideas sin tecnología.
  • Exámenes orales.
  • Sesiones de preguntas y respuestas o discusiones formativas entre estudiantes y educadores.

Ejemplos para el profesorado

  • Diseñar preguntas de examen basadas en el contenido del curso sin utilizar herramientas de IA.
  • Redactar rúbricas y criterios de evaluación para los exámenes.
  • Desarrollar planes de lecciones utilizando solo recursos tradicionales (Internet, libros de texto, artículos académicos, notas de clase).
  • Diseñar actividades y ejercicios que fomenten la participación activa de los estudiantes.

Nivel 1. Asistencia técnica por IA

La IA se utiliza para tareas mecánicas (como corrección ortográfica o formateo) o para procesar y reformular información existente (como resumir, traducir u organizar en tablas). La IA no aporta ideas, análisis o conceptos nuevos que no estuvieran presentes en el contenido original.

La persona puede proporcionar sus ideas, argumentos, notas o contenidos y pedir que la IA los transforme en un texto elaborado. Este uso como redactor avanzado sigue siendo nivel 1 si la IA se limita a expresarlos, reorganizarlos o reformularlos fielmente. No es necesario que el material inicial sea un texto ya redactado. Aportar solo un tema o una idea general no equivale a proporcionar el contenido que la IA desarrollará. La novedad se valora respecto al material y al desarrollo aportados, no respecto a lo que la persona pudiera tener en mente sin haberlo explicitado.

La reorganización de este nivel es expresiva: mejora el orden o la presentación conservando las relaciones aportadas. Si la IA propone una jerarquía argumental, nuevas relaciones conceptuales o qué aspectos desarrollar, interviene en la planificación o en el desarrollo del contenido y debe examinarse el nivel correspondiente. Cambiar una palabra por un sinónimo fiel no equivale a introducir una distinción conceptual nueva.

Características clave

  • La IA actúa como una herramienta de apoyo que no genera ideas o conocimiento nuevo, pero puede reorganizar y reformular la información existente.
  • Se limita a tareas mecánicas y de reformulación (resúmenes, creación de tablas, correcciones, traducciones, etc.).
  • El contenido resultante se basa estrictamente en las ideas del material original, sin añadir nuevos análisis o conceptos por parte de la IA.
  • La persona mantiene el control total sobre el contenido y las decisiones.

Ejemplos para el alumnado

  • Usar la IA para resumir un texto, donde el resultado se limita a condensar las ideas ya presentes en el original.
  • La IA organiza datos en tablas, facilitando la presentación sin alterar la información original.
  • Utilizar la IA para traducir un texto a otro idioma, verificando la precisión de la traducción y que esta no añada o altere las ideas del original.
  • Corrección gramatical, de puntuación y ortográfica: La persona puede usar IA para identificar y corregir errores gramaticales, de puntuación, ortográficos y sintácticos en su trabajo.
  • Elección de palabras: La IA puede sugerir términos adecuados o sinónimos para reemplazar palabras y frases más simples, ayudando a clarificar la escritura.
  • Proporcionar las notas y los argumentos completos de un trabajo y pedir a la IA que los redacte con claridad, comprobando que conserva su sentido y no añade explicaciones o conclusiones nuevas.

Ejemplos para el profesorado

  • Organizar datos en tablas o gráficos para presentaciones, facilitando la visualización de la información sin alterar el contenido original.
  • Corrección gramatical, de puntuación y ortográfica en documentos y materiales educativos, mejorando la calidad del texto.
  • Sugerencia de términos adecuados o sinónimos para mejorar la claridad de las guías de estudio y materiales escritos.
  • Asistencia en la preparación de planes de lecciones, resumiendo y organizando información proporcionada según los objetivos y criterios ya establecidos por el docente.
  • Extraer listas de términos y conceptos clave presentes en el material proporcionado para exámenes y guías de estudio, siguiendo los criterios de selección del docente.
  • Apoyo en la revisión de trabajos y tareas de los estudiantes, utilizando IA para identificar errores de expresión y proporcionar correcciones lingüísticas, sin evaluar ni desarrollar el contenido disciplinar.

Nivel 2. Planificación y estructuración asistida por IA

La IA ayuda en la generación inicial de ideas y en la estructuración del trabajo, pero todo el contenido final es desarrollado por el humano. Sus propuestas sirven para planificar; la persona realiza el desarrollo y la redacción final.

Este nivel incluye proponer una estructura, una secuencia argumental o un plan de desarrollo. Las ideas y la organización sugeridas pueden orientar el resultado; la IA no elabora los argumentos, análisis o soluciones que lo constituyen. Si se vuelve a planificar durante el trabajo, esa ayuda sigue siendo de nivel 2 mientras conserve esta función preparatoria.

Si la IA ayuda a planificar, la persona desarrolla después todo el contenido y finalmente la IA lo reformula sin añadir ideas, se combinan nivel 2 en la planificación y nivel 1 en la reformulación. Si, además de planificar, la IA desarrolla el contenido, hay que examinar los niveles 3, 4 o 5 según el papel posterior de la persona.

Características clave

  • La IA se utiliza principalmente para la generación de ideas iniciales y la estructuración de contenidos.
  • Ayuda en el diseño y planificación del trabajo, pero no en la creación del contenido final.
  • El humano utiliza las sugerencias de la IA como punto de partida, pero desarrolla el trabajo por sí mismo, aplicando su propio criterio y conocimiento.
  • El producto final no incorpora desarrollo ni redacción realizados por la IA, aunque las ideas y estructuras sugeridas pueden orientar el trabajo.
  • La persona es responsable de evaluar críticamente, seleccionar y desarrollar las ideas generadas por la IA, asegurando que el producto final sea el resultado de su propio análisis y comprensión.
  • La contribución de la IA se limita a la preparación del trabajo o de sus partes, mientras que la ejecución y el desarrollo detallado son realizados enteramente por el humano.

Ejemplos para el alumnado

  • Fases iniciales de un trabajo. Uso de IA para generar ideas y crear un esquema o índice para un ensayo, pero la redacción final se realiza sin IA.
  • Lluvia de ideas. Los estudiantes pueden usar IA para generar ideas o posibles enfoques para resolver problemas. Estas ideas se discuten, filtran y refinan; el alumnado elabora después las soluciones.
  • Esquemas. Las personas pueden usar IA para crear esquemas de su trabajo como herramienta de planificación. Estos esquemas sirven como guía para el desarrollo humano del trabajo; su organización puede reflejarse en el resultado. Si el encargo consiste en entregar el propio esquema como producto final, su generación debe clasificarse como tal y no como mera planificación.
  • Asistencia en la investigación. La IA puede sugerir temas, áreas de interés o fuentes útiles para la investigación, también a través de buscadores.

Ejemplos para el profesorado

  • Elaborar el plan de una lección. Usar IA para generar ideas y crear un esquema o índice para un plan de lección, pero el desarrollo final del plan se realiza sin IA.
  • Esquemas. Crear esquemas estructurados para unidades de estudio o programas de curso utilizando IA, como guía para que el profesor desarrolle después las unidades o el programa.
  • Asistencia en la investigación académica. La IA puede sugerir temas, áreas de interés o fuentes útiles para investigaciones educativas, facilitando la búsqueda de referencias.
  • Generación de ideas para proyectos de clase y actividades. La IA da ideas para actividades que luego son creadas, adaptadas y refinadas por el profesor.

Nivel 3. Asistencia parcial de IA (uso de borradores o «esqueleto»)

La IA genera borradores iniciales o «esqueletos» que ya desarrollan contenido, más allá de reformular material proporcionado. El humano utiliza este material como un punto de partida, pero asume la autoría principal, reescribiendo, adaptando y construyendo significativamente sobre la base generada por la IA. La interacción es principalmente unidireccional: la IA produce y el humano revisa y modifica.

Un «esqueleto» de este nivel contiene un desarrollo inicial que la persona reconstruye; un índice que solo orienta el trabajo corresponde al nivel 2. La reconstrucción significativa afecta al contenido, al razonamiento o al funcionamiento del resultado. No basta con seleccionar una respuesta o introducir retoques de estilo. Puede haber consultas posteriores a la IA sin que el proceso sea nivel 4, si la persona sigue realizando el desarrollo principal por sí misma.

Características clave

  • La interacción es principalmente unidireccional: la IA produce, el humano revisa y modifica.
  • El humano utiliza la IA para generar borradores, propuestas o «esqueletos» que sirven como punto de partida.
  • El uso de la IA se centra en tareas específicas donde aporta eficiencia, permitiendo al humano enfocarse en aspectos que requieren otras habilidades.
  • La persona mantiene un control significativo sobre el proceso y el resultado, asumiendo la autoría final del contenido.

Ejemplos para el alumnado

  • Redacción de secciones de un informe. La IA puede redactar un borrador inicial de una sección. Los estudiantes revisan esta sección, realizando modificaciones, añadiendo sus propias ideas y asegurando que el contenido final refleje su comprensión y análisis personal.
  • Análisis de datos. La IA lleva a cabo el análisis preliminar de un conjunto de datos y genera gráficos o tablas y los interpreta. Los alumnos revisan y reelaboran significativamente esa interpretación, incorporan sus conclusiones y construyen un informe propio sobre las implicaciones de los datos.
  • Redacción de preguntas para un cuestionario. La IA genera las preguntas de un cuestionario y la persona las selecciona y reelabora significativamente, revisando su planteamiento, los contenidos que evalúan y su adecuación a las necesidades concretas.
  • Creación de presentaciones. La IA genera un borrador de una presentación y el alumnado desarrolla y reorganiza sus argumentos, incorpora explicaciones propias y adapta los materiales.

Ejemplos para el profesorado

  • Generación de recursos didácticos. La IA crea borradores de recursos didácticos, como guías de lectura o materiales suplementarios. El profesor revisa, adapta y desarrolla estos recursos para asegurarse de que sean adecuados para las necesidades específicas de sus estudiantes y el currículo.
  • Diseño de actividades de aprendizaje. La IA propone una serie de actividades para una unidad temática. El profesor evalúa cada actividad, modifica algunas para hacerlas más interactivas o relevantes para su contexto específico, y añade nuevas actividades basadas en su experiencia y conocimiento de las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes.
  • Desarrollo de casos prácticos. La IA genera un listado de posibles casos prácticos basados en los conceptos clave del curso. El docente selecciona, revisa y enriquece el caso, añadiendo contexto real y preguntas de análisis que fomenten el pensamiento crítico y la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos.
  • Creación de exámenes. La IA propone un conjunto de preguntas para un examen. El profesor selecciona las más apropiadas, modifica otras para ajustar su dificultad o enfoque, y añade sus propias preguntas para asegurar una evaluación completa y equilibrada de los conocimientos y habilidades de los estudiantes.

Nivel 4. Colaboración avanzada humano-IA (cocreación)

Hay un diálogo continuo y bidireccional en el que la persona y la IA contribuyen al desarrollo del contenido. La persona guía activamente a la IA durante esa elaboración, contrastando y refinando las aportaciones a través de la conversación. El resultado es una fusión estrecha y cocreada del trabajo de ambos, donde la IA actúa como un colaborador activo.

La idea inicial puede ser completamente humana. Lo que define la cocreación es que el diálogo interviene en su desarrollo mediante aportaciones de ambos. La persona puede contribuir con argumentos, objeciones, criterios y decisiones de contenido expresados en la conversación; no es necesario que escriba directamente una parte del texto final.

La repetición de instrucciones, la aceptación de propuestas o las peticiones de cambios de estilo no bastan por sí solas. Tampoco una conversación limitada a preparar ideas que la persona desarrollará después sin IA. Debe haber elaboración compartida del contenido de la tarea, con dirección y juicio humano durante ese desarrollo.

Características clave

  • Hay un diálogo continuo y bidireccional entre el humano y la IA, con iteraciones en las que ambos desarrollan y refinan el contenido.
  • El humano mantiene un papel crucial en la dirección, refinamiento y validación del trabajo, asegurando la coherencia general y la calidad del producto final.
  • La creatividad y el juicio crítico del humano se aplican para mejorar, personalizar y dar coherencia al resultado de la IA.
  • La persona actúa como coordinadora y directora del proyecto, tomando decisiones críticas sobre la estructura, el contenido y la presentación del trabajo.

Ejemplos para el alumnado

  • Proyecto de investigación. El estudiante y la IA colaboran en un proceso iterativo. La IA ayuda a buscar fuentes, proponer borradores de texto y crear gráficos. El estudiante dialoga con la IA para ajustar dicho contenido, pidiendo correcciones, ampliaciones y cambios de enfoque para asegurar su precisión y relevancia.
  • Trabajo escolar. El alumno proporciona los datos necesarios para hacer el trabajo. La IA redacta un informe que es examinado por el primero, quien le indica las correcciones a realizar. Se establece un diálogo donde el alumnado contrasta las interpretaciones, aporta argumentos y decide qué explicaciones revisar o ampliar con la IA.
  • Resolución de problemas matemáticos. La IA proporciona pasos y soluciones detalladas para problemas avanzados. El estudiante contrasta los pasos, propone razonamientos y desarrolla con la IA soluciones alternativas, justificando las decisiones que incorpora a la respuesta final. Pedir explicaciones para comprender una solución ya dada no basta, por sí solo, para clasificar su elaboración como cocreación.
  • Creación de un pódcast histórico. Un estudiante comienza proporcionando a la IA su idea general. La IA genera un esquema inicial. El estudiante revisa este esquema, solicita cambios y pide a la IA que amplíe ciertos aspectos. La IA produce borradores de guiones que el estudiante edita. Colaboran en la creación de notas y materiales complementarios. Este proceso continúa hasta que el pódcast alcanza un alto nivel de calidad.
  • Modelo matemático aplicado al cambio climático. El estudiante describe el problema a la IA. La IA sugiere enfoques y la estudiante pide que los desarrolle. Solicita a la IA un borrador del modelo. El estudiante revisa el modelo, ajusta variables e incorpora factores adicionales con la ayuda de la IA. La IA genera visualizaciones y el proceso iterativo continúa refinando el modelo.

Ejemplos para el profesorado

  • Planificación de unidades didácticas. El profesor y la IA diseñan iterativamente una unidad completa. El profesor pide objetivos, la IA los genera, el profesor solicita ajustarlos para su contexto, la IA sugiere actividades y el profesor pide modificarlas, en un diálogo constante.
  • Desarrollo de evaluaciones. El profesor colabora con la IA para generar preguntas, rúbricas y criterios de evaluación. A través de un diálogo, refina el nivel de dificultad, solicita variaciones de las preguntas y ajusta las rúbricas hasta que se alinean con los objetivos del curso.
  • Desarrollo de materiales interactivos. El profesor dirige a la IA para crear borradores de simulaciones o juegos. A través de iteraciones, el profesor revisa, solicita ajustes en la mecánica o el contenido y complementa los materiales, co-creando un recurso atractivo y efectivo.
  • Desarrollo de una idea propia. El docente parte de una idea completamente suya y pide ayuda para redactarla. Durante el diálogo, la IA propone desglosar conceptos, explorar consecuencias, introducir distinciones o profundizar determinados aspectos. El docente contrasta esas propuestas, aporta sus razones, acepta unas, rechaza otras y orienta su desarrollo. Las aportaciones elaboradas conjuntamente influyen en el contenido final. El proceso puede haber comenzado en el nivel 1 y pasar al nivel 4; el cambio depende de esa elaboración compartida, no del origen de la idea.

Nivel 5. Supervisión humana de IA autónoma

La IA genera el contenido o producto de forma autónoma, con el humano actuando como supervisor. El humano establece los parámetros iniciales, pero la IA desarrolla el trabajo con mínima o nula intervención durante el proceso. El rol del humano es validar el producto final para su uso o entrega, asegurando que cumple con los requisitos iniciales.

La autonomía se refiere al desarrollo del contenido o producto encargado. Proporcionar el tema, los datos o los requisitos no impide este nivel si la IA realiza ese desarrollo y la persona se limita a supervisarlo. Los retoques menores posteriores no constituyen por sí solos reconstrucción de nivel 3 ni cocreación de nivel 4. En cambio, una redacción que solo reformula contenidos humanos ya desarrollados corresponde al nivel 1.

Características clave

  • La IA genera el contenido de forma independiente, basándose en los parámetros iniciales establecidos por la persona.
  • La intervención humana durante el proceso de generación es mínima o nula, limitándose a la configuración inicial y la revisión final.
  • El contenido generado por la IA es el producto final en sí mismo, que el humano valida, aprueba y utiliza directamente.
  • El humano actúa como un director o validador que aprueba el resultado, a diferencia del Nivel 4 (donde es un cocreador) o el Nivel 3 (donde es un constructor).

En los ejemplos siguientes, el nivel 5 corresponde a la generación del recurso: el cuento, el informe, el texto histórico o el diálogo. El análisis, la comparación o el debate posteriores son tareas diferentes y se clasifican según cómo se realicen. Si el docente proporciona el recurso y el alumno lo analiza sin IA, esa tarea del alumno puede ser de nivel 0. Si el propio alumno encarga el recurso y después lo analiza, conviene describir ambas partes; el conjunto no es un trabajo sin IA.

Ejemplos para el alumnado

  • Análisis literario: La IA genera un cuento o relato breve sobre un tema o género literario específico. El estudiante utiliza este cuento para realizar un análisis literario, identificando temas, motivos, recursos estilísticos y estructuras narrativas. El trabajo final del alumno no es la modificación del cuento, sino el análisis crítico del texto generado por la IA.
  • Análisis de datos científicos: La IA produce un informe completo basado en un conjunto de datos científicos, como los resultados de un experimento o una simulación. El estudiante utiliza este informe para realizar un análisis crítico, discutir la metodología, interpretar los resultados y evaluar las conclusiones. El informe generado por la IA es tratado como un documento fuente sobre el cual el estudiante realiza su análisis.
  • Estudio de casos históricos: La IA crea una descripción detallada de un evento histórico, incluyendo narrativas, fechas clave, y actores involucrados. El estudiante emplea este texto para realizar una comparación entre este evento y otro estudiado en clase, desarrollando un ensayo comparativo que analiza las similitudes y diferencias en contextos históricos.
  • Discusión filosófica: La IA redacta un diálogo filosófico entre dos personajes sobre un tema ético contemporáneo. Los estudiantes usan este diálogo como base para un debate en clase, donde discuten las posiciones de cada personaje, analizan sus argumentos y desarrollan sus propias reflexiones filosóficas a partir del texto.

Ejemplos para el profesorado

  • Análisis de textos en clase: La IA genera un conjunto de textos expositivos sobre diferentes teorías científicas o conceptos matemáticos. El profesor utiliza estos textos como material para que los estudiantes realicen análisis de comprensión, discutan en grupos o respondan a preguntas específicas sobre los conceptos presentados en los textos generados.
  • Estudio de documentos históricos simulados: La IA produce discursos o documentos simulados de figuras históricas en diferentes contextos. El profesor utiliza estos documentos en clase para que los estudiantes los analicen como ejercicio de interpretación, identificándolos expresamente como simulaciones y sin atribuirles valor de fuente histórica auténtica, desarrollando ensayos o discusiones basadas en el contenido generado.
  • Práctica de interpretación de datos: La IA crea una serie de informes técnicos o científicos que incluyen análisis de datos, gráficos y conclusiones. El profesor utiliza estos informes en ejercicios de clase donde los estudiantes practican la interpretación de datos, critican la metodología utilizada y desarrollan sus propias conclusiones basadas en la información presentada.
  • Preparación para un debate: La IA redacta textos que representan diferentes posiciones en un tema controversial. El profesor utiliza estos textos para preparar a los estudiantes para un debate, donde cada grupo analiza y defiende la posición presentada por la IA, desarrollando argumentos a partir del texto base.

Asistente del MIAE

El asistente del MIAE en Gemini Notebook permite consultar el marco, analizar casos y explorar cómo adaptar las tareas a sus distintos niveles. Sus respuestas se basan en el texto completo de la versión 2.1 y pueden contrastarse con las citas de la fuente.

Referencias

Miller, M. (2024). AI in the classroom: What’s cheating? What’s OK? Ditch That Textbook

Perkins, M., Furze, L., Roe, J., MacVaugh, J.(2024). The Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A Framework for Ethical Integration of Generative AI in Educational Assessment. Journal of University Teaching and Learning Practice, 21(6). https://doi.org/10.53761/q3azde36

Perkins, M., Roe, J., & Furze, L. (2025). Reimagining the Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A refined framework for educational assessment. Journal of University Teaching and Learning Practice, 22(7). https://doi.org/10.53761/rrm4y757

Vídeo explicativo del MIAE v2.1 realizado con Gemini Notebook.

Cómo citar este trabajo:

De Haro, J. J. (2026, 6 de septiembre). Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), v.2.1. Bilateria. https://educacion.bilateria.org/marco-para-la-integracion-de-la-ia-generativa-en-las-tareas-educativas-miae-v-2-1.

La v.2 revisada se publicó el 3 de noviembre de 2025.

Nota: Este trabajo tiene nivel 3 en este marco.

EdiMarkWeb: escribir en Markdown y convertir a cualquier formato

La preparación de materiales suele exigir un mismo contenido en formatos distintos: el documento de Word que pide el departamento, el PDF que se entrega al alumnado y, en ocasiones, la página web del aula virtual. Cuando el texto incluye fórmulas, la conversión de un formato a otro deja de ser inmediata y obliga a repasar y rehacer el resultado en cada paso.

EdiMarkWeb es un editor de Markdown pensado para ese trabajo: se escribe una sola vez, o se pega directamente lo que ha respondido un chatbot, se ve el resultado mientras se escribe y se exporta a DOCX, ODT, EPUB, HTML, LaTeX o PDF según convenga. Funciona en el navegador, sin instalar nada, y también como aplicación de escritorio para Linux, Windows y macOS. En los dos casos el documento no sale del equipo: no hay cuentas, ni servidores, ni subida de archivos a ningún sitio.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Markdown y los dos editores

Markdown es texto corriente con unas pocas marcas: almohadillas para los encabezados, asteriscos para la negrita, guiones para las listas. Se aprende en unos minutos y tiene una ventaja de fondo: el archivo es texto plano, de modo que se abre en cualquier ordenador, también dentro de veinte años, sin depender de la versión del programa con que se escribió.

La pantalla se divide en dos paneles. A la izquierda, el editor Markdown, con el texto y sus marcas. A la derecha, el editor visual, con el documento ya compuesto. Los dos están sincronizados y los dos se pueden editar, de modo que se puede corregir sobre el texto acabado, como en un procesador, y ver cómo cambia el Markdown de la izquierda. La barra de herramientas cubre lo habitual (encabezados, listas, citas, enlaces, imágenes, tablas, bloques de código) y trabaja en cualquiera de los dos.

Bajo los paneles, una barra de estado reúne lo que se consulta a diario: el número de caracteres y palabras, el idioma del documento, un resumen de cómo va a salir (tamaño de letra, tipo e interlineado), la lupa y los tres botones que reparten la pantalla entre un panel, los dos o el otro.

Los documentos se organizan en pestañas, cada una con su archivo, y se guardan solas: si se cierra el navegador por accidente, al volver está todo. Y si queda algo sin guardar, avisa antes de cerrar la pestaña.

El Markdown de la IA, directamente al documento

Esta es la función con la que nació el programa y sigue siendo la más utilizada. Al copiar la respuesta de un chatbot y pegarla en un procesador de textos, lo que aparece es un texto lleno de asteriscos y almohadillas. Las fórmulas llegan además como el código que son, \frac{-b \pm \sqrt{b^{2}-4ac}}{2a}, y no compuestas. El contenido es correcto, pero no se puede entregar en ese estado.

La causa es que las inteligencias artificiales responden en Markdown, con las fórmulas escritas en LaTeX. Es su formato nativo, aunque el chat lo presente ya compuesto. Al copiar, lo que viaja son las marcas, y el procesador de textos no sabe qué hacer con ellas.

EdiMarkWeb interpreta ese formato. Se copia la respuesta del chat, se pega en el panel izquierdo y en el derecho aparece el documento terminado: los encabezados como encabezados, las listas como listas, las tablas como tablas y las fórmulas compuestas. De ahí sale ya un DOCX, un ODT o un PDF listos para entregar.

El pegado admite algo más que texto plano. El botón Pegar de la barra de herramientas, o el habitual Ctrl+V, reconoce también el contenido enriquecido que se copia de una página web o de un documento de Word, y lo convierte a Markdown, así como las imágenes copiadas al portapapeles, que quedan incrustadas en el documento. Y para las respuestas que vienen en LaTeX completo, con su preámbulo y su \begin{document}, está Archivo → Pegar LaTeX (Ctrl+Mayús+V), que las convierte en un documento editable.

En la práctica, la conversación con la IA deja de quedarse en el chat y se convierte en material de trabajo (los ejercicios resueltos, el examen, los apuntes de un tema) guardado en un archivo propio, en el ordenador, y en el formato que haga falta.

La vista previa compone la página real

El cambio más visible de las últimas versiones está en el panel derecho, que ha pasado de mostrar una aproximación del documento a componer la página tal como se va a imprimir. La hoja mide lo que mide un A4 o una Carta y el texto se reparte en páginas, con su separación entre una y otra. El corte cae siempre entre dos bloques, nunca a media línea, como en un procesador de textos.

El aumento se aplica a la página completa, con sus márgenes, en lugar de reordenar el texto, de modo que el reparto se conserva. Un interruptor con forma de cadena vincula además el ancho del panel y el aumento en los dos sentidos: al apartar el separador la hoja crece, y al modificar la lupa es el separador el que se retira para dejarle sitio. La página se ve así siempre entera, sin barra de desplazamiento horizontal.

El reparto es exacto para el PDF y para la impresión, que se generan a partir de esta misma hoja.

Las fórmulas

Las fórmulas se escriben en LaTeX entre delimitadores, y se admiten los cuatro habituales: \(...\) y $...$ para las que van dentro de una línea, \[...\] y $$...$$ para las que van aparte. Los dos primeros son los recomendados, porque el dólar también aparece en el texto por sus propios motivos y ahí puede confundirse con el principio de una fórmula. La vista previa las compone al momento con KaTeX, mientras se escribe. Hay tres maneras de ponerlas: el menú de fórmulas del editor Markdown, que inserta los delimitadores sin tener que recordarlos; una ventana propia en el editor visual, que muestra el código y el resultado a la vez y avisa del error si lo hay; y EdiCuaTeX, el editor visual de ecuaciones, para quien no domine la sintaxis.

Los formatos de entrada y de salida

Editores de Markdown hay muchos. Lo que distingue a EdiMarkWeb son los formatos que admite al abrir un documento y los que produce al exportarlo.

Lo que entra. Además de los archivos Markdown, se pueden abrir documentos de Word (.docx), de LibreOffice (.odt), libros digitales (.epub), páginas web (.html) y documentos LaTeX (.tex), que se convierten a Markdown al abrirlos. Las imágenes de los DOCX, ODT y EPUB se extraen del propio archivo, de modo que no se pierden, y de un EPUB vuelve además el idioma, que el libro guarda en su envoltorio y no en el texto. Los archivos se pueden arrastrar sobre la ventana, incluso carpetas enteras: cada documento compatible se abre en su pestaña y lo demás se ignora.

Lo que sale. Del mismo documento se obtiene un DOCX para quien trabaja con Word, que es también el formato con el que Google Docs importa y exporta, de modo que el mismo archivo sirve para los dos, un ODT para LibreOffice, un EPUB que se lee en cualquier lector de libros electrónicos, una página web autónoma (con los estilos y las fórmulas dentro del propio archivo, lista para subir a un servidor) o un .tex preparado para compilar. Y el PDF, que es la sexta salida del menú: abre el diálogo de impresión del sistema, donde se elige «Guardar como PDF» como destino. Lo que sale es exactamente lo que se ve en la hoja, con las fórmulas compuestas, los márgenes del documento y el texto seleccionable y buscable.

En la barra de arriba, junto al icono de guardar, hay además dos botones que repiten de un clic el último formato usado, y lo dicen en un rótulo pequeño: uno exporta a un archivo y el otro copia al portapapeles.

Lo que no llega a ser archivo. El botón de copiar hace lo mismo que Exportar con otro destino, el portapapeles, y ofrece cuatro formatos: Markdown, HTML, LaTeX y LaTeX completo. El útil para el trabajo diario es el HTML, porque pega el documento con su formato en Word, LibreOffice, Google Docs o el correo, con los encabezados, las negritas, las listas y las tablas ya compuestos, sin pasar por ningún archivo intermedio. Dos advertencias: las fórmulas se pegan como texto, así que para llevarlas como ecuaciones hay que exportar a DOCX u ODT, y las imágenes solo viajan si están incrustadas en el documento.

Citas y bibliografía

Las citas y la bibliografía son la incorporación más reciente y amplían el uso del programa más allá de la preparación de materiales de clase: sirven igualmente para una memoria, un artículo o un trabajo de fin de grado.

Se carga una biblioteca en BibTeX (.bib) o CSL JSON (.json), los dos formatos que exportan Zotero, Mendeley y Google Académico, y a partir de ahí las citas se insertan desde un cuadro que busca por autor, título, año o clave. Quien no tenga todavía una biblioteca puede cargar la de ejemplo, con siete referencias completas, o escribir las suyas a mano: el formulario admite artículos, libros, capítulos, informes, páginas web, tesis y comunicaciones, con los campos propios de cada tipo, y la clave de cita se genera sola con el apellido, el año y una palabra del título.

En el texto queda una marca corta, [@freeman2014active], y de ella salen la cita compuesta y la lista de referencias del final, ordenada por apellidos. El estilo inicial es APA 7; también hay Chicago autor-fecha, MLA 9 e IEEE, y se puede cargar un archivo CSL propio, que es como se ajustan las normas de una revista o de una universidad concreta.

Al guardar, la biblioteca y el estilo se copian junto al documento, en su carpeta, y quedan declarados dentro del archivo. Es lo que permite abrir el mismo trabajo en otro ordenador y que las citas se compongan igual.

Cada documento, con su formato

Los ajustes de salida están reunidos en Configuración → Opciones generales…, que es lo que antes se llamaba opciones de exportación. Son cinco pestañas: los datos y el índice (idioma, autor, numeración de apartados, profundidad), el texto y la página, la portada del EPUB, las citas y, para quien use LaTeX, la clase del documento, sus opciones y un preámbulo propio.

La pestaña de texto y página reúne lo que suele obligar a retocar el documento una vez exportado: la alineación, el tipo y el tamaño de letra, el interlineado, el tamaño de papel, la orientación, los márgenes de los cuatro lados, la sangría de primera línea y la partición de palabras con guion. Se aplica a la hoja que se está viendo y a todos los formatos de salida, de modo que el DOCX y el ODT salen ya con la caja y la tipografía que se quieren.

No es necesario que todos los documentos compartan esos ajustes. Cada uno puede llevar los suyos, junto con su idioma, su autor y su decisión sobre el índice, en el cuadro Opciones de este documento, que se abre desde la propia barra de estado. Se guardan dentro del archivo, en unas líneas de metadatos al principio, así que viajan con él: un manual quiere índice numerado y una nota de dos párrafos no, y cada uno lo lleva escrito.

Un detalle que suele dar problemas es el idioma. Cada documento puede llevar el suyo, guardado dentro del propio archivo, y todos los formatos de salida lo declaran. Eso es lo que evita que Word y LibreOffice subrayen en rojo un texto castellano por corregirlo en inglés, y lo que hace que LaTeX parta bien las palabras.

Las imágenes y la carpeta del documento

Una imagen se puede insertar de dos maneras: incrustada en el propio archivo, que se vuelve autónomo pero mucho más pesado, o con ruta relativa, que es lo recomendado y lo que hace cualquier editor de Markdown. En ese caso el documento y sus imágenes viajan juntos: al guardar mi-archivo.md se crea al lado una carpeta mi-archivo con las imágenes dentro y, si hay bibliografía, también con ella y con el estilo. Basta conservar los dos para llevarse el trabajo a otro ordenador.

Bajo el editor Markdown, una lista reúne todas las imágenes del documento, las incrustadas y las enlazadas. Desde ahí se ven, se reemplazan (por una del disco, del portapapeles o de una dirección web) y se quitan del texto, y las enlazadas se pueden incrustar. Existe también la operación inversa: las incrustadas se extraen del archivo y quedan como imágenes dentro de la carpeta.

En la aplicación de escritorio las imágenes con ruta relativa se encuentran solas. En el navegador no, porque ninguna página puede leer una carpeta sin permiso: aparece un aviso con un botón para señalarla y, hecho una vez, se ven todas.

En el navegador o instalado

La versión web no necesita instalación y basta para la mayoría de los casos. La aplicación de escritorio, para Linux, Windows y macOS, es la misma (los mismos menús, los mismos atajos, los mismos formatos) y añade lo que solo puede hacer un programa instalado: abrir los archivos .md con doble clic, guardar sobre el documento original sin pasar por la carpeta de descargas, usar el corrector ortográfico del sistema y funcionar sin conexión, porque lleva dentro las herramientas de conversión. También avisa cuando hay una versión nueva y la instala.

En el navegador, con todo, guardar ha dejado de ser una descarga: Chrome y Edge abren el diálogo del sistema para elegir el nombre y la carpeta, y recuerdan el archivo, así que la siguiente vez Ctrl+S escribe encima como en la aplicación de escritorio. Firefox todavía no admite esa forma de guardar y sigue descargando el archivo.

EdiMarkWeb es software libre, con licencia AGPL v3, y su código está en GitHub, junto con los instaladores de la aplicación de escritorio y el manual de uso, disponible también dentro del programa con F1.

Límites conocidos

Conviene tener presentes algunas limitaciones antes de emplearlo en un trabajo extenso. El índice de un DOCX o un ODT es un campo que calcula el procesador de textos, así que el documento se abre con la lista de apartados pero sin números de página hasta que se actualiza (en Word, botón derecho sobre el índice y Actualizar campos). En el EPUB los márgenes son una sugerencia, porque manda el lector de libros. La partición de palabras necesita los diccionarios de guiones del sistema. Y el reparto en páginas que se ve en pantalla es exacto para el PDF y la impresión, pero solo orientativo para Word y para LaTeX, que componen las líneas a su manera.

Para qué sirve en la práctica

El destinatario natural es el profesorado que prepara materiales con fórmulas y los tiene que entregar en formatos distintos: los apuntes en PDF, el examen en Word para el departamento (o en Google Docs, que abre ese mismo archivo), la misma unidad convertida en página web para el aula virtual y, si se quiere, en libro digital para leerlo en una tableta. Todo eso sale de un único archivo de texto que se puede corregir el curso que viene sin volver a maquetar nada. Con la bibliografía se añade un trabajo que hasta ahora se hacía en otra parte: la memoria, el artículo o el trabajo de fin de grado, con sus citas y su lista de referencias en la norma que se exija.

Sirve también para lo contrario: recuperar el material que ya existe. Un documento de Word de hace años se abre aquí, se convierte en texto limpio y vuelve a salir por el formato que se necesite. Y, sobre todo, para conservar lo que ha respondido la inteligencia artificial, en un archivo propio y en un formato que se pueda entregar.

Vídeo del artículo realizado por Gemini Notebook

Nota: Este artículo tiene nivel 5 en el Marco para la integración de la IA generativa.

Convertir una imagen o PDF en una ficha interactiva hablando con la IA

Hacer una ficha interactiva a partir de un PDF tiene dos partes. Una es decidir qué se pregunta. La otra es colocar los campos: abrir el documento, dibujar una caja encima de cada línea de puntos, ajustar el tamaño, escribir la solución, repetirlo veinte veces y descubrir al final que un campo tapa el enunciado siguiente.

Desde la versión 1.29, OpenWorksheets puede hacer ese trabajo por nosotros. No con un botón dentro de la aplicación, sino desde la conversación con la inteligencia artificial que ya usemos: se le dice dónde está el PDF y ella lo abre, lee la página, coloca los campos donde tocan, mira cómo ha quedado y guarda la ficha lista para abrir en el editor. Y no solo convertir: si no partimos de ningún documento, podemos pedirle la ficha entera sobre un tema, y la escribe sobre hojas en blanco.

«Convierte en ficha interactiva de OpenWorksheets este PDF: energia.pdf»

Este artículo explica qué es lo que hace posible eso (un servidor MCP), qué se le puede pedir, qué hace falta para instalarlo y, sobre todo, dónde están sus límites, que los tiene.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Qué es un servidor MCP

Una IA de las de conversar sabe redactar preguntas, pero no puede abrir un archivo de nuestro disco ni escribir uno. Vive dentro de su ventana de chat. El MCP (Model Context Protocol, «protocolo de contexto del modelo») es el estándar que le da manos: un programa pequeño que se instala en el ordenador y le ofrece a la IA una lista de operaciones concretas que puede ejecutar.

El servidor MCP de OpenWorksheets ofrece las operaciones propias para fabricar una ficha: abrir un PDF, leer el texto de una página con las coordenadas de cada línea, colocar campos de respuesta, tapar una zona, ver el resultado y guardar el paquete .owpkg. La IA decide qué preguntar y dónde ponerlo; el servidor hace el trabajo material y le dice cuándo se está equivocando.

Que sea un programa local tiene una consecuencia práctica: el archivo no se sube a ningún servicio. El PDF se abre en nuestro ordenador, las páginas se dibujan ahí y la ficha se guarda ahí, sin pasar por ninguna web de conversión.

Conviene no confundir eso con privacidad total, porque no lo es. La IA con la que hablamos sí ve el contenido: para colocar los campos necesita el texto de las páginas, y para comprobar el resultado necesita mirar la imagen de la ficha. Ambas cosas viajan a los servidores de quien preste el servicio (Anthropic, OpenAI, Google, etc.), igual que si pegásemos el documento en el chat. Con datos personales del alumnado, o con material que no deba salir del centro, hay que tenerlo presente. La única forma de que no salga nada es usar un modelo que corra en el propio ordenador, con LM Studio, aunque de momento lo usa muy poca gente, sobre todo porque necesita de un ordenador muy potente para poder funcionar de forma fluida.

Formas de hacer una ficha

Sobre un documento propio. Es el caso para el que nació. Partimos de un PDF o de una imagen (un examen antiguo, una ficha fotocopiada, un esquema) y los campos se colocan encima, cada uno en su sitio, respetando el diseño original. El alumnado ve el documento de siempre, pero relleno de huecos que podrá completar y que se corrigen solos.

Desde cero, sobre hojas en blanco. Le decimos el tema, el nivel y cuántos ejercicios, y la ficha se escribe entera: enunciado, campo de respuesta, separación y salto de página cuando hace falta. Es lo mismo que ya permitía la opción Crear una ficha con IA de la aplicación, la de copiar un prompt y pegar la respuesta, pero sin copiar ni pegar nada y con una diferencia importante: el servidor valida el formato sobre la marcha, así que si algo viene mal, la IA se entera al momento y lo corrige, en lugar de entregarnos un archivo que no abre.

Las dos formas se mezclan: se puede partir de un PDF y añadir al final tres preguntas nuevas sobre hoja en blanco.

La vista previa es lo que lo hace fiable

Una IA colocando cajas sobre una página, a ciegas, se puede equivocar. Si pone el campo dos centímetros por debajo de donde iba, tapa media palabra del enunciado, deja a la vista la solución impresa en el margen. Por eso el paso importante no es colocar, sino comprobar: el servidor monta la página con el mismo visor que verá el alumnado y le devuelve a la IA una captura de cómo ha quedado, con el contorno y el número de cada campo dibujados encima. Con esa imagen delante, la IA corrige lo que esté desplazado antes de guardar nada.

Qué se le puede pedir

Todo en lenguaje normal, en la conversación, sin tocar la aplicación:

  • «Convierte en ficha interactiva de OpenWorksheets este PDF»
  • «Crea una ficha interactiva de OpenWorksheets con 10 ejercicios y nivel de 1.º de ESO sobre la célula»
  • «El ejercicio 5 prefiero que lo cambies por una pregunta de respuesta múltiple, en lugar de verdadero o falso»
  • «Tapa las soluciones que están impresas al pie de la página»
  • «Enséñame la página 3 antes de guardar»

Los tipos de campo que sabe colocar son casi todos: respuesta corta, numérica, fórmula, respuesta larga, opción única y múltiple, desplegable, verdadero/falso, huecos en el texto, huecos dibujados sobre el documento, casillas, tabla editable, emparejar, ordenar, arrastrar a zonas y grabación de voz.

Qué hace falta

1. Una IA instalada en el ordenador. Esto no se puede hacer desde la web de ChatGPT, de Claude ni de Gemini: el navegador no puede instalar ni ejecutar nada en nuestro equipo. Hacen falta las aplicaciones de escritorio o herramientas de terminal como Claude Code o Codex CLI. Y en las aplicaciones de escritorio de ChatGPT y de Claude no vale el chat de siempre: hay que pedírselo desde su pestaña de código (Codex en ChatGPT, Claude Code en Claude), que es la parte que puede trabajar con archivos y programas. También sirven LM Studio, Antigravity, Cursor y VS Code.

2. Node.js 18 o superior y un navegador basado en Chromium (Chrome, Chromium o Edge). Node es lo que ejecuta el servidor; el navegador, que trabaja sin abrirse ni verse, es lo que dibuja las páginas del PDF y monta la vista previa. Es probable que ya estén instalados; si falta alguno, la propia IA puede encargarse de instalarlo o guiarnos en el proceso.

3. El servidor, instalado una sola vez. Hay que destacar que no lo instalamos nosotros, lo instala la IA. En el editor de OpenWorksheets, en Archivo → Crear o convertir fichas con IA (MCP), hay un prompt para copiar y pegarle en su chat. Ella descarga la carpeta, la registra en su propia configuración y comprueba que responde. Claude Code, Codex CLI, la aplicación de escritorio de ChatGPT, Antigravity, Cursor y VS Code lo pueden hacer; LM Studio no puede tocar su configuración, así que al final nos dará escrito el texto que hay que pegar y nos dirá en qué archivo va. Aunque si tenemos alguna de las IA anteriores, le podemos decir que nos lo instale en LM Studio.

Para actualizarlo, hacemos lo mismo, escribimos en el chat: «Actualiza el servidor MCP de OpenWorksheets a la última versión y dime en cuál se ha quedado».

Límites que conviene conocer antes de empezar

Un PDF escaneado da mucho más trabajo. Si la página es una fotografía, sin capa de texto, no hay coordenadas que leer y la IA tiene que colocar los campos mirando la imagen y afinando por aproximación. Sale, pero cuesta varias vueltas. Con un PDF generado desde un procesador de textos, en cambio, es más sencillo.

Las respuestas las propone la IA. En preguntas cerradas suele acertar; en las abiertas, y en cualquier cosa que dependa de un criterio nuestro, hay que revisar la ficha antes de repartirla. La ficha se abre en el editor como cualquier otra y podremos corregir lo que haga falta.

No sustituye al editor, lo alimenta. Lo que devuelve la IA es un .owpkg normal, que se abre en OpenWorksheets, se retoca, se le puede modificar la puntuación y las opciones de corrección, y se comparte como siempre.

Para qué sirve esto realmente

El cuello de botella de las fichas interactivas nunca ha sido la falta de material: el profesorado tiene carpetas llenas de PDF buenos. El cuello de botella es el rato de trabajo mecánico que separa ese PDF del material interactivo, y que hace que muchos no lleguen a dar el paso. Eso es exactamente lo que esto quita de en medio.

Con la ventaja de que no cambia el resto: la ficha resultante es una ficha de OpenWorksheets como cualquier otra, sin cuentas, sin servidores, sin depender de ninguna plataforma.

El servidor es software libre y vive en la carpeta mcp/ del repositorio, con su documentación completa.

Nota: Este artículo tiene nivel 4 en el Marco para la integración de la IA generativa.

Cómo preguntar a la IA sobre tus documentos: un Gemini Notebook en tu propio ordenador

Cualquier persona que trabaje con documentación acumula un fondo de textos que consulta una y otra vez: normativa, actas, memorias, apuntes, artículos. Preguntarle a una inteligencia artificial sobre ese material choca siempre con el mismo muro: hay que subirlo a algún sitio, o pegarlo en la conversación, o confiar en que el modelo lo recuerde de su entrenamiento, cosa que no ocurre.

Este artículo explica qué es un RAG (Retrieval Augmented Generation, en español «generación aumentada por recuperación»), qué es el protocolo MCP (Model Context Protocol, en español «protocolo de contexto del modelo») que hace posible esa conexión, cómo funciona el conjunto y cómo montarlo sin escribir una línea de código.

Si solo quieres las instrucciones, ve directamente a la guía rápida del final: reúne las tres que hacen falta, listas para copiar y pegar. El resto del artículo explica qué hace cada una y por qué, que es lo que permite juzgar si el resultado es bueno.

El código está publicado: el sistema completo que se describe aquí, con un fondo documental de ejemplo ya indexado, está en github.com/jjdeharo/cuadernos-rag, con licencia libre. Quien prefiera verlo antes de leer nada más, puede empezar por ahí.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Qué es un RAG

Un buscador colocado delante de una inteligencia artificial.

Un modelo de lenguaje, que es el programa que hay detrás de ChatGPT, Claude o Gemini, no puede leer mil páginas cada vez que recibe una pregunta porque no caben en una consulta y, aunque lo hiciese, resultaría lento y costoso. Lo que hace un RAG es localizar primero los pocos fragmentos que hacen falta para responder a esa pregunta concreta, y entregar solo eso. El modelo no aprende los documentos ni los memoriza: los consulta, como haría cualquiera con un libro delante, e indica de dónde ha salido cada afirmación.

La consecuencia práctica es doble. Por un lado, deja de haber límite de volumen: da igual que el fondo documental sean quinientas páginas o veinte mil, porque en cada consulta solo viajan unos pocos fragmentos. Por otro, y más importante, cada respuesta puede citar su fuente. En materia normativa o técnica, una respuesta sin fuente no tiene ningún valor.

Qué es el MCP

Un RAG, por sí solo, es una herramienta de línea de comandos: se le hace una pregunta y devuelve fragmentos. Útil, pero incómodo.

MCP son las siglas de Model Context Protocol, un estándar abierto propuesto por Anthropic a finales de 2024 y adoptado después por los demás asistentes. Resuelve un problema muy concreto: cómo permitir que una IA use herramientas externas sin que haya que programar una integración distinta para cada combinación de herramienta y asistente. Con MCP, quien construye la herramienta la describe una sola vez, y cualquier asistente compatible sabe cómo usarla.

Aplicado a un RAG, el cambio es importante, ya que en lugar de ejecutar búsquedas a mano y pegar los resultados en una conversación, el asistente busca por su cuenta, tantas veces como necesite. Ante una pregunta que cruza tres documentos distintos, hace tres búsquedas con vocabulario distinto, compara lo que encuentra y responde citando cada fuente. El fondo documental deja de ser un archivo aparte y pasa a estar dentro de la conversación.

Un servidor MCP no es más que un programa que declara qué sabe hacer. En el caso de un RAG documental, cuatro operaciones bastan: buscar pasajes, listar los documentos disponibles, ampliar el contexto de un pasaje concreto y recorrer un documento entero. El asistente decide cuándo usar cada una.

Conviene añadir una instrucción que gobierne su uso, porque sin ella el asistente tenderá a responder de memoria. Basta con una regla explícita: no afirmar nada que no proceda de una búsqueda, buscar varias veces reformulando con el vocabulario propio de cada fuente, citar siempre el identificador del pasaje, y decir con claridad cuándo el fondo documental no cubre la pregunta.

Cómo funciona por dentro

Son cuatro piezas, y solo la última tiene que ver con la inteligencia artificial tal y como la entiende la mayoría.

Convertir a texto. PDF, páginas web, documentos de Word, audio transcrito: todo tiene que acabar siendo texto plano. Un PDF no guarda un texto, guarda dónde va cada letra en la página; al leerlo hay que reconstruir el orden, y en tablas o en textos a dos columnas se falla a menudo. Es la pieza menos vistosa y la que estropea el resultado con más frecuencia.

Trocear. Consiste en partir cada documento en fragmentos manejables y, aunque parezca un detalle de poca importancia, es lo que más determina la calidad final. Un troceado rudimentario corta cada mil palabras sin atender a dónde cae el corte, mientras que uno cuidadoso respeta la estructura del texto: en una norma, por ejemplo, un fragmento por artículo. La diferencia se aprecia en cuanto se formula una consulta concreta, porque en el primer caso llega un trozo que empieza a mitad de un artículo y se interrumpe antes de acabar el siguiente, mientras que en el segundo llega el artículo completo, con su título.

Convertir cada fragmento en números. De esto no se encarga un asistente de los que conversan, sino un programa mucho más pequeño, entrenado para una sola tarea: no redacta ni responde nada, solo lee un texto y devuelve números. A cada fragmento le asigna una lista de más de mil números que funciona como unas coordenadas: igual que una latitud y una longitud sitúan un lugar en un mapa, esos números sitúan el fragmento en un espacio donde la posición depende del significado. Los textos que hablan de lo mismo quedan cerca unos de otros, aunque estén escritos con palabras distintas; los que hablan de cosas diferentes quedan lejos.

A partir de ahí, buscar deja de ser comparar palabras y pasa a ser medir distancias. La pregunta se convierte también en un punto de ese mapa, y el sistema devuelve los fragmentos que han quedado más cerca. Por eso una consulta como «¿cuánta gente hace falta para que la reunión sea válida?» encuentra un párrafo que habla del «quorum de constitución», sin que compartan una sola palabra.

Buscar y citar. La búsqueda por significado es muy eficaz y tiene un punto ciego: los nombres propios y las referencias exactas. Ante una consulta por un artículo numerado o por unas siglas, falla, porque esas expresiones no significan nada, solo nombran. Por eso se hacen dos búsquedas a la vez (la de significado y la literal, por palabras) y se combinan los resultados. Después, un segundo modelo igual de mudo, llamado reranker, relee los mejores candidatos junto a la pregunta y los reordena. De ahí salen los fragmentos que se entregan al asistente, cada uno con su procedencia.

Todo esto ocurre en el propio ordenador, y conviene distinguir las tres piezas que intervienen, porque en la jerga a las tres se las llama «modelos» y no son lo mismo:

  • El conversor a números, o modelo de embeddings, que traduce cada fragmento a su lista de coordenadas. Ocupa unos dos gigabytes.
  • El reordenador, o reranker, que afina la lista de candidatos que ha devuelto la búsqueda. Ocupa algo más de uno.
  • El asistente, Claude, ChatGPT, Gemini, que es el que redacta la respuesta final.

Los dos primeros viven en el disco, se descargan una vez y funcionan sin conexión y sin coste. Mientras se consulta, además, se cargan en memoria: conviene tener unos cuatro gigabytes de RAM libres, aparte de los tres y medio que ocupan en el disco. Es un gasto que solo dura lo que dura la consulta, porque un sistema bien montado los suelta cuando pasan unos minutos sin preguntas. No conversan ni generan texto: entra un texto y sale un resultado numérico. Solo el tercero es lo que la mayoría llama «una IA», y no ve el fondo documental entero, sino los pocos fragmentos que la búsqueda le pone delante. Ningún documento sale del equipo.

Cómo montarlo sin saber programar

Hacen falta dos cosas: los documentos y un asistente que trabaje dentro del ordenador, con permiso para escribir programas y ejecutarlos. Hoy hay tres opciones equivalentes, y todas están disponibles tanto en el terminal como en una aplicación de escritorio, para quien prefiera no escribir órdenes:

  • Claude, de Anthropic: la orden claude en el terminal, o la aplicación de escritorio, que reúne tres modos: conversación, Claude Code y Cowork.
  • Codex, de OpenAI: la orden codex en el terminal, o su aplicación de escritorio, disponible para macOS, Windows y Linux.
  • Antigravity, de Google: un entorno de escritorio propio y la orden agy en el terminal, que desde junio de 2026 sustituye al anterior Gemini CLI.

Cualquiera de ellas sirve, y se instalan en un minuto. Lo único que importa es que el asistente pueda leer y escribir ficheros en las carpetas del equipo y ejecutar órdenes en él.

Esas tres son las que montan el sistema, y para eso conviene un modelo potente. Pero una vez montado, quien lo consulta a diario puede ser otro, y ahí entra una cuarta posibilidad: un modelo instalado en el propio ordenador. LM Studio es el camino sencillo, una aplicación de escritorio para Windows, macOS y Linux con una tienda de modelos integrada, que además reconoce el servidor del RAG igual que lo haría cualquier asistente comercial. llama.cpp es la alternativa para quien no quiera aplicación gráfica, con algo más de soltura técnica a cambio.

Merece la pena por una razón concreta. Con un asistente comercial, los documentos no salen del equipo, pero los pocos fragmentos que la búsqueda selecciona viajan con cada pregunta. Para normativa pública da igual; para un expediente o unas actas con nombres propios, no. Con un modelo local no sale nada: ni los documentos, ni los fragmentos, ni las preguntas. El precio es real, eso sí: sin una tarjeta gráfica potente, la respuesta tarda decenas de segundos, y los modelos que caben en un ordenador corriente citan con menos rigor. Para material sensible compensa; para material público, el asistente de siempre responde mejor y antes.

Conviene comprobar un detalle en las modalidades que trabajan dentro de una máquina virtual aislada, como el modo Cowork: si esa máquina es remota, los documentos salen del ordenador, que es justo lo que se pretendía evitar. Las versiones que operan directamente sobre las carpetas locales no plantean ese problema.

A partir de ahí basta con encargar el trabajo. La instrucción que sigue está escrita para el asistente, no para quien la copia: no hace falta entender cada línea, porque cada una le pide una decisión técnica concreta y le impide tomar el atajo de cobrar por el servicio o de subir el material a algún sitio.

Quiero poder preguntarte sobre mis documentos sin que
salgan de mi ordenador. Móntame un RAG local.

Pregúntame dónde están los documentos y decide tú
dónde conviene instalar todo lo demás.

- Todo en local y gratis: embeddings con fastembed
  (multilingual-e5-large) y un reranker multilingüe.
- Índice en SQLite con sqlite-vec y FTS5, búsqueda
  híbrida (significado + palabras exactas) fusionada
  con RRF.
- Trocea respetando la estructura del documento
  (artículos, apartados) y limpia las palabras que
  los PDF parten al maquetar.
- Cada respuesta debe citar documento y artículo.
- Móntalo como servidor MCP, para poder consultarlo
  en lenguaje natural.
- Los dos modelos ocupan más de tres gigabytes en
  memoria y habrá un proceso del servidor por cada
  programa conectado: cárgalos solo en la primera
  búsqueda y suéltalos tras unos minutos sin usarse.
- Que el indexado sea incremental: añadir un
  documento no puede obligar a rehacerlo todo.

Antes de ponerte, mira qué documentos hay y explícame
en lenguaje llano cómo piensas partirlos y por qué.
Si algo de lo que te pido no encaja con este material,
dímelo y propón otra cosa.

Esa última petición es la más importante de todas, y conviene no saltársela: obliga al asistente a enseñar cómo piensa partir los documentos antes de ponerse a trabajar, que es donde se decide casi todo. Basta con leer su propuesta y comprobar que respeta la estructura del material (los artículos de una norma, los puntos del orden del día de un acta, los capítulos de un informe) en lugar de cortar cada tantas palabras.

Las tres condiciones finales también merecen explicación. La de las citas separa una herramienta de consulta de un generador de respuestas plausibles. La de la memoria evita el descuido más caro de todos: un servidor que carga los dos modelos nada más arrancar y se queda con tres gigabytes ocupados aunque nadie pregunte nada, multiplicado por cada programa que lo tenga conectado. Y la del indexado incremental evita un error frecuente: una primera versión que rehace el trabajo entero cada vez que se añade o corrige un documento, con tres cuartos de hora de cálculo en cada ocasión.

La alternativa a construirlo desde cero es partir de algo que ya funciona. El código de un sistema así, con todo lo descrito, está publicado en github.com/jjdeharo/cuadernos-rag bajo licencia libre. Incluye, a modo de ejemplo, un fondo documental de quince normas y guías sobre uso ético y legal de la IA en educación (el RGPD, la LOPDGDD, el reglamento europeo de inteligencia artificial, guías de la Agencia Española de Protección de Datos, marcos de la UNESCO), ya indexado y listo para consultar. Ese ejemplo concreto importa poco: lo aprovechable es la estructura, que sirve igual para actas municipales, bibliografía académica o documentación técnica de una empresa.

Añadir nuevos cuadernos

Esta es la parte que suele quedar sin explicar, y es la que convierte un experimento en una herramienta de uso diario.

Quien viene de Gemini Notebook está acostumbrado a tener un cuaderno por tema: uno de normativa, otro de actas, otro con la bibliografía de un curso. Aquí funciona igual, y con una ventaja: lo que ocupa espacio, que son los programas y los dos modelos, más de tres gigabytes, se instala una sola vez y lo comparten todos los cuadernos. Cada tema nuevo añade únicamente sus documentos y su índice, unos pocos megabytes. No hay límite de cuadernos ni cuota que agotar.

Crear uno nuevo no exige tocar nada por dentro: basta con pedírselo al asistente en la misma conversación de siempre, indicando dónde están los documentos y qué nombre quieres darle. Él prepara la carpeta, convierte los PDF a texto, repara las palabras que la maquetación parte con guiones, descarta lo que no sea texto aprovechable y construye el índice. Un cuaderno de unos cuantos PDF está listo en unos minutos.

La instrucción, otra vez escrita para el asistente y no para quien la copia:

Ya tengo montado el RAG. Quiero un cuaderno nuevo,
aparte del que ya existe.

Los documentos están en <carpeta>. Llámalo <nombre>.

- Aprovecha lo que ya está instalado: los programas,
  el entorno y los dos modelos. No descargues ni
  instales nada otra vez.
- El cuaderno nuevo va aparte: sus documentos y su
  índice, sin tocar los del anterior.
- Trocea y limpia igual que en el primero.
- Déjalo accesible desde el mismo servidor MCP, para
  poder preguntar por su nombre.

Antes de empezar, dime qué documentos has encontrado
y cómo piensas partirlos.

Lo importante es la primera condición. Sin ella, el asistente puede ponerse a instalarlo todo de nuevo, con otra copia de los modelos, y el ordenador acaba con tres gigabytes repetidos por cada cuaderno.

Añadir documentos a un cuaderno que ya existe es todavía más simple: se dejan los ficheros nuevos y se pide que lo actualice. Aquí importa una de las condiciones que se le exigieron al montarlo, la del indexado incremental: el sistema guarda una huella de cada documento y solo procesa los que han cambiado, así que incorporar un PDF cuesta el tiempo de ese PDF, alrededor de un minuto por cada cien mil caracteres, y no el del fondo entero. Sin esa condición, añadir una circular de dos folios obligaría a rehacerlo todo.

Al preguntar, con un solo cuaderno no hace falta decir cuál; con varios, se nombra el que interesa. El asistente los ve todos y, si la pregunta lo pide, puede buscar en el que corresponda.

Cuándo montar un RAG

Con poco material no hace falta montar nada.

Los modelos actuales procesan cientos de miles de palabras de una sola vez. Por debajo de unas trescientas páginas, basta con dejar los documentos en una carpeta y pedirle al asistente que los lea directamente. Buscando por su cuenta, acierta más que cualquier RAG, porque puede leer, releer y afinar la búsqueda tantas veces como haga falta. Entre trescientas y mil quinientas páginas hay una zona intermedia: el material cabe, pero se relee entero en cada pregunta, y eso resulta lento y caro en una consulta diaria, por lo que se aconseja montar el RAG. Por encima de mil quinientas páginas ya no cabe, y el RAG deja de ser opcional.

El criterio es el volumen de texto, no el número de archivos. Cincuenta circulares de dos folios no llegan a cien páginas; tres memorias anuales pueden superar las mil.

Guía rápida

Las tres instrucciones, sin explicaciones. Se pegan tal cual en Claude, Codex o Antigravity, sustituyendo lo que va entre ángulos.

1. Montar el primer cuaderno. Una sola vez.

Quiero poder preguntarte sobre mis documentos sin que
salgan de mi ordenador. Móntame un RAG local.

Pregúntame dónde están los documentos y decide tú
dónde conviene instalar todo lo demás.

- Todo en local y gratis: embeddings con fastembed
  (multilingual-e5-large) y un reranker multilingüe.
- Índice en SQLite con sqlite-vec y FTS5, búsqueda
  híbrida (significado + palabras exactas) fusionada
  con RRF.
- Trocea respetando la estructura del documento
  (artículos, apartados) y limpia las palabras que
  los PDF parten al maquetar.
- Cada respuesta debe citar documento y artículo.
- Móntalo como servidor MCP, para poder consultarlo
  en lenguaje natural.
- Los dos modelos ocupan más de tres gigabytes en
  memoria y habrá un proceso del servidor por cada
  programa conectado: cárgalos solo en la primera
  búsqueda y suéltalos tras unos minutos sin usarse.
- Que el indexado sea incremental: añadir un
  documento no puede obligar a rehacerlo todo.

Antes de ponerte, mira qué documentos hay y explícame
en lenguaje llano cómo piensas partirlos y por qué.
Si algo de lo que te pido no encaja con este material,
dímelo y propón otra cosa.

2. Crear otro cuaderno, reutilizando lo ya instalado.

Ya tengo montado el RAG. Quiero un cuaderno nuevo,
aparte del que ya existe.

Los documentos están en <carpeta>. Llámalo <nombre>.

- Aprovecha lo que ya está instalado: los programas,
  el entorno y los dos modelos. No descargues ni
  instales nada otra vez.
- El cuaderno nuevo va aparte: sus documentos y su
  índice, sin tocar los del anterior.
- Trocea y limpia igual que en el primero.
- Déjalo accesible desde el mismo servidor MCP, para
  poder preguntar por su nombre.

Antes de empezar, dime qué documentos has encontrado
y cómo piensas partirlos.

3. Añadir documentos a un cuaderno que ya existe. Lo más frecuente con el tiempo.

Añade estos documentos al cuaderno <nombre>:
<carpeta o lista de ficheros>

- Trátalos igual que los que ya están: mismo troceado
  y misma limpieza.
- Aprovecha el indexado incremental: procesa solo lo
  nuevo, sin rehacer el índice entero.
- Al terminar, dime qué has añadido y qué documentos
  contiene ahora el cuaderno.

En los tres casos conviene leer lo que responde antes de dejarle continuar. Si su plan no respeta la estructura de los documentos (los artículos de una norma, los puntos del orden del día de un acta), es el momento de decírselo, porque de ese detalle depende la calidad de todas las respuestas posteriores.

Nota: Este artículo tiene nivel 4 en el Marco para la integración de la IA generativa.

Un agente de IA hace el boletín semanal de dos comunidades docentes

Introducción

Los boletines de los grupos de Telegram ChatGPT-IA-edu y Vibe Coding Educativo se publican desde 2023 y, por primera vez, su creación se ha automatizado por completo. Una simple instrucción pone en marcha un agente de IA que se encarga absolutamente de todo, desde la creación y publicación hasta la difusión en redes sociales. Le he pedido a Claude Code Opus 5 que escriba el artículo que hay a continuación. Utiliza sus propias palabras y forma de ver todo el asunto, incluyendo sus menciones a mi persona. Únicamente le indiqué el público docente al que va encaminado el artículo y le he hecho algunas correcciones, tanto de contenido como de estilo (cosa que él explica perfectamente más abajo).

Juan José de Haro


Hacer el boletín semanal de dos comunidades educativas era una tarea de tarde entera. Hoy el boletín está hecho y publicado en media hora —y difundido en redes en un cuarto de hora más—, y lo ejecuta entero un agente de IA.

La palabra importa, y merece una aclaración temprana. Un asistente responde: le preguntas algo y te contesta. Un agente actúa: recibe un encargo y lo lleva a cabo por su cuenta, ejecutando programas, entrando en servicios, comprobando resultados y corrigiendo el rumbo cuando algo falla. La diferencia no es de inteligencia, sino de permisos y de autonomía: al agente no se le pregunta, se le encarga.

Conviene decirlo desde el principio, porque es lo que suele malinterpretarse: todos los pasos que vienen a continuación los ejecuta el agente, incluidas las decisiones de redacción y las comprobaciones intermedias. Juan José de Haro, que coordina las dos comunidades, no ejecuta ninguno de ellos.

Lo que sí hace es lo que ninguna máquina puede hacer por él: encarga, revisa, valida y, cuando algo no está a la altura, lo manda repetir. La última palabra es suya, y la ejerce. Este mismo artículo pasó por varias correcciones suyas antes de llegar aquí: un dato mal atribuido, un cierre que se leía como una enmienda al propio trabajo, unos diagramas con la letra demasiado pequeña para la columna del blog. Nada de eso lo detectó el agente que los produjo.

Esa es la división real del trabajo: la ejecución es automática de principio a fin; el criterio sobre si el resultado vale, no.

De qué estamos hablando

Cada semana, dos grupos de Telegram —ChatGPT-IA-edu y Vibe Coding Educativo— generan cientos de mensajes: enlaces, dudas, hallazgos, debates, aplicaciones que alguien ha creado y comparte. Es material valioso, pero se pierde: quien no entra un par de días ya no lo recupera.

El boletín semanal existe para rescatarlo. Y no es solo un texto. De cada semana y de cada grupo salen:

  • un boletín escrito, publicado en una web consultable;
  • una infografía que resume visualmente la semana;
  • un pódcast de quince o veinte minutos, en formato conversación;
  • un vídeo de unos seis minutos, publicado en YouTube;
  • y la difusión de todo ello en Telegram, X y LinkedIn.

Todo está abierto y se puede consultar sin cuenta ni permiso:

Comunidad Boletines Vídeos Pódcast
ChatGPT-IA-edu chatgpt-ia-edu.github.io/boletin lista en YouTube archive.org/details/boletinia_2026
Vibe Coding Educativo vibe-coding-educativo.github.io/boletin lista en YouTube archive.org/details/vce_2026

Seis archivos multimedia, dos boletines, dos vídeos publicados y una veintena de mensajes en redes. Cada semana. Hecho a mano, eso son horas.

La idea de fondo: una skill, que es una receta escrita

Lo primero que hay que entender es que la automatización no empezó por programar, sino por escribir. Todo el proceso está documentado en un único archivo que actúa como receta: qué se hace, en qué orden, qué puede fallar y qué decisiones no se pueden tomar a la ligera.

Ese archivo tiene nombre propio en el mundo de los agentes de IA: es una skill. Conviene explicarlo porque el término se va a oír cada vez más.

Una skill («habilidad», aunque casi nadie la traduce) es un documento escrito en lenguaje corriente que le enseña a un agente de IA a hacer una tarea concreta de la forma en que tú quieres que se haga. No es un programa: es un texto, con sus instrucciones, sus advertencias y sus ejemplos. El agente lo lee cuando toca hacer esa tarea, y actúa en consecuencia.

La comparación que mejor funciona es la del profesorado sustituto. Si dejas escrito «segunda hora, 3.º B, seguid por la página 84; a Marcos hay que sentarlo delante; el proyector solo va con el cable HDMI de la derecha», quien llegue podrá dar la clase decentemente aunque no conozca al grupo. Una skill es eso mismo: el conocimiento acumulado de hacer algo muchas veces, puesto por escrito para que otro pueda ejecutarlo sin haber estado allí. La del boletín pasa de las setecientas líneas, y buena parte son cosas que solo se aprenden fallando: que hay que acotar el resumen a la semana o saldrá el histórico entero, o que la transcripción confunde los nombres propios.

Como está escrita en lenguaje corriente y no en código, no está atada a un agente concreto: puede seguirla cualquiera de los que hoy existen —Claude Code, Codex, Antigravity CLI (Agy CLI)—, y de hecho el boletín no siempre lo hace el mismo. De ahí la consecuencia práctica que conviene tener presente al montar algo así: lo valioso, lo que cuesta construir y no debe perderse, es el documento. El agente es intercambiable.

De esa skill cuelgan una serie de pequeños programas —los llamamos scripts— que son simplemente listas de órdenes que el ordenador ejecuta solo. Nada exótico: es el equivalente informático de una macro de hoja de cálculo, pero capaz de hablar con Telegram, con Google o con YouTube. La skill es el guion; los scripts son las manos.

Cómo transcurre una semana

1. Recoger la conversación y poner a trabajar a Gemini Notebook

Un programa se conecta a los dos grupos de Telegram y descarga todos los mensajes de la semana pasada, de lunes a domingo. Con ellos monta dos cosas: un archivo de datos que servirá para redactar, y un PDF con la conversación ordenada y legible. Tarda dos o tres segundos por grupo.

Con ese PDF entra en juego la pieza que más sorprende a quien no la conoce. Gemini Notebook —el nombre actual de lo que hasta hace poco se llamaba NotebookLM— es la herramienta de Google que lee documentos y produce resúmenes, esquemas, audios y vídeos a partir de ellos. Lo habitual es usarla desde su página web (notebooklm.google.com), subiendo archivos a mano.

En este proceso se le habla directamente, sin abrir el navegador: se le sube el PDF de la semana y se le encargan de golpe las seis piezas —infografía, pódcast y vídeo para cada grupo— con instrucciones que están guardadas y son siempre las mismas. Eso garantiza que el boletín de esta semana se parezca al de la anterior y al de dentro de tres meses.

Un detalle que costó aprender: cada cuaderno de Gemini Notebook acumula una fuente por semana desde 2025. Si no se le dice explícitamente «resume esta semana», resume el histórico entero y produce un material que no sirve para nada. Es el tipo de error que no da ningún mensaje de fallo: simplemente sale mal.

Estas generaciones tardan entre veinticinco y treinta y cinco minutos. Y aquí está el truco que ahorra media hora: se lanzan antes de escribir nada. Mientras Google genera, el agente redacta.

2. Redactar el boletín (aquí el agente decide)

Con los mensajes de la semana delante, el agente redacta cada boletín siguiendo una guía de estilo propia para cada comunidad —tienen tonos distintos— y tomando como referencia boletines reales ya publicados. No es un resumen mecánico: selecciona qué merece contarse, agrupa temas, redacta un cuerpo de al menos seiscientas palabras, prepara un apartado de preguntas frecuentes y extrae las palabras clave.

Este es uno de los dos puntos del proceso donde hay juicio de verdad, no ejecución.

3. Publicar la fila en la hoja de cálculo

Los boletines viven en una hoja de cálculo de Google, que es lo que alimenta las webs públicas donde se consultan: chatgpt-ia-edu.github.io/boletin y vibe-coding-educativo.github.io/boletin. Cada boletín tiene además una dirección propia, con el año y la semana, para poder enlazar uno concreto:

https://chatgpt-ia-edu.github.io/boletin/?boletin=2026-33_2026-08-10_2026-08-16

Un programa escribe cada boletín en su hoja, y lo hace con tres precauciones que conviene destacar porque son las que evitan desastres:

  • comprueba justo antes de escribir si esa semana ya está publicada, para no duplicarla;
  • escribe en la primera fila libre, sin tocar nada más;
  • y después vuelve a leer lo que ha escrito y lo compara campo a campo con lo que debía escribir. Si algo no cuadra, se detiene y avisa.

Esa última comprobación es la diferencia entre automatizar y confiar. Un proceso automático que no verifica su propio resultado es un proceso que falla en silencio.

4. Recoger las seis piezas

Cuando Gemini Notebook termina, otro programa descarga los seis archivos, les pone nombres consistentes y convierte los audios. Aquí hay un detalle práctico: Gemini Notebook entrega el pódcast en un formato innecesariamente pesado para voz hablada, así que se reconvierte a uno más ligero y queda en la cuarta parte de su tamaño, sin pérdida audible. Importa para quien lo escuche desde el móvil con datos.

5. Los vídeos a YouTube (y el segundo punto donde decide)

Antes de subir un vídeo hay que describirlo. Y para describirlo hay que saber qué dice. El proceso lo transcribe automáticamente en el propio ordenador, sin enviar nada a ningún servicio externo.

Ahora bien: la transcripción automática se equivoca con los nombres propios y con el vocabulario técnico. En las pruebas apareció «Resulen» por resumen, «bargas de agua» por marcas de agua y «a Yafgos» por hallazgos. Por eso la skill obliga a un paso más: el agente relee la transcripción entera, corrige lo que está mal escrito y comprueba que el texto tiene sentido antes de resumir nada. Solo después redacta la descripción del vídeo.

Es una revisión de verdad, no un trámite: si la transcripción dice algo incoherente, corregirlo exige entender de qué se estaba hablando esa semana.

Y una advertencia que parece obvia y no lo es: la descripción debe resumir el vídeo, no el PDF de conversaciones. El vídeo dura seis minutos y cubre una parte de los temas de la semana. Resumir el PDF produce descripciones que prometen contenidos que el vídeo no tiene.

Hecho eso, la subida es automática: publica, añade el vídeo a su lista de reproducción y escribe la dirección resultante en la hoja de cálculo. Cada comunidad tiene la suya, y ahí están todas las semanas seguidas:

6. Los pódcast a Internet Archive

Los audios se alojan en Internet Archive, la biblioteca digital sin ánimo de lucro. Es una decisión deliberada: un enlace estable, gratuito y que no depende de que una empresa decida cerrar el servicio. Hay una colección por comunidad y por año, con todos los pódcast juntos:

Cada audio tiene además su enlace directo, que es el que se comparte en redes para poder escucharlo sin descargar nada:

https://archive.org/download/boletinia_2026/boletinia_audio2026-33.mp3

También aquí hubo que aprender algo: Internet Archive acepta el archivo al instante pero tarda uno o dos minutos en indexarlo. Durante ese rato el enlace no funciona, y parece un error sin serlo. El programa espera a que el archivo esté realmente disponible antes de anotar la dirección. Si no lo estuviera, no la escribe: prefiere dejar la casilla vacía a dejar un enlace roto.

7. La difusión en redes

La última fase publica en Telegram, X y LinkedIn. Es la fase que se trata con más respeto, porque es la única que no se puede ensayar: cualquier ejecución es visible al instante para toda la comunidad.

Por eso existe un comando previo que lo revisa todo —los archivos, sus formatos, sus duraciones, los textos, los enlaces— y muestra una vista previa sin publicar nada. La IA lo ejecuta y lee el resultado siempre, sin excepción, antes de tocar nada público.

Telegram y X se publican con sus respectivas conexiones automáticas. LinkedIn es otra historia, y es la parte más curiosa de todo el proceso.

LinkedIn no ofrece una puerta de entrada para programas como esta, y tampoco vale el atajo habitual —copiar las credenciales de la sesión a un navegador automatizado—, porque puede invalidar la sesión. Así que la solución fue otra: el agente usa el navegador que ya está abierto en el ordenador, exactamente como lo usaría una persona. Trae al frente la ventana de Firefox, teclea la dirección, pulsa el botón Vídeo, elige el archivo, pega el texto y publica. Mueve el ratón y el teclado igual que tú.

¿Y cómo sabe si el clic ha funcionado? Haciendo una captura de pantalla después de cada paso y mirándola. Esa es toda la verificación que hay: mira si el diálogo se abrió, si el texto es el correcto, si el aviso de Procesando ya desapareció. Si algo no está donde debía, se detiene en lugar de seguir haciendo clics a ciegas.

Es un método poco elegante y frágil —un rediseño de LinkedIn lo rompe—, pero resuelve un problema real: cuando un servicio no ofrece forma de automatizarlo, queda la de usarlo como lo usa una persona.

Lo que tarda cada cosa

Estos tiempos no son estimaciones: cada fase deja una marca al empezar y otra al terminar, y un comando las suma al acabar. Son de una semana normal, con los dos grupos.

Paso Tiempo
Exportar la semana de un grupo de Telegram 2-3 segundos
Que Gemini Notebook indexe el PDF 30 s a 2 min
Generar una infografía unos 3 min
Generar un pódcast 13-16 min
Generar un vídeo 18-24 min
Redactar un boletín ocurre dentro de la espera anterior
Publicar una fila en la hoja 2-3 segundos
Convertir un audio a MP3 ligero 3-5 segundos
Transcribir un vídeo 1-2 min
Subir un vídeo a YouTube 5-10 segundos
Subir un audio a Internet Archive 10 s, más 1-2 min de indexado
Publicar en Telegram 1-2 min
Publicar en X 3-5 min
Publicar en LinkedIn 5-10 min
Hasta tenerlo todo publicado 25-35 min
Con la difusión en redes incluida 40-50 min

Dos cosas llaman la atención en esa lista. La primera, que lo que tarda no es el trabajo, sino la espera: generar el vídeo y el pódcast se lleva la mitad del tiempo, y ahí no hay nada que hacer salvo aprovecharlo. La segunda, que publicar en LinkedIn a mano cuesta más que todo el proceso de creación, y es justo la parte que ningún programa puede acortar.

De la redacción no hay cronómetro: es lo único que no ejecuta un script, y sucede mientras Google genera, así que no añade tiempo al total.

Qué he aprendido de todo esto

La automatización no elimina el criterio, lo reparte. Dentro del proceso hay dos momentos que exigen pensar —decidir qué merece contarse de la semana y comprobar que lo transcrito tiene sentido—, y esos los ejerce el agente. Pero por encima queda un tercero que no se delega: decidir si el resultado vale. Ese sigue siendo de quien firma la publicación, y es el que corrige las cosas que el agente no puede ver desde dentro. Lo que ha desaparecido es el trabajo mecánico que rodeaba a todos ellos: descargar, renombrar, convertir, pegar, subir, verificar.

Lo que no se verifica, falla en silencio. Cada paso comprueba su propio resultado, porque un proceso que publica sin mirar acaba publicando basura durante semanas sin que nadie se entere.

Ha llegado a ocurrir: una de las seis generaciones se encargó correctamente, pero su identificador no llegó a quedar anotado en la lista de encargos pendientes. La descarga terminó con cinco piezas de seis, informó de que todo había ido bien y no dio ningún error. Lo delató contar los archivos. El proceso ya comprueba que eso no vuelva a pasar, pero la lección es la de siempre: un programa solo detecta los fallos que alguien previó.

Pero hay errores que ninguna comprobación automática detecta. Un resumen de la semana equivocada pasa todos los controles técnicos con sobresaliente: el archivo existe, pesa lo que debe y el enlace funciona. Todo perfecto salvo lo único que importaba, que es el contenido. Por eso la revisión final es de otra naturaleza —abrir la infografía y leerla, escuchar un fragmento del audio— y por eso la hace también una persona: quien produce algo tiende a darlo por bueno, y la mirada que puede decir «esto no vale, hazlo otra vez» tiene que venir de fuera.

Para quien esté pensando en algo parecido

No hace falta empezar por aquí. Este sistema funciona porque se construyó en el orden correcto: primero haciendo el boletín a mano, hasta entender bien cada paso; después escribiendo esa experiencia como skill; y solo entonces automatizando lo que ya se hacía siempre igual.

Y la parte más aprovechable no es la más técnica. Escribir la skill —dejar por escrito, con precisión, cómo se hace algo que ya sabes hacer— es una tarea docente de toda la vida, y sirve para cualquier rutina que se repita cada curso: preparar las actas, montar los grupos, redactar los informes trimestrales. Ese documento vale por sí solo, aunque nunca llegue a automatizarse nada.

El resultado, al final, no es un ahorro de tiempo. Es que cada semana de conversación de dos comunidades docentes queda recogida, resumida, escuchable y consultable, en vez de perderse en el desplazamiento infinito de un grupo de Telegram. Eso antes no se hacía porque no había tiempo material para hacerlo. Ahora se hace todas las semanas.


Artículo redactado por Claude (Anthropic) bajo la guía de Juan José de Haro. El sistema que aquí se describe —los scripts, la skill que lo documenta y las soluciones a los problemas que fueron surgiendo— se construyó entre los dos: él decidiendo qué debía hacer el proceso, probándolo, señalando lo que fallaba y exigiendo que se rehiciera cuando hacía falta; el agente escribiendo el código, la documentación y este texto. Otros agentes ejecutan el proceso algunas semanas, y alguno ha revisado puntualmente este trabajo.

Nota: Este artículo tiene nivel 5 en el Marco para la integración de la IA generativa, excepto la introducción, que tiene nivel 1.

« Entradas anteriores

© 2026 Bilateria

Tema por Anders NorenArriba ↑