El identificador de objeto digital, DOI, por sus siglas en inglés: Digital Object Identifier, es un código alfanumérico que identifica de forma única un recurso digital en Internet.

El identificador DOI puede aplicarse a un artículo publicado en una revista científica, un documento que hemos creado para nuestras clases, un vídeo, la imagen de un mapa conceptual y, en general, para cualquier objeto digital que se puede desarrollar a través de Internet.

Un DOI es semejante a este par de ejemplos reales: 10.21503/hamu.v8i2.2294, 10.5281/ZENODO.6848851. Donde la parte que precede a la barra diagonal «/» identifica la autoridad que ha emitido el identificador y la que sigue es la identificación del objeto (el documento, sonido, imagen, etc.). La autoridad que emite el DOI pude ser una editorial, universidad, gobierno o una organización sin ánimo de lucro, entre otros.

Logo de DOI

Si queremos ver el recurso asociado a un DOI particular podemos acceder a la web del organismo internacional que se encarga de la gestión de los DOI (https://doi.org) y pegar un DOI en el campo Resolve a DOI Name, esta acción nos llevará directamente al recurso en Internet. También podemos añadir el código a la dirección anterior, por ejemplo: https://doi.org/10.21503/hamu.v8i2.2294, lo cual nos conduce también al recurso, pero sin pasar por la web de DOI. Aunque la mayoría de las veces los autores ya nos proporcionan el DOI con el enlace completo en el interior del recurso.

¿Y para qué queremos un DOI si probablemente ya lo tenemos colgado en Internet con su propia dirección?

Para empezar el recurso se almacena en el servidor de la autoridad que hemos usado para crearlo, por lo tanto, seguirá estando allí aunque cambiemos la dirección del blog o la web que hayamos usado para publicar nuestro REA. Esto nos asegura la persistencia del recurso, algo realmente complicado en el cambiante mundo de Internet.

Por otro lado, el identificador es único, eso significa que si lo cambiamos (o el recurso ajeno que estamos usando ha sido cambiado) siempre podremos acceder a la versión que nos interesa.

Los recursos que hayamos subido al servidor de la autoridad escogida (Zenodo en nuestro caso y de la que hablaremos a continuación) nos sirve, además, como un repositorio donde salvaguardar nuestros archivos, conservando el histórico de versiones.

¿Cómo obtengo un DOI para mi recurso educativo?

Afortunadamente, existe Zenodo (https://zenodo.org), un repositorio de datos del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) que trabaja conjuntamente con el proyecto europeo OpenAIRE, ambos apoyan la ciencia y el conocimiento libre. Podremos subir nuestros recursos a Zenodo de forma gratuita con un límite de 50 GB por archivo. Al subirlo se asigna un DOI y cuando nos interese podremos actualizar el recurso, momento en el que se añadirá un nuevo DOI para el recurso que acabamos de incorporar. En este caso dispondremos de acceso a todas las versiones, cada una con su identificador único. Además, se proporciona otro DOI adicional que conduce siempre a la última versión, aunque en el futuro conducirá al listado de todas las versiones de nuestro recurso, tal como explican en su web.

Para utilizar Zenodo deberemos registrarnos y pulsar el botón New upload con el que accederemos a una página desde la que podemos subir nuestro recurso, que puede constar de uno o más archivos, y rellenar los datos que nos piden, como el tipo de recurso, la fecha de publicación, autores, descripción, etc. Podemos limitarnos a los campos marcados como obligatorios. Una vez completado, pulsaremos el botón Save y después Publish, para que se le asigne un DOI y el recurso quede a disposición de los usuarios en Internet.

Pueden verse más ejemplos examinando la lista de recursos que, de momento, tengo publicados allí. Esta última página web, donde no todo consta de un DOI, corresponde a ORCID, otro servicio que también proporciona un identificador único, pero esta vez para personas creadoras de recursos (investigadores, profesores, estudiantes, etc.). ORCID y DOI van de la mano y están íntimamente relacionados, pero de esto hablaré en el próximo artículo.

Conclusiones

En una época donde el profesorado se ha convertido en un creador de recursos educativos (REA), se hace necesaria la existencia de un sistema donde fácilmente puedan recopilarse y referenciarse las creaciones que tanto trabajo llevan. Zenodo ofrece una forma sencilla y gratuita de poner a disposición de otros docentes nuestro propio trabajo.

Fuentes: