La preparación de materiales suele exigir un mismo contenido en formatos distintos: el documento de Word que pide el departamento, el PDF que se entrega al alumnado y, en ocasiones, la página web del aula virtual. Cuando el texto incluye fórmulas, la conversión de un formato a otro deja de ser inmediata y obliga a repasar y rehacer el resultado en cada paso.
EdiMarkWeb es un editor de Markdown pensado para ese trabajo: se escribe una sola vez, o se pega directamente lo que ha respondido un chatbot, se ve el resultado mientras se escribe y se exporta a DOCX, ODT, EPUB, HTML, LaTeX o PDF según convenga. Funciona en el navegador, sin instalar nada, y también como aplicación de escritorio para Linux, Windows y macOS. En los dos casos el documento no sale del equipo: no hay cuentas, ni servidores, ni subida de archivos a ningún sitio.
Markdown y los dos editores
Markdown es texto corriente con unas pocas marcas: almohadillas para los encabezados, asteriscos para la negrita, guiones para las listas. Se aprende en unos minutos y tiene una ventaja de fondo: el archivo es texto plano, de modo que se abre en cualquier ordenador, también dentro de veinte años, sin depender de la versión del programa con que se escribió.
La pantalla se divide en dos paneles. A la izquierda, el editor Markdown, con el texto y sus marcas. A la derecha, el editor visual, con el documento ya compuesto. Los dos están sincronizados y los dos se pueden editar, de modo que se puede corregir sobre el texto acabado, como en un procesador, y ver cómo cambia el Markdown de la izquierda. La barra de herramientas cubre lo habitual (encabezados, listas, citas, enlaces, imágenes, tablas, bloques de código) y trabaja en cualquiera de los dos.

Bajo los paneles, una barra de estado reúne lo que se consulta a diario: el número de caracteres y palabras, el idioma del documento, un resumen de cómo va a salir (tamaño de letra, tipo e interlineado), la lupa y los tres botones que reparten la pantalla entre un panel, los dos o el otro.
Los documentos se organizan en pestañas, cada una con su archivo, y se guardan solas: si se cierra el navegador por accidente, al volver está todo. Y si queda algo sin guardar, avisa antes de cerrar la pestaña.
El Markdown de la IA, directamente al documento
Esta es la función con la que nació el programa y sigue siendo la más
utilizada. Al copiar la respuesta de un chatbot y pegarla en un
procesador de textos, lo que aparece es un texto lleno de asteriscos y
almohadillas. Las fórmulas llegan además como el código que son,
\frac{-b \pm \sqrt{b^{2}-4ac}}{2a}, y no compuestas. El
contenido es correcto, pero no se puede entregar en ese estado.
La causa es que las inteligencias artificiales responden en Markdown, con las fórmulas escritas en LaTeX. Es su formato nativo, aunque el chat lo presente ya compuesto. Al copiar, lo que viaja son las marcas, y el procesador de textos no sabe qué hacer con ellas.
EdiMarkWeb interpreta ese formato. Se copia la respuesta del chat, se pega en el panel izquierdo y en el derecho aparece el documento terminado: los encabezados como encabezados, las listas como listas, las tablas como tablas y las fórmulas compuestas. De ahí sale ya un DOCX, un ODT o un PDF listos para entregar.

El pegado admite algo más que texto plano. El botón
Pegar de la barra de herramientas, o el habitual
Ctrl+V, reconoce también el contenido enriquecido que se
copia de una página web o de un documento de Word, y lo convierte a
Markdown, así como las imágenes copiadas al portapapeles, que quedan
incrustadas en el documento. Y para las respuestas que vienen en LaTeX
completo, con su preámbulo y su \begin{document}, está
Archivo → Pegar LaTeX (Ctrl+Mayús+V), que las
convierte en un documento editable.
En la práctica, la conversación con la IA deja de quedarse en el chat y se convierte en material de trabajo (los ejercicios resueltos, el examen, los apuntes de un tema) guardado en un archivo propio, en el ordenador, y en el formato que haga falta.
La vista previa compone la página real
El cambio más visible de las últimas versiones está en el panel derecho, que ha pasado de mostrar una aproximación del documento a componer la página tal como se va a imprimir. La hoja mide lo que mide un A4 o una Carta y el texto se reparte en páginas, con su separación entre una y otra. El corte cae siempre entre dos bloques, nunca a media línea, como en un procesador de textos.

El aumento se aplica a la página completa, con sus márgenes, en lugar de reordenar el texto, de modo que el reparto se conserva. Un interruptor con forma de cadena vincula además el ancho del panel y el aumento en los dos sentidos: al apartar el separador la hoja crece, y al modificar la lupa es el separador el que se retira para dejarle sitio. La página se ve así siempre entera, sin barra de desplazamiento horizontal.
El reparto es exacto para el PDF y para la impresión, que se generan a partir de esta misma hoja.
Las fórmulas
Las fórmulas se escriben en LaTeX entre delimitadores, y se admiten los
cuatro habituales: \(...\) y $...$ para las que van
dentro de una línea, \[...\] y $$...$$ para las que
van aparte. Los dos primeros son los recomendados, porque el dólar también
aparece en el texto por sus propios motivos y ahí puede confundirse con el
principio de una fórmula. La vista previa las
compone al momento con KaTeX, mientras se escribe. Hay tres maneras de
ponerlas: el menú de fórmulas del editor Markdown, que inserta los
delimitadores sin tener que recordarlos; una ventana propia en el editor
visual, que muestra el código y el resultado a la vez y avisa del error
si lo hay; y EdiCuaTeX, el
editor visual de ecuaciones, para quien no domine la sintaxis.

Los formatos de entrada y de salida
Editores de Markdown hay muchos. Lo que distingue a EdiMarkWeb son los formatos que admite al abrir un documento y los que produce al exportarlo.

Lo que entra. Además de los archivos Markdown, se
pueden abrir documentos de Word (.docx), de LibreOffice
(.odt), libros digitales (.epub), páginas web
(.html) y documentos LaTeX (.tex), que se
convierten a Markdown al abrirlos. Las imágenes de los DOCX, ODT y EPUB
se extraen del propio archivo, de modo que no se pierden, y de un EPUB
vuelve además el idioma, que el libro guarda en su envoltorio y no en el
texto. Los archivos se pueden arrastrar sobre la ventana, incluso
carpetas enteras: cada documento compatible se abre en su pestaña y lo
demás se ignora.
Lo que sale. Del mismo documento se obtiene un DOCX
para quien trabaja con Word, que es también el formato con el que Google
Docs importa y exporta, de modo que el mismo archivo sirve para los dos,
un ODT para LibreOffice, un EPUB que se lee en cualquier lector de
libros electrónicos, una página web autónoma (con los estilos y las
fórmulas dentro del propio archivo, lista para subir a un servidor) o un
.tex preparado para compilar. Y el PDF, que es la sexta
salida del menú: abre el diálogo de impresión del sistema, donde se
elige «Guardar como PDF» como destino. Lo que sale es exactamente lo que
se ve en la hoja, con las fórmulas compuestas, los márgenes del
documento y el texto seleccionable y buscable.

En la barra de arriba, junto al icono de guardar, hay además dos botones que repiten de un clic el último formato usado, y lo dicen en un rótulo pequeño: uno exporta a un archivo y el otro copia al portapapeles.
Lo que no llega a ser archivo. El botón de copiar hace lo mismo que Exportar con otro destino, el portapapeles, y ofrece cuatro formatos: Markdown, HTML, LaTeX y LaTeX completo. El útil para el trabajo diario es el HTML, porque pega el documento con su formato en Word, LibreOffice, Google Docs o el correo, con los encabezados, las negritas, las listas y las tablas ya compuestos, sin pasar por ningún archivo intermedio. Dos advertencias: las fórmulas se pegan como texto, así que para llevarlas como ecuaciones hay que exportar a DOCX u ODT, y las imágenes solo viajan si están incrustadas en el documento.

Citas y bibliografía
Las citas y la bibliografía son la incorporación más reciente y amplían el uso del programa más allá de la preparación de materiales de clase: sirven igualmente para una memoria, un artículo o un trabajo de fin de grado.
Se carga una biblioteca en BibTeX
(.bib) o CSL JSON (.json),
los dos formatos que exportan Zotero, Mendeley y Google Académico, y a
partir de ahí las citas se insertan desde un cuadro que busca por autor,
título, año o clave. Quien no tenga todavía una biblioteca puede cargar
la de ejemplo, con siete referencias completas, o escribir las suyas a
mano: el formulario admite artículos, libros, capítulos, informes,
páginas web, tesis y comunicaciones, con los campos propios de cada
tipo, y la clave de cita se genera sola con el apellido, el año y una
palabra del título.

En el texto queda una marca corta, [@freeman2014active],
y de ella salen la cita compuesta y la lista de referencias del final,
ordenada por apellidos. El estilo inicial es APA 7;
también hay Chicago autor-fecha, MLA 9 e IEEE, y se puede cargar un
archivo CSL propio, que es como se ajustan las normas
de una revista o de una universidad concreta.

Al guardar, la biblioteca y el estilo se copian junto al documento, en su carpeta, y quedan declarados dentro del archivo. Es lo que permite abrir el mismo trabajo en otro ordenador y que las citas se compongan igual.
Cada documento, con su formato
Los ajustes de salida están reunidos en Configuración → Opciones generales…, que es lo que antes se llamaba opciones de exportación. Son cinco pestañas: los datos y el índice (idioma, autor, numeración de apartados, profundidad), el texto y la página, la portada del EPUB, las citas y, para quien use LaTeX, la clase del documento, sus opciones y un preámbulo propio.

La pestaña de texto y página reúne lo que suele obligar a retocar el documento una vez exportado: la alineación, el tipo y el tamaño de letra, el interlineado, el tamaño de papel, la orientación, los márgenes de los cuatro lados, la sangría de primera línea y la partición de palabras con guion. Se aplica a la hoja que se está viendo y a todos los formatos de salida, de modo que el DOCX y el ODT salen ya con la caja y la tipografía que se quieren.
No es necesario que todos los documentos compartan esos ajustes. Cada uno puede llevar los suyos, junto con su idioma, su autor y su decisión sobre el índice, en el cuadro Opciones de este documento, que se abre desde la propia barra de estado. Se guardan dentro del archivo, en unas líneas de metadatos al principio, así que viajan con él: un manual quiere índice numerado y una nota de dos párrafos no, y cada uno lo lleva escrito.

Un detalle que suele dar problemas es el idioma. Cada documento puede llevar el suyo, guardado dentro del propio archivo, y todos los formatos de salida lo declaran. Eso es lo que evita que Word y LibreOffice subrayen en rojo un texto castellano por corregirlo en inglés, y lo que hace que LaTeX parta bien las palabras.
Las imágenes y la carpeta del documento
Una imagen se puede insertar de dos maneras: incrustada en el propio
archivo, que se vuelve autónomo pero mucho más pesado, o con ruta
relativa, que es lo recomendado y lo que hace cualquier editor de
Markdown. En ese caso el documento y sus imágenes viajan juntos: al
guardar mi-archivo.md se crea al lado una carpeta
mi-archivo con las imágenes dentro y, si hay bibliografía,
también con ella y con el estilo. Basta conservar los dos para llevarse
el trabajo a otro ordenador.
Bajo el editor Markdown, una lista reúne todas las imágenes del documento, las incrustadas y las enlazadas. Desde ahí se ven, se reemplazan (por una del disco, del portapapeles o de una dirección web) y se quitan del texto, y las enlazadas se pueden incrustar. Existe también la operación inversa: las incrustadas se extraen del archivo y quedan como imágenes dentro de la carpeta.
En la aplicación de escritorio las imágenes con ruta relativa se encuentran solas. En el navegador no, porque ninguna página puede leer una carpeta sin permiso: aparece un aviso con un botón para señalarla y, hecho una vez, se ven todas.
En el navegador o instalado
La versión web no necesita instalación y basta para la mayoría de los
casos. La aplicación de escritorio, para Linux, Windows y macOS, es la
misma (los mismos menús, los mismos atajos, los mismos formatos) y añade
lo que solo puede hacer un programa instalado: abrir los archivos
.md con doble clic, guardar sobre el documento original sin
pasar por la carpeta de descargas, usar el corrector ortográfico del
sistema y funcionar sin conexión, porque lleva dentro
las herramientas de conversión. También avisa cuando hay una versión
nueva y la instala.
En el navegador, con todo, guardar ha dejado de ser una descarga:
Chrome y Edge abren el diálogo del sistema para elegir el nombre y la
carpeta, y recuerdan el archivo, así que la siguiente vez
Ctrl+S escribe encima como en la aplicación de escritorio.
Firefox todavía no admite esa forma de guardar y sigue descargando el
archivo.
EdiMarkWeb es software libre, con licencia AGPL v3, y su código está
en GitHub,
junto con los instaladores
de la aplicación de escritorio y el manual
de uso, disponible también dentro del programa con
F1.
Límites conocidos
Conviene tener presentes algunas limitaciones antes de emplearlo en un trabajo extenso. El índice de un DOCX o un ODT es un campo que calcula el procesador de textos, así que el documento se abre con la lista de apartados pero sin números de página hasta que se actualiza (en Word, botón derecho sobre el índice y Actualizar campos). En el EPUB los márgenes son una sugerencia, porque manda el lector de libros. La partición de palabras necesita los diccionarios de guiones del sistema. Y el reparto en páginas que se ve en pantalla es exacto para el PDF y la impresión, pero solo orientativo para Word y para LaTeX, que componen las líneas a su manera.
Para qué sirve en la práctica
El destinatario natural es el profesorado que prepara materiales con fórmulas y los tiene que entregar en formatos distintos: los apuntes en PDF, el examen en Word para el departamento (o en Google Docs, que abre ese mismo archivo), la misma unidad convertida en página web para el aula virtual y, si se quiere, en libro digital para leerlo en una tableta. Todo eso sale de un único archivo de texto que se puede corregir el curso que viene sin volver a maquetar nada. Con la bibliografía se añade un trabajo que hasta ahora se hacía en otra parte: la memoria, el artículo o el trabajo de fin de grado, con sus citas y su lista de referencias en la norma que se exija.
Sirve también para lo contrario: recuperar el material que ya existe. Un documento de Word de hace años se abre aquí, se convierte en texto limpio y vuelve a salir por el formato que se necesite. Y, sobre todo, para conservar lo que ha respondido la inteligencia artificial, en un archivo propio y en un formato que se pueda entregar.
Nota: Este artículo tiene nivel 5 en el Marco para la integración de la IA generativa.





















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