Escribir un documento y entregarlo suelen ser dos problemas distintos. El primero se resuelve con cualquier procesador de textos; el segundo aparece cuando el material tiene fórmulas, cuando hay que enviarlo en Word a un departamento y en PDF al alumnado, o cuando lo que se quiere es publicarlo como página web. Entonces empiezan las conversiones, y con ellas la pérdida de tiempo y de formato.

EdiMarkWeb es un editor de Markdown pensado para ese trabajo: se escribe una sola vez, o se pega directamente lo que ha respondido un chatbot, se ve el resultado mientras se escribe y se exporta a DOCX, ODT, EPUB, HTML o LaTeX según convenga. Funciona en el navegador, sin instalar nada, y también como aplicación de escritorio para Linux, Windows y macOS. En los dos casos el documento no sale del equipo: no hay cuentas, ni servidores, ni subida de archivos a ningún sitio.

Pódcast del artículo realizado por Gemini Notebook

Un editor de Markdown, y poco más que aprender

Markdown es texto normal con unas pocas marcas: almohadillas para los encabezados, asteriscos para la negrita, guiones para las listas. Se aprende en diez minutos y tiene una ventaja que no se aprecia hasta que se sufre lo contrario: el archivo es texto plano, así que se abre en cualquier ordenador, dentro de veinte años, sin depender de la versión del programa con que se escribió.

La pantalla se divide en dos paneles. A la izquierda se escribe, a la derecha aparece el resultado. Los dos están sincronizados y los dos se pueden editar, de modo que se puede corregir sobre el texto acabado, como en un procesador, y ver cómo cambia el Markdown de la izquierda.

La barra de herramientas cubre lo habitual (encabezados, listas, citas, enlaces, imágenes, tablas, bloques de código) para quien no quiera recordar las marcas, y hay atajos de teclado para casi todo. Los documentos se organizan en pestañas, cada una con su archivo, y se guardan solas: si se cierra el navegador por accidente, al volver está todo.

Las fórmulas

Las fórmulas se escriben en LaTeX entre delimitadores: $...$ para las que van dentro de una línea y $$...$$ para las que van aparte. El menú Fórmulas los inserta sin tener que recordarlos, y la vista previa las compone al momento con KaTeX, mientras se escribe.

Quien no domine la sintaxis tiene al lado el botón Editor, que abre EdiCuaTeX, un editor visual de ecuaciones: se elige el elemento de una galería ordenada por temas (fracciones, integrales, matrices, sistemas, símbolos griegos), se ve el resultado al instante y la fórmula pasa al documento.

Guardar en un documento lo que responde la IA

Esta es la función con la que nació el programa y sigue siendo la más utilizada. Quien haya intentado llevarse a un documento la respuesta de un chatbot conoce el problema: se pulsa el botón para copiar el chat, se pega en el procesador y lo que aparece es un desorden de asteriscos y almohadillas. Con las fórmulas es peor, porque llegan como el código que son, \frac{-b \pm \sqrt{b^{2}-4ac}}{2a}, y no como fórmulas. El material está bien, pero no hay forma de entregarlo así.

La causa es que las inteligencias artificiales responden en Markdown, con las fórmulas escritas en LaTeX. Es su formato nativo, aunque el chat lo presente ya compuesto. Al copiar, lo que viaja son las marcas, y el procesador de textos no sabe qué hacer con ellas.

EdiMarkWeb sí lo sabe. Se copia la respuesta del chat, se pega en el panel izquierdo y en el derecho aparece el documento terminado: los encabezados como encabezados, las listas como listas, las tablas como tablas y las fórmulas compuestas. De ahí sale ya un DOCX, un ODT o un PDF listos para entregar. 

El pegado admite algo más que texto plano. El botón Pegar de la barra de herramientas, o el habitual Ctrl+V, reconoce también el contenido enriquecido que se copia de una página web o de un documento de Word, y lo convierte a Markdown, así como las imágenes copiadas al portapapeles, que quedan incrustadas en el documento. Y para las respuestas que vienen en LaTeX completo, con su preámbulo y su \begin{document}, está Archivo → Pegar LaTeX (Ctrl+Mayús+V), que las convierte en un documento editable.

Conviene subrayar lo que esto significa en la práctica: la conversación con la IA deja de ser algo que se pierde en el chat y se convierte en material de trabajo (los ejercicios resueltos, el examen, los apuntes de un tema) guardado en un archivo propio, en el ordenador, y en el formato que haga falta.

Los formatos, que es lo importante

Un editor de Markdown hay muchos. Lo que distingue a EdiMarkWeb es lo que entra y lo que sale por sus dos extremos.

Lo que entra. Además de los archivos Markdown, se pueden abrir documentos de Word (.docx), de LibreOffice (.odt), libros digitales (.epub), páginas web (.html) y documentos LaTeX (.tex), que se convierten a Markdown al abrirlos. Las imágenes de los DOCX, ODT y EPUB se extraen del propio archivo y quedan incrustadas en el documento, de modo que no se pierden. Los archivos se pueden arrastrar sobre la ventana, incluso carpetas enteras: cada documento compatible se abre en su pestaña y lo demás se ignora.

Lo que sale. Del mismo documento se obtiene un DOCX para quien trabaja con Word, un ODT para LibreOffice, un EPUB que se lee en cualquier lector de libros electrónicos, una página web autónoma (con los estilos y las fórmulas dentro del propio archivo, lista para subir a un servidor) o un .tex preparado para compilar. Y el PDF, por la vía de imprimir desde el navegador.

Conviene detenerse en un detalle que suele dar problemas: el idioma. Cada documento puede llevar el suyo, guardado dentro del propio archivo, y todos los formatos de salida lo declaran. Eso es lo que evita que Word y LibreOffice subrayen en rojo un texto castellano por corregirlo en inglés, y lo que hace que LaTeX parta bien las palabras.

El resto de decisiones de exportación están reunidas en un único sitio, en Configuración → Opciones de exportación…: el autor, el índice automático, la numeración de los apartados, la portada del EPUB y, para quien use LaTeX, la clase del documento, sus opciones y un preámbulo propio que se reutiliza en cada exportación.

En el navegador o instalado

La versión web no necesita instalación y basta para la mayoría de los casos. La aplicación de escritorio, para Linux, Windows y macOS, es la misma (los mismos menús, los mismos atajos, los mismos formatos) y añade lo que solo puede hacer un programa instalado: abrir los archivos .md con doble clic, guardar sobre el documento original en lugar de descargar una copia, usar el corrector ortográfico del sistema y funcionar sin conexión, porque lleva dentro las herramientas de conversión. También avisa cuando hay una versión nueva y la instala.

EdiMarkWeb es software libre, con licencia AGPL v3, y su código está en GitHub, junto con los instaladores de la aplicación de escritorio y el manual de uso, disponible también dentro del programa con Ctrl+H.

Para qué sirve en la práctica

El destinatario natural es el profesorado que prepara materiales con fórmulas y los tiene que entregar en formatos distintos: los apuntes en PDF, el examen en Word para el departamento, la misma unidad convertida en página web para el aula virtual y, si se quiere, en libro digital para leerlo en una tableta. Todo eso sale de un único archivo de texto que se puede corregir el curso que viene sin volver a maquetar nada.

Y sirve, también, para lo contrario: recuperar el material que ya existe. Un documento de Word de hace años se abre aquí, se convierte en texto limpio y vuelve a salir por donde haga falta. O para lo que hoy hace más falta: quedarse con lo que ha respondido la inteligencia artificial, en un archivo propio y en un formato que se pueda entregar.

Nota: Este artículo tiene nivel 5 en el Marco para la integración de la IA generativa.